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Bajo presión bajista Grifols pese al apoyo de grandes inversores

La base de datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores para Grifols deja una contradicción relevante la última semana: varios fondos institucionales más que relevantes, de la escala de Goldman Sachs o Bank of America, han encadenado apuestas fuertes por la catalana; pero, mientras tanto, las posiciones cortas -los alquileres de acciones, que generan beneficio si la valoración bursátil cae- se han multiplicado. La farmacéutica catalana, cabe decir, se encuentra en un momento de todo o nada: si bien los resultados de 2025 superaron las previsiones en todas las magnitudes relevantes, los inversores le han negado la confianza más de dos años después de la crisis causada por el informe especulador de Gotham City Research, ahora judicializado. La cúpula ha anunciado movimientos para atacar el endeudamiento: hace solo una semana, refinanció 3.000 millones de vencimientos de pasivo a siete años vista, y evitó los pagos debidos para el año 2027. Además, protagoniza una de las salidas a bolsa más sonadas del año en Estados Unidos, con la OPV que lanzará para la «joya de la corona» de su negocio, el segmento norteamericano de Biopharma. Los analistas consultados ven en la combinación de estos dos factores -el «estigma» que conserva la catalana tras el annus horribilis 2024 y el carácter definitivo de sus próximos pasos– la tensión dentro de su accionariado.

En el capítulo de los largos, Goldman ha protagonizado uno de los movimientos de mayor envergadura. El banco neoyorquino, como consta en las actas de la CNMV consultadas por Món Economia, abandonó la práctica totalidad de su posición en Grifols en el verano de 2024, en uno de los peores momentos de la crisis; y ha pasado cerca de dos años fuera de la ecuación. El 6 de marzo de este año, sin embargo, recuperó acciones hasta amasar poco más del 3% del total de la compañía, una escala que lo ha devuelto de un golpe al listado de los accionistas relevantes del fabricante de hemoderivados. Desde entonces, ha comunicado dos compras más, más modestas, que lo han situado en un 3,6% de todo el capital. El movimiento de Bank of America ha sido menos llamativo: la entidad se había mantenido durante años justo por debajo del 3%, pero ha superado el umbral imaginario este mismo mes de abril, y ya roza el 3,3% de la compañía. Más pequeña es la participación de la también estadounidense Fidelity: la histórica firma de Boston, especializada en gestión de activos y fondos de pensiones, ha anunciado al regulador bursátil español un aumento hasta el 1,058% de los títulos de la farmacéutica. Se encuentra lejos de sus dos compatriotas financieros en términos absolutos; pero ha multiplicado por dos la participación en Grifols en cuestión de pocas semanas.

Por otro lado, las apuestas contra la compañía han vuelto a acechar el proyecto que capitanean el consejero delegado, Nacho Abia, y el director financiero, Rahul Srinivasan. Aunque, como detalla el head of equity del fondo Trea Capital, Xavier Brun, «no es el peor momento de cortos en Grifols» -recordando el huracán de bajistas que se instalaron en la empresa a raíz del informe de Gotham-, las posiciones se han disparado últimamente. Especialmente una: la del fondo londinense Kintbury Capital, que superó el pasado miércoles, de acuerdo con las actas de la CNMV, el 2% de las acciones totales de la empresa. Kintbury afloró una posición corta en Grifols en noviembre de 2025, cuando las acciones valían 10,3 euros; por un 0,8% del capital. Desde entonces, la ha más que duplicado, y ya se sitúa en un terreno netamente ganador, ahora que los títulos de la catalana han caído por debajo de los 9 euros. Con menos intensidad se ha reposicionado Millenium International Management, una de las firmas que corrigió el valor de la catalana a mediados de 2024, y que volvió a finales de marzo a rozar sus máximos históricos, con un 0,6% de la empresa. Los valores son relativamente bajos respecto al total de la capitalización de Grifols, si bien fuentes del accionariado indican que los registros de la Comisión dibujan una imagen incompleta. Cabe recordar que la CNMV solo exige comunicar las posiciones en corto a partir del 0,5%. Estas mismas voces aseguran tener constancia de que «las posiciones en corto en la empresa son más altas de las que comunica la CNMV, porque muchas están por debajo del umbral de comunicación pública».

