Enagás, la operadora de la red de gas española, ha dejado atrás las pérdidas que marcaron su último curso y registra un beneficio de 339 millones de euros en 2025. Así revierten los resultados que lamentaron en 2024, cuando perdieron cerca de 230 millones de euros, lastrado por la venta de la estadounidense Tallgrass Energy, que la empresa asumió para financiar el nuevo ciclo de inversiones en la infraestructura del hidrógeno. Este año, los aumentos de facturación responden a los rendimientos de las desinversiones, con las ventas de Soto de la Marina y Sercomgas, que han dejado en las arcas 5,1 y 9,6 millones de euros respectivamente, y por la rectificación del laudo arbitral del proyecto Gasoducto Sur Peruano, en Perú, que ha generado plusvalías de 41 millones de euros para la cotizada. Sin estas plusvalías -es decir, en términos regulares- la gasista aún se situaría cómodamente por encima del equilibrio, con unos 266,3 millones de euros.
Según la directiva, 2025 ha sido un año «clave» para Enagás, con una ejecución «elevada» de su plan de eficiencia, que ha logrado «consolidar el perfil de bajo riesgo y la solidez del balance». Con todo, consigue un incremento de los ingresos cercano a los 65 millones de euros, hasta rozar los 979 millones facturados, un 7% más que el año anterior. El marco regulador español ha generado un impacto sobre las cuentas de 57 millones de euros, que ha sido mitigado por el aumento de los ingresos regulados; entre los cuales destaca el sellado de los pozos de almacenamiento submarino del proyecto Castor, que ha dejado unos 6 millones de euros netos en la caja de la compañía. La aceleración en negocio ha permitido elevar el ebitda hasta los 675 millones, un 11% por encima en términos interanuales.

Demanda e inversiones
Los buenos resultados de 2025 también responden a un aumento del 7,5% año a año en la demanda de gas natural, una tendencia que coincidió con el apagón general que sufrió el Estado español el mes de abril. El alza demuestra, según la compañía, que esta energía sigue siendo «imprescindible» para el sistema energético. Aun así, continúan buscando la diversificación, con unas expectativas inversoras elevadas de cara a 2026, especialmente en el ámbito del hidrógeno. Valoran, de hecho, que la red de este gas, así como el proyecto H2Med -que debe conectar la infraestructura estatal con Europa- funcionan «a velocidad de crucero»; lo que confirma «la viabilidad técnica y las fechas» que se han puesto sobre la mesa. Con todo, la operadora espera ganar unos 235 millones de euros recurrentes en 2026, un ligero retroceso respecto de este curso sin contar extraordinarios, y cerrar el ejercicio reduciendo el endeudamiento hasta los 2.400 millones de euros.



