El comercio internacional mueve mercancías, conecta mercados y sostiene buena parte de la actividad económica global. Pero detrás de cada contenedor hay una compleja operativa de recogidas, entregas, documentación, citas en terminales y coordinación entre empresas. En un sector donde la información es tan importante como el movimiento físico de las mercancías, la digitalización se ha convertido en una herramienta decisiva para ganar eficiencia y competitividad. Es en este ámbito donde trabaja Solport, una empresa tecnológica especializada en soluciones para el comercio internacional que ha encontrado en DFactory Barcelona un entorno para impulsar su desarrollo y reforzar las conexiones con el ecosistema logístico.
Con dos décadas de trayectoria, el Grupo Solport ha implantado sus soluciones en más de 15 países de los cinco continentes y cuenta con más de un centenar de clientes. Su actividad se centra en el desarrollo de sistemas de gestión empresarial que integran CRM, ERP y herramientas de inteligencia de negocio (BI), adaptados a las necesidades específicas de los diferentes actores de la cadena logística. La compañía dispone de soluciones para agentes marítimos, transitarios, transportistas, terminales portuarias, depósitos de contenedores y operadores marítimos, con aplicaciones que cubren diferentes modos de transporte: marítimo, aéreo, terrestre, ferroviario e intermodal.
El reto, explica Rubén Perales, responsable de tecnología y operaciones del Grupo Solport, ya no es únicamente digitalizar las comunicaciones entre empresas o con la Administración, una práctica que el sector portuario lleva años incorporando mediante sistemas de intercambio electrónico de datos. El cambio de paradigma consiste en extender esta digitalización al conjunto de la operativa interna y conectar los procesos de principio a fin. “Los clientes quieren visibilidad en tiempo real, procesos integrados de principio a fin y datos que les ayuden a tomar decisiones, no solo cumplir con la tramitación”, señala Perales. La principal dificultad sigue siendo la fragmentación tecnológica: cada actor trabaja con sistemas y procesos propios, algunos de los cuales son antiguos, y esto complica la circulación de la información. A esta barrera se añade la dificultad de encontrar profesionales que combinen conocimientos tecnológicos y experiencia en logística.

De los datos a las decisiones
La propuesta de Solport consiste en conectar la información que genera la actividad diaria y convertirla en una herramienta de gestión. Uno de los ejemplos que ilustra esta aplicación es el transporte terrestre, una actividad que concentra una gran cantidad de datos procedentes de las órdenes de recogida y entrega, los contenedores, las citas en terminales y depósitos o la documentación asociada a los servicios.
Cuando esta información llega por canales diferentes y no está integrada, las empresas deben dedicar tiempo a recopilarla, contrastarla e introducirla manualmente en sus sistemas. Solport ha implantado en una empresa transportista una solución que centraliza estos datos y permite consultar el estado de cada servicio, a la vez que facilita la conexión con el Port Community System (PCS) y otras plataformas del sector. “La información entra y sale automáticamente, sin tener que reintroducirla manualmente”, explica Rubén Perales. La solución se complementa con una aplicación móvil para que los conductores reciban instrucciones e informen de cada fase del servicio en tiempo real. El resultado, según la empresa, es una operativa «más precisa, con menos llamadas, menos errores y una coordinación más ágil entre la oficina y la carretera».
El sistema incorpora, además, avisos inteligentes que alertan a los usuarios cuando detectan situaciones relevantes. Así, el responsable de facturación puede identificar servicios pendientes de facturar, mientras que el equipo comercial puede detectar variaciones en las ventas de un cliente o de un servicio concreto. El objetivo es que los profesionales no tengan que revisar constantemente todos los datos, sino que puedan concentrarse en las incidencias y las decisiones que realmente requieren su intervención.
Inteligencia artificial con una aplicación práctica
La inteligencia artificial también forma parte de la evolución de las soluciones de Solport, aunque la empresa defiende una implantación progresiva, vinculada a necesidades concretas. Antes de automatizar procesos con IA, considera imprescindible disponer de una base digital sólida, con información fiable, sistemas integrados y menos dependencia del papel y de la introducción manual de datos.
