La Comisión Comercial del Parlamento Europeo detiene en seco la aplicación del pacto comercial que Bruselas firmó con Estados Unidos el pasado verano. El grupo de eurodiputados encargado de los flujos comerciales exige «claridad» a la Casa Blanca después de la sacudida que sufrió la administración con la sentencia del Supremo que declaró ilegales buena parte de las tarifas impuestas por el presidente, Donald Trump. Así lo han decidido en una reunión a puerta cerrada celebrada este mismo lunes, en la cual se debía encarar la votación definitiva, prevista para el próximo martes, pero que quedará finalmente sin efecto.
Este es, cabe recordar, el segundo golpe que los miembros de la Eurocámara cancelan la aplicación del pacto con Estados Unidos. Ya lo hicieron una vez a finales del año pasado, en respuesta a las amenazas de Trump contra las potencias comunitarias que se oponían a la invasión de Groenlandia. Así, los equilibrios políticos en Estrasburgo han hecho volar por los aires las intenciones del ejecutivo de Ursula Von der Leyen, que esperaba haber ratificado ya el pacto que firmó en el campo de golf de Tornberry, en Escocia; un entorno propiedad de la familia del mandatario norteamericano. De hecho, los miembros de la comisión ya han reclamado una reunión con el Comisario de Comercio, el socialdemócrata eslovaco Maroš Šefčovič; firme defensor de las concesiones al Despacho Oval. «Reitero que el respeto completo por el acuerdo entre Estados Unidos y Europa es imprescindible. Me mantengo en contacto con mis colegas para asegurarlo», ha declarado en sus redes sociales tras un primer encuentro con los eurodiputados.

Una «humillación» para Europa
Diversas fuerzas políticas con presencia en la cámara comunitaria, así como especialistas económicos, reprocharon a Von der Leyen las concesiones que hizo a Trump para rebajar la amenaza arancelaria. El pacto rebajaba las tarifas a la importación de las empresas europeas en un 15%; si bien este entendimiento solo aplicaba a los impuestos instaurados sobre la autoridad que el presidente norteamericano se auto adjudicó de acuerdo con la ley de poderes económicos para emergencias internacionales, aquellos que el alto tribunal de EE. UU. ha considerado ilegales. A cambio, entre otras cuestiones, Europa permitía acceso prioritario a las compañías norteamericanas a cadenas de valor como la de las tierras raras, con gran fundamento en la región oriental del continente; o garantizaba compras energéticas e inversiones en el país.



