Las administraciones catalanas continúan buscando rutas para sobrevivir a la crisis del comercio internacional que han supuesto las políticas arancelarias de la administración Trump. El departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat ha puesto en marcha un programa para crear nuevos perfiles exportadores en el tejido empresarial catalán. Bajo el título Catalunya Exporta, la iniciativa contará con un presupuesto de tres millones de euros, y buscará conectar empresas con agentes del sector privado y las diversas agencias económicas que dependen del ejecutivo para asistirles en el salto exterior. Desde Empresa buscan, según han explicado en un acto este lunes, establecer «una buena base» para mantener el crecimiento de empresas internacionalizadas regulares en «el mundo incierto» que ha creado la Casa Blanca. Se trata, a ojos del consejero, Miquel Sàmper, de una palanca para garantizar la buena salud económica del país: «Si fabrican solo aquí, superaremos las crisis mucho peor que si fabricamos aquí y también fuera«.
El nuevo proyecto forma parte del programa Responem, la respuesta inicial que anunció el Govern tras el Día de la Liberación, cuando entraron en vigor los primeros aranceles universales a los socios comerciales de EE.UU. La hoja de ruta exterior de la administración catalana cuenta con un presupuesto de 1.500 millones de euros, que llegarán a las empresas en forma de subvenciones y créditos, asesoramiento, inversiones directas y campañas de promoción. Sobre los efectos de Responem, Sàmper ha agradecido al tejido empresarial el funcionamiento de «la colaboración público-privada», que ya ha permitido movilizar más de 33 millones de euros y acompañar a 300 empresas para acceder a mercados exteriores. En adelante, el secretario de Empresa y Competitividad de la Generalitat, Jaume Baró, ha proyectado una «nueva era exportadora» para Cataluña.

Menos nuevos exportadores
Según los datos de la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat, Acció, la cifra de exportadoras regulares catalanas -aquellas que venden al exterior durante más de cuatro años consecutivos- ha ido creciendo ligeramente año a año, hasta las más de 18.000 que marcaron un récord en el año 2024. Ahora, las conocidas como «exportadoras esporádicas», tal como ha indicado la jefa de la unidad internacional de negocio de la entidad, Cristina Serradell, han disminuido sustancialmente. En el año 2021, Cataluña contabilizó más de 45.000 negocios que se aventuraron al mercado internacional, de los cuales, cuatro años después, quedan menos de 30.000. Se trata de un retroceso de más del 37% que culmina con la cifra más baja de este tipo de compañías desde 2010. Según Serradell, la caída de los últimos cursos responde a las «dificultades» en los inicios del proceso de salida al mercado exterior. «De cada 10 empresas que comienzan a exportar, solo una se convierte en exportadora regular. Entre el segundo y el tercer año de actividad global, las empresas paran», lamenta la experta.
El hueco de exportadoras primerizas que sufre el país podría generar un efecto bola de nieve que acabe afectando al conjunto del tejido internacionalizado. Las empresas que exportan regularmente «son resilientes, competitivas e innovadoras»; pero «sin una buena base -la que establecen las esporádicas- no llegaremos». Para lograrlo, Acció y el Departamento movilizarán, en colaboración con diversas entidades del sector de negocio, tres millones de euros para fundamentar un programa «masivo» para «crear esta base exportadora sólida». Catalunya Exporta intentará «sensibilizar a las empresas» sobre la importancia de activarse fuera del territorio catalán; y ofrecer los recursos públicos para facilitarlo. Se dirigirán a exportadoras noveles, pero también a firmas que «lo hayan intentado en el pasado y no lo hayan logrado». Además, se ofrecerán los servicios durante tres años de un técnico de exportaciones que «elaborará un diagnóstico personalizado» para comenzar a exportar, con los pasos necesarios y los mercados objetivos. Todo ello, ha detallado Serradell, para «añadir 1.000 nuevas exportadoras regulares en el año 2030».
«Proyectar la empresa catalana»
Sàmper ha celebrado que, a pesar del malestar internacional del último año, Cataluña encadena dos años con facturaciones internacionales por encima de los 100.000 millones de euros. Ha reconocido, sin embargo, que hay posibilidades de que en 2025 no se alcance debido a la «tensión geopolítica» creada por Estados Unidos. Más aún en el caso catalán: el mercado norteamericano es el primer objetivo exportador del país fuera de la UE, y el segundo de los importadores, solo superado por China. En este sentido, el consejero asegura que la clave del éxito del programa radicará en la diversificación, buscando nuevos mercados menos conflictivos y con más margen de crecimiento que EE.UU. En los próximos cuatro años, el ejecutivo aspira a superar las 19.000 exportadoras regulares, con operaciones en cinco mercados exteriores de media. También buscan añadir cerca de 500 filiales extranjeras al tejido empresarial catalán, desde las poco menos de 3.200 que hay ahora hasta las 3.600 subsidiarias. «Es necesario proyectar el empresariado catalán hacia afuera y tener voz propia»; ha concluido el titular de Empresa.