“En un mundo donde todo es IA e inmediatez, la clave es detenerse sin parar”, resume el responsable de tecnología y operaciones. La compañía apuesta por analizar el funcionamiento real de cada negocio antes de decidir qué tecnologías pueden aportar valor, en lugar de incorporarlas simplemente porque son una tendencia. También reivindica el papel de los profesionales en este proceso: la tecnología puede automatizar tareas y facilitar el análisis, pero las personas continúan siendo las encargadas de interpretar la información, validarla y tomar decisiones.
Esta orientación responde a la diversidad de la cadena logística, donde las necesidades de un transitario no son las mismas que las de un transportista o una terminal portuaria. Por eso, Solport defiende un modelo basado en la adaptación de las soluciones a cada actividad, en lugar de comercializar un producto cerrado que todas las empresas deban ajustar a sus procesos.

El DFactory como espacio de colaboración
La presencia en el DFactory Barcelona, el ecosistema de industria 4.0 impulsado por el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, responde a esta voluntad de conectar tecnología y actividad empresarial. Para Solport, el valor de formar parte de este entorno no se limita a disponer de un espacio de trabajo, sino que incluye las oportunidades de colaboración con otras empresas tecnológicas y startups.
La compañía destaca especialmente la relación con ASM Tech Growth, con quien desarrolla soluciones para diferentes negocios de la cadena logística. También señala las oportunidades de contacto e intercambio de conocimiento que ofrecen eventos como el Salón Internacional de la Logística (SIL), la Barcelona New Economy Week (BNEW) y la Barcelona Woman Acceleration Week (BWAW), así como los encuentros internacionales promovidos por el Consorci, entre los cuales el Congreso Internacional de Zonas Francas celebrado en Panamá.
“Creemos mucho en la presencialidad, porque la proximidad física genera colaboraciones reales y hace crecer el talento”, afirma Perales. Esta proximidad tiene una dimensión especialmente práctica en el caso de Solport, que considera estratégico estar cerca del Puerto de Barcelona y de los operadores con los que trabaja. “Podemos ir a una terminal, ver cómo trabajan y volver con una solución que funciona en la operativa, no solo sobre el papel”, apunta. La proximidad permite conocer de primera mano las necesidades de los clientes y contrastar las soluciones tecnológicas con las condiciones reales de funcionamiento de la cadena logística.
Crecimiento internacional con el negocio en el centro
Con una presencia consolidada en mercados internacionales, Solport quiere continuar ampliando su actividad, con Latinoamérica como una de las regiones que considera con más potencial. Al mismo tiempo, prevé continuar incorporando inteligencia artificial allí donde pueda generar mejoras tangibles y ampliar el acompañamiento a los clientes a lo largo de toda la cadena logística.
La compañía trabaja con soluciones disponibles en cinco idiomas y una red de partners que le permite abordar proyectos de integración con tecnologías como la sensórica, el internet de las cosas, la ciberseguridad y el blockchain. Esta capacidad de integración es relevante en un sector en el que la información debe circular entre empresas, plataformas e infraestructuras diferentes.
La visión de futuro de Solport coincide con una transformación más amplia del sistema portuario. Los puertos evolucionan hacia nodos de datos conectados con el resto de la cadena de suministro, y la capacidad de intercambiar información entre navieras, terminales, transitarios y transportistas puede contribuir a mejorar la trazabilidad, la eficiencia y la sostenibilidad de las operaciones.
Para la empresa, el crecimiento no pasa tanto por incorporar tecnología de manera indiscriminada como por entender mejor los negocios a los que da servicio. “Relacionamos negocio y tecnología, y ponemos siempre el negocio al frente”, concluye Perales. Una filosofía que Solport quiere continuar desarrollando desde el DFactory Barcelona, donde la proximidad con el sector logístico y la colaboración con otras empresas tecnológicas forman parte de su estrategia de crecimiento.
