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Innovae, realidad virtual catalana para «transformar la formación»

El consenso de los empresarios catalanes, especialmente de aquellos con actividades más especializadas –industria, nuevos modelos productivos, energías limpias…- es que el negocio funciona. Funciona tan bien, de hecho, que es necesario incorporar más trabajadores con conocimientos específicos de los que produce el mundo laboral catalán. La formación técnica, en este sentido, cobra especial relevancia en un modelo productivo cambiante, como es el del Principado, que tiende cada vez más hacia entornos productivos más valiosos, pero también más exigentes en cuanto a las habilidades de los empleados. Es este, precisamente, el espacio dentro del mercado que ocupa Innovae, una de las decanas en los fundamentos de la industria 4.0 del país. Con más de 20 años de experiencia, su managing director, Xavier Riba, la define como una palanca para «transformar la manera en que las personas se forman» con tecnologías como la realidad aumentada, virtual y mixta, para facilitar a los estudiantes y trabajadores en formación el acceso a aquellas actividades que deben aprender sin riesgos ni gastos adicionales. Con más de 400 proyectos completados en dos décadas de actividad, la experiencia de Innovae «avala» su modelo, según el directivo.

Cabe decir que la compañía no nació como un proyecto de formación. Innovae siempre ha estado interesada en el vínculo entre tecnología e industria; y en un primer momento utilizaban su plataforma de realidad virtual y aumentada para vehicular proyectos de marketing. Ahora bien, rápidamente «se dieron cuenta de que tenía un valor añadido claro en entornos industriales». «El mundo de la industria necesita que los operarios tengan un acompañamiento en su formación; y la realidad mixta y aumentada ayudan a las empresas a prepararlos en tareas complejas, con prevención de riesgos», razona Riba. Así, la empresa se encontró con que era un asistente perfecto para una incorporación rápida y segura al puesto de trabajo para nuevos perfiles, sin el embrollo de procesos -simuladores del entorno de trabajo, por ejemplo- que se debían llevar a cabo antes. Así, la empresa aporta la plataforma, el espacio para formar; pero también allana el camino para que el cliente pueda insertar la nueva herramienta en sus procesos. «Para los humanos, esta tecnología podía parecer muy lejana. Se les debe acompañar para utilizarla», opina el empresario.

Una vez establecida en el mundo industrial, Riba celebra que la tecnología fue «muy extrapolable» al mundo de la academia, que también necesitaba este tipo de soluciones para la formación práctica. «Las experiencias educativas de los alumnos deben ser diferentes, más inmersivas», sostiene el director; especialmente en aquellos ámbitos donde es necesaria la práctica para implementar la tarea que se requerirá. Innovae, vista esta nueva demanda, activó la oferta en centros educativos hace ahora una década, y se dio cuenta de que los simuladores educativos permiten ampliar aún más los horizontes respecto a la escala industrial. «Permite que todo tipo de conocimiento que se pueda reproducir llegue a los estudiantes en primera persona y en formato inmersivo. Puedes transportar a un alumno dentro de un aerogenerador, o a un vehículo eléctrico para que cambie el motor», enumera Riba. 10 años después, la empresa ya ha llegado a más de 400 institutos de diversos países, con un currículo formativo estandarizado que permite ampliar el alcance, facilitar los procesos y «hacer más interactiva y comprensible la parte teórica» de cualquier curso para futuros profesionales.

La evolución de la realidad virtual

Los 20 años de experiencia en el mundo de la realidad virtual, aumentada y mixta que ya puede celebrar Innovae les ha permitido recorrer el camino del sector desde sus inicios. Riba recuerda el atractivo de la tecnología ya a finales de la primera década del siglo, entre 2008 y 2012. «La Realidad Virtual ya hacía tiempo que existía, pero en ese momento comenzaron a haber soluciones», rememora. Aquella «primera ola» sirvió para introducir las herramientas de la VR en el imaginario colectivo, y para comunicar sus beneficios a los potenciales clientes. En los inicios, cuando la empresa todavía se dedicaba al marketing, logró llevar a cabo más de un centenar de proyectos. Riba recuerda aquel punto del desarrollo de la empresa como un período formativo: «aprendimos muchísimo sobre la tecnología». Suficiente para lograr dar el salto a su nueva vía de negocio cuando «llegó el boom de la industria 4.0″; con el advenimiento de la automatización de fábricas, la sensorización, el internet de las cosas, los robots… «Esto hace que las empresas estén en un viaje continuo de modernización», advierte Riba.

En adelante, este «viaje continuo» hace difícil prever cómo será la formación en la industria en las próximas décadas. La experiencia de los últimos 10 años, a juicio de Riba, es que siempre llega the next big thing. «Hemos visto una multitud de tecnologías que aparecen y, de repente, viene otra y la supera», asegura. Para el directivo, la inteligencia artificial «ha llegado para quedarse»; pero habrá que esperar aún unos años para ver cómo se consolida en el sector productivo. Además, los cambios son ahora mucho más rápidos que en los inicios, en tanto que los clientes, mucho más habituados a soluciones sofisticadas, adoptan las nuevas propuestas con más celeridad. «Además, las tecnologías cada vez son más fáciles de usar, más económicas y de mayor calidad. Esto nos obliga a adaptar los productos a las nuevas necesidades», sentencia Riba.

«Fundadores» del ecosistema DFactory

En este contexto, los entornos innovadores cobran especial importancia para agrupar y conectar las empresas que dominan tecnologías diversas, pero incrementalmente relacionadas. Así, Riba valora el rol del ecosistema DFactory del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona, que considera «clave dentro del desarrollo de las soluciones tecnológicas y de cómo se acercan a la industria». El directivo celebra la capacidad del Consorcio de haber «recreado la Industria 4.0» dentro del edificio: «igual que el sector es un conjunto de tecnologías que, juntas, mejoran la empresa; el DFactory es un conjunto de empresas que, juntas, mejoran la aportación tecnológica a la industria». También elogia el avance de sus compañeros de viaje, el resto de negocios que operan desde el espacio. «El gen industrial, el approach diferente, suman mucho, y lo vimos clarísimo desde el primer día», celebra.

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