El Banco de España ha elevado hasta los 750.000 viviendas el déficit acumulado de pisos en el Estado entre 2021 y 2025 y alerta que la situación continuará empeorando si no se incrementa de manera significativa la oferta disponible. El organismo calcula que actualmente faltan 150.000 viviendas más de las que estimaba hace dos años y atribuye este desequilibrio al fuerte crecimiento de la demanda y a la insuficiente construcción de nuevos pisos.
Según el informe anual publicado este jueves, la creación de nuevos hogares continúa avanzando mucho más rápidamente que la construcción residencial. Solo durante 2025 se terminaron 92.000 viviendas nuevas, una cifra insuficiente para absorber una demanda impulsada tanto por el crecimiento demográfico como por los movimientos migratorios. El director general de Economía del Banco de España, David López Salido, ha admitido que, al ritmo actual, el tiempo necesario para corregir este desequilibrio será largo. “Si tenemos un déficit de 750.000 pisos, ¿cuánto tardaremos en cerrