Los resultados trimestrales de Grifols son un momento de expectativas para el mercado desde el ataque bajista del fondo especulador Gotham City Research en enero de 2024. Desde entonces, observadores e inversores afinan para calcular la salud de la farmacéutica, que lucha por recuperar la confianza del mercado, aún lejos de los niveles de cotización que marcaban antes del desastre. Este jueves, la catalana presenta los primeros resultados anuales de un curso completo bajo la nueva dirección, con el dúo formado por el consejero delegado, Nacho Abia, y el director financiero, Rahul Srinavasan, al timón de la operación. Los analistas bursátiles y los fondos de inversión esperan unas cuentas del curso tranquilas, «sin sorpresas ni en negativo ni en positivo», según una voz financiera consultada por Món Economia. El consenso apunta que los ingresos crecerían entre un 3 y un 4% en términos interanuales, un ascenso que pondría la facturación por encima de los 7.500 millones de euros. En caso de cumplirse este augurio, la cifra quedaría ligeramente por debajo de las guías que había reformulado la dirección el pasado noviembre tras encadenar cuatro trimestres de fuertes crecimientos. Entonces, la cúpula de la farmacéutica proyectaba una cifra de negocio por encima de los 7.600 millones. Fuentes del accionariado de la compañía trasladan a este medio la «confianza» que sostienen en la dirección, incluso con este retroceso.
El gran culpable de este enfriamiento del ritmo de crecimiento, cabe decir, no está dentro de la compañía. El lastre que dejará «bastante planos», en palabras de un analista de mercados, los rendimientos de Grifols es el dólar. Cabe recordar que más de la mitad del negocio de la catalana se concentra en Estados Unidos -lo que la ha salvado, por ejemplo, de la guerra arancelaria de Donald Trump, en momentos del año pasado en que temblaban otras geografías de la industria farmacéutica-. Las previsiones establecidas por Abia y Srinavasan, como recuerda el head of equity de Trea Assett Management, Xavier Brun, se habían fundamentado en un tipo de cambio dólar-euro menos agresivo que el actual. Cuando presentaron los resultados anteriores, un euro valía aproximadamente 1,14 dólares; mientras que en puntos de este mes de enero se ha situado en 1,20. «Con este tipo de cambio, aquellas previsiones ya no valen», reflexiona Brun, que quita hierro a la reducción de los márgenes por culpa del efecto divisa. Por otra parte, indica el experto, hay un empeoramiento del crecimiento relativo: en el tercer trimestre de 2025, en la comparación interanual, Grifols creció un 9%; más del doble que el nivel esperado para el último período y el conjunto del curso. Esto, sin embargo, responde a efectos de base más exigentes, como indican los analistas de JP Morgan -tradicionalmente fríos en la valoración de Grifols-, que han roto el consenso del mercado ligeramente a la baja. «El cierre de 2024 fue bueno, mucho mejor que el resto del año«, recuerda Brun; lo que dificulta un aumento interanual tan potente como los anteriores.
En cuanto a las previsiones para 2026, hay un cierto acuerdo en que son razonablemente buenas. Ya en el informe que sirvió para mejorar el rating de la deuda de la compañía a B1, presentado la pasada semana, la agencia especializada Moody’s preveía un «rendimiento operativo fuerte y una gestión financiera prudente» durante los próximos seis trimestres. De esta manera, la catalana mejoraría sustancialmente tanto el apalancamiento como la generación de caja, una de las variables más relevantes a ojos de los inversores tras la crisis de Gotham, a lo largo de 2026. Además, según indica el analista de mercados de XTB Javier Cabrera, las últimas buenas noticias en cuanto al mercado de Grifols la sitúan «en una mejor situación que la competencia» en términos operativos. De hecho, para Cabrera, parte del enfriamiento del mercado proviene del golpe que comunicó hace dos semanas la principal competencia en el sector de los hemoderivados, la australiana CSL Behring, que, como recuerdan voces del accionariado, está pasando su particular annus horribilis desde finales de 2025. «El mercado puede estar viendo una mala mar en el sector, y puede prever que tenga un cierto impacto sobre Grifols», argumenta Cabrera.

