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La guerra en Irán dispara en solo 10 días el precio de la gasolina y el gasoil

Los estragos en el mercado petrolero de la guerra en Irán ya se notan en los bolsillos de los consumidores catalanes. Según los últimos datos del ministerio español para la Transición Ecológica, el precio de la gasolina y el diésel se ha disparado en los últimos 10 días, desde el inicio de la ofensiva israelí y estadounidense sobre Teherán. En concreto, el litro de Sin Plomo 95 ya cuesta 1,69 euros en los monolitos catalanes, un 13% más que a principios de la semana pasada; mientras que el gasoil A supera los 1,8 euros en las estaciones de servicio del Principado, un 25% por encima del inicio del mes.

En ambos casos, cabe decir, el precio es inferior a la media de la Unión Europea. Según los últimos datos del Boletín Petrolero de los 27, publicados este mismo jueves, el litro de gasolina fuera del Principado cuesta unos 1,77 euros; mientras que el de diésel roza ya los 1,9 euros, muy cerca del umbral de los 2 euros que podría forzar la mano de los gobiernos para implementar regulaciones generalizadas. La diferencia favorable a Cataluña se debe a una carga fiscal más baja que en otros países del continente: en Europa central -especialmente en los Países Bajos o Dinamarca- los impuestos pueden llegar a añadir más de un euro al precio de cada litro de gasolina respecto al coste de mercado.

La guerra en Irán rompe definitivamente, pues, la estabilidad de precios que había conseguido el sector desde principios de 2023, cuando la cadena de distribución asumió y normalizó el impacto de la guerra en Ucrania. Desde entonces, los precios tanto de la gasolina como del diésel fluctuaban ligeramente entre los 1,45 y los 1,6 euros el litro. El golpe más importante se lo ha llevado el gasoil, ya que la UE es más dependiente del crudo del Medio Oriente para elaborarlo. Así, el bloqueo del estrecho de Ormuz afecta mucho más a los conductores de vehículos diésel -así como ciertos sectores económicos, como la logística o la agricultura- que a los que tienen un coche de gasolina.

Nada calma el mercado

Las referencias de futuros del petróleo comenzaron la semana con subidas intensas, inauditas desde la invasión rusa de Ucrania. El lunes, de hecho, el barril Brent llegó a rozar los 120 dólares; mientras que el West Texas Intermediate, que marca el ritmo del sector en Estados Unidos, superó los 118 dólares. Desde entonces, las promesas de fin de la guerra del presidente estadounidense Donald Trump y la decisión de la Agencia Internacional de la Energía de abrir las reservas estratégicas de crudo han logrado reducir la presión: este jueves, el Brent se encuentra entre los 94 y los 95 dólares, aunque ha estado cerca de los 100 en los primeros momentos de la jornada; mientras que el WTI se queda en los 93 dólares. El precio, pues, se ha moderado en las últimas horas, pero permanece muy por encima de las semanas previas al inicio del conflicto. Sin ir más lejos, a finales de febrero la referencia en los 27 superaba apenas los 72 dólares, mientras que la de EE.UU. no llegaba a los 67.

España, sin plan B

La iniciativa de la AIE de liberar las reservas estratégicas de petróleo, que pondrá en circulación cerca de un tercio de los 1.200 millones de barriles que almacenan los estados miembros para momentos de urgencia, ha logrado cauterizar parte de las heridas en el sector. Ahora bien, el Estado español no está en la mejor posición para aportar al esfuerzo global por estabilizar el mercado energético: según comunicó la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, el colchón petrolero español es de los peores de Europa. Las cubas controladas por Madrid solo tienen producto para unos 98 días de actividad, cerca del mínimo establecido por la agencia internacional, que recomienda a los estados tener suficiente crudo para otorgarse un margen de maniobra de unos 90 días. Se encuentra, pues, a la cola del continente: dentro de Europa, solo está por debajo Luxemburgo, que guarda petróleo para 96 días.

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