Junta de accionistas de Grifols / EP

Tensión entre los inversores

Para Brun, la tensión entre proyectos tiene que ver con una perspectiva contradictoria entre el corto y el largo plazo de la empresa. La última call con analistas de Abia y Srinivasan, justo después de los resultados anuales, dejó cierto mal sabor de boca entre los expertos por la falta de previsiones de ingresos para 2026. Aunque la cúpula de la catalana lo justificó como un intento de enfocarse en los márgenes y en los beneficios, y no tanto en el volumen de ventas, parte del mercado lo ha entendido como una posible retirada ante la competencia. Cabe recordar que el sector farmacéutico tiene presente el nuevo medicamento de Sanofi para el tratamiento de las deficiencias de alfa-1, una solución que consideran una amenaza para la operativa de Grifols, hasta el punto de que hay expertos que advierten que podría canibalizar todo el mercado. Una perspectiva que el head of equity de Trea ve muy lejana. «Recordemos que la última alternativa, Argenix, ha ingresado más de 1.000 millones; pero aun así Grifols ha aumentado las ventas en este segmento. Hay tanto mercado que hay espacio para todos», reflexiona el analista. En este sentido, los perfiles como Kintbury o Millenium apostarían por caídas fuertes de la acción a corto plazo en caso de que los primeros trimestrales de 2026 dejen entrever que las ventas no han llegado a donde se esperaba.

Otro gran punto de tensión es la salida a bolsa de Biopharma. El proyecto, como indica el director gerente de GVC Gaesco, Jaume Puig, tiene «una parte positiva y una parte que potencialmente puede ser negativa»; ambas concentradas en la valoración que el mercado haga de la empresa. La perspectiva más optimista la recogen los fondos institucionales estadounidenses que han ganado peso en Grifols: ya en el momento del anuncio, el mercado lo vio como una oportunidad para «consolidar a los inversores en Estados Unidos» alrededor de su principal vector de negocio; y las compras de BofA, Goldman y Fidelity van en esta línea. Para Puig, una buena salida a bolsa de Biopharma, «idealmente entre el 20 y el 25% de la empresa», ayudaría a reducir con fuerza la deuda financiera neta, «el principal talón de Aquiles» de la multinacional.

Esto, sin embargo, depende en buena medida de cómo valoren los inversores las acciones de esta futura cotizada. «Si el precio de venta es correcto, y va en línea con una valoración fundamental adecuada para la empresa, el accionista de Grifols no perdería valor»; y, por tanto, se desapalancaría sin, necesariamente, perder nada en el proceso. Ahora bien, si la catalana se ve obligada a colocar las acciones «a un precio inferior a la valoración fundamental, apremiada por la necesidad de reducir el endeudamiento, sí que perdería valor». En este sentido, para Puig, Kintbury o Millenium apuestan por una mala venta de Biopharma; mientras que Goldman o BofA consideran que «el precio de venta será correcto». «Si lo es, harán bien en acumular acciones, porque se resolvería el principal problema de Grifols sin pagar ningún precio relevante», considera el experto.

Imagen de archivo de la sede de Grifols / ACN

Movimientos desde la empresa

Desde el accionariado, sin embargo, diagnostican que la empresa tiene más palancas que solo la estrategia financiera para reducir la operativa en corto. El presidente de la Asociación de Accionistas Minoritarios de Grifols (AMG), Eduardo Breña, ha reclamado a la presidencia de Grifols, que ocupa Anne-Catherine Berner, que proponga al consejo una recompra de acciones propias para reducir el capital flotante, «contrarrestar la operativa en corto» y revalorizar la acción a corto plazo. A ojos de Breña, este movimiento por parte de la empresa «deriva de la inacción del regulador». Cabe recordar que, como avanzó Món Economia, AMG había reclamado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores una investigación para esclarecer «la motivación de los bajistas» para su sitio sobre Grifols, que los minoritarios consideran «injustificados».

«Los cortos son legales, e incluso positivos cuando argumentan de manera fundamentada que una empresa está sobrevalorada. Pero pueden constituir un problema si van contra la solidez del negocio, los resultados, las decisiones estratégicas y la concatenación de buenas noticias», asegura el inversor. Según ha confirmado la asociación de minoristas a este medio, Berner ha recibido la misiva, y están a la espera de una reunión con la dirección para debatir su posición. Esperan resolver estas tensiones, dado que «la principal víctima son los pequeños ahorradores, que padecen las anomalías que provocan decisiones insensatas o por pánico, infundado en la mayoría de los casos».

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