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La falta de capacidad eléctrica retrasa la construcción de más de 80.000 viviendas en España

La falta de capacidad de la red eléctrica ya está retrasando la construcción de más de 80.000 viviendas en España, según un informe de BBVA Research que alerta que la distribución territorial de la infraestructura no coincide con las zonas donde hay más necesidad de nuevos pisos. Aunque la red catalana parte de una situación más favorable que la media estatal, el problema también nos afecta. De hecho, el estudio señala a Barcelona entre las zonas donde la disponibilidad eléctrica puede condicionar el desarrollo de nuevos proyectos residenciales.

En Cataluña, el estudio calcula que hay un déficit acumulado de unos 130.000 viviendas. En cambio, la capacidad eléctrica disponible actualmente permitiría dar servicio a más de un millón de nuevas viviendas. El centro de estudios atribuye esta situación al peso histórico de Cataluña como gran nodo urbano e industrial, así como a la presencia de las centrales nucleares de Ascó y Vandellòs, la generación de renovables y la conexión con Francia, que contribuye a reforzar la red de transporte. Esto no significa, sin embargo, que cualquier proyecto residencial pueda conectarse fácilmente al sistema. El problema, según el informe, es sobre todo territorial: España dispone de suficiente capacidad eléctrica en términos agregados, pero esta no siempre se encuentra donde se concentra la demanda de vivienda. Por eso, determinados desarrollos urbanísticos pueden quedar condicionados a la construcción de nuevas subestaciones o al refuerzo de las infraestructuras existentes.

Un problema especialmente relevante en las zonas con más demanda

El estudio advierte que ampliar la red para dar servicio a grandes desarrollos urbanísticos puede requerir entre cinco y ocho años. El plazo incluye la planificación, las autorizaciones administrativas, las evaluaciones ambientales, la adquisición de los terrenos y la construcción de las infraestructuras. El estudio identifica varias zonas donde esta falta de correspondencia entre oferta eléctrica y necesidad residencial es especialmente significativa. Entre las provincias señaladas está Lleida, mientras que Barcelona aparece entre las ciudades donde la capacidad disponible no siempre acompaña la presión sobre el mercado de la vivienda. También figuran Madrid, Valencia, Alicante, Murcia, Sevilla y Málaga.

Viviendas de Barcelona / EP
Viviendas de Barcelona / Europa Press

El fenómeno es especialmente evidente en Madrid, donde el suelo previsto para los próximos cinco años permitiría construir unas 126.000 viviendas y el déficit acumulado es de 116.000. Sin embargo, la capacidad eléctrica firme actual solo permitiría abastecer unas 40.000, según los cálculos del centro de estudios. Esta situación se produce en un momento en que la demanda de electricidad está destinada a crecer. BBVA Research calcula que podría aumentar cerca de un 45% hasta 2030, impulsada por la electrificación de los hogares, la industria y el transporte, pero también por la expansión de los centros de datos.

Anticipar el crecimiento

El informe señala que el despliegue de las energías renovables y la electrificación han avanzado más rápidamente que la ampliación de las redes. Actualmente, el 88% de los nodos de distribución disponen de menos de un megavatio de capacidad firme, lo que limita la conexión de nuevos proyectos de cierta dimensión. En 2024, además, España dejó de aprovechar el 1,4% de la energía renovable generada por falta de capacidad de red. Para afrontar este cuello de botella, el informe reclama acelerar las inversiones y anticiparlas al desarrollo urbano, así como mejorar la coordinación entre la planificación urbanística y la eléctrica. También propone desbloquear capacidad que actualmente no se utiliza e impulsar el almacenamiento para aprovechar mejor las infraestructuras existentes.

Imagen de archivo de unos generadores eólicos / ACN
Imagen de archivo de unos generadores eólicos / ACN

El centro de estudios considera que el nuevo marco aprobado en julio, que prevé movilizar hasta 17.900 millones de euros adicionales para las redes hasta 2030, va en la buena dirección. Aun así, advierte que será necesario comprobar que las inversiones se traduzcan efectivamente en más capacidad de conexión. El objetivo, en última instancia, es evitar que la falta de infraestructura eléctrica se convierta en un nuevo obstáculo para hacer llegar vivienda al mercado.

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