La Comisión Europea y Seat llegan a un acuerdo para levantar los aranceles que pesaban sobre los modelos de Cupra Tavascan, uno de los principales modelos electrificados de la compañía catalana, que se fabrican en la planta de Anhui, en China. Bruselas accede así a las demandas del Grupo Volkswagen, que había quedado atrapado en la batalla arancelaria con Pekín en noviembre de 2024, cuando el ejecutivo de los 27 se lanzó a proteger el sector local del automóvil con impuestos a las importaciones asiáticas. A cambio, sin embargo, la multinacional ofrecerá el modelo a «un precio mínimo» para los consumidores europeos, y se compromete a «limitar los volúmenes de importación», además de asumir inversiones en «proyectos relacionados con los vehículos eléctricos de batería» en territorio comunitario.
El Cupra Tavascan, cabe recordar, sufría un arancel de más del 30% para poder llegar a Europa: sumaba el 10% general, que grava todas las compras comunitarias en China, al 20,7% adicional aplicable solo a las compras de vehículos eléctricos. En adelante, según ha comunicado la CE, el grupo Volkswagen «podrá exportar su modelo Cupra Tavascan a la UE a un precio igual o superior al precio mínimo de importación propuesto y quedará exento de los derechos compensatorios impuestos a las importaciones de vehículos eléctricos de batería (BEV) procedentes de China». Si bien las limitaciones al negocio chino aún se mantendrán vigentes, el ejecutivo que lidera Ursula von der Leyen considera que el permiso de importación al Tavascan «no perjudicará la industria de la UE»; en buena medida por las limitaciones pactadas entre las partes.

Fin al «riesgo para la compañía»
Desde noviembre de 2024, cuando comenzó la batalla comercial, circunscrita al coche eléctrico, entre la Comisión y el gobierno chino, Seat reclamaba una «solución» para los productos fabricados en sus plantas en el gigante asiático. Según la multinacional con sede en Martorell, una barrera como la que afectaba al Tavascan «ponía en riesgo el futuro de toda la compañía». Denunciaban, además, la falta de sentido del arancel, dado que el coche en cuestión es «íntegramente europeo» en el diseño y el desarrollo, y solo pasa por China para su ensamblaje.
Los contactos entre las partes permanecieron congelados durante más de un año, hasta finales de 2025, cuando Bruselas abrió la puerta a negociar con la empresa. Dos meses después, el conflicto se ha solucionado con un acuerdo que hará más accesible para los conductores europeos un modelo «clave para Seat y pilar del compromiso de la compañía con la electrificación». La automotriz ha aprovechado la concesión para recordar que el Tavascan «es un proyecto europeo, diseñado y desarrollado en Europa y producido en China por una filial participada mayoritariamente por Volkswagen»; y ha lamentado el «impacto significativo» que han generado los aranceles sobre la caja de la empresa, dado que «nunca han trasladado a precios» el impuesto de la Comisión.