Egipto y el fibrinógeno
A pesar de esto, se esperan aportaciones muy positivas de las aprobaciones en Estados Unidos y en Europa de los medicamentos de concentrados de fibrinógeno y, especialmente, de la operativa de extracción de plasma de la joint venture en Egipto. Según ha detallado el presidente de la asociación de accionistas minoritarios de Grifols, Eduardo Breña, las expectativas dentro del capital son que «reduzca sustancialmente el precio de la materia prima, el plasma»; a un ritmo que los competidores no podrán asumir. «Mejorarán los márgenes y los beneficios», estima Breña, que ve una operativa fuerte de cara al curso entrante. Similar es la lectura de Cabrera, que considera que Grifols «parte de una posición mejor que el resto del sector»; si bien introduce un matiz: con los avances regulatorios logrados desde finales de año, los inversores ya podían haber incluido una ampliación de márgenes en sus previsiones. En caso de que coincidan un dólar débil y un peor rendimiento del conjunto del sector, «será interesante ver cómo reacciona el capital». «Podría ser que Grifols no gane todo lo que podría ganar» en los primeros meses del año entrante, a ojos del experto.
JP Morgan exacerba esta estimación, y rebaja también el consenso del mercado en su guía para 2026. Mientras la media de los expertos vuelve a otorgar a Grifols un potencial de crecimiento de negocio del 4% el curso que ahora comienza, según los datos de la agencia norteamericana Bloomberg, el banco rebaja las expectativas hasta el 2%, principalmente por el peso del dólar en su cadena de valor. JP, cabe decir, es uno de los agentes del mercado más pesimistas con Grifols. El histórico banco norteamericano mantiene una recomendación fría, de mantener la acción de la catalana, con una proyección de precio de 11,26 euros, muy por debajo del consenso del mercado. Incluso después de recortes en los últimos meses, los analistas continúan otorgando a la firma de hemoderivados un potencial alrededor de los 15 euros, con proyecciones mucho más halagüeñas que las que hacen los neoyorquinos. De hecho, varios actores de mercado mantienen que la expectativa debería superar los 20 euros. En son ejemplo tanto Brun como Breña, que sostienen esta valoración incluso desde la crisis de Gotham.
Un «antes y un después» judicial
Más allá de las expectativas de resultados, Grifols ya hace tiempo que ve la luz al final del túnel de la ofensiva especuladora que protagonizó Gotham y su cabeza visible, el financiero norteamericano Daniel Yu. Yu, de hecho, comparecerá ante la Audiencia Nacional el mismo jueves, acusado de manipulaciones de mercado con el informe que envió la multinacional catalana en una espiral bajista que duró meses, y de la cual aún no se ha recuperado del todo. Desde el accionariado esperan que tanto el fundador como su socio, Cyrus de Week, que declarará ante el juez el próximo cinco de mayo, sufran las consecuencias de haber buscado imponer un relato falaz para salir beneficiados de sus posiciones cortas en Grifols. El documento, cabe recordar, llegaba a asegurar que «la acción de la compañía valía cero», una aseveración que se ha demostrado más que falsa en los dos años que han pasado desde la ofensiva. En este sentido, desde la Asociación de Minoritarios de Grifols esperan que el juicio sea un «antes y un después» para la imagen de la empresa frente al mercado; y también para la atención que le está dedicando la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Los minoristas, cabe decir, son muy críticos con el regulador, y lo acusan de inacción durante el momento de crisis. «¿Por qué no se suspendió la cotización?», cuestiona Breña, que lamenta que se dejara actuar sobre el mercado «las falsedades y tergiversaciones públicas» que ahora investiga la AN.
En este sentido, los minoristas aumentan la presión sobre la Comisión para que cambie su estrategia frente a una nueva manipulación de mercado que sospechan que se está dando en los últimos meses, en esta ocasión en forma de posiciones cortas «excesivas» sobre la compañía. Desde principios de año pesan en el capital de Grifols dos apuestas a la contra: la de Millenium, de poco más del 0,5% de las acciones, y la de Kintbury Capital, que ya abarca el 1,1% del capital. El caso del fondo británico es el más llamativo de los dos: afloró una posición del 0,5% el 13 de marzo de 2025, con la acción por debajo de los 9,25 euros; y ha continuado presionando a la catalana hasta el pasado martes mismo, cuando comunicó un nuevo aumento de una décima en su ofensiva, ya con pérdidas cercanas a los dos euros por acción. Estos movimientos hacen sospechar a los minoristas, que piden al regulador bursátil que investigue las motivaciones detrás del ataque bajista. «Si a pesar de las buenas noticias y los resultados positivos sigue habiendo préstamos de acciones en corto, ningún regulador que se quiera serio puede evitar actuar», argumentan los inversores. Vista la amenaza, y el afán de la CNMV por ignorarla, los accionistas reiteran el apoyo tanto a la dirección como a la familia fundadora; con quienes se han reunido durante el mes de enero culminando «más de un año de relación de colaboración». «Lanzamos un mensaje claro de apoyo a la gestión y a los logros alcanzados», razonan desde AMG.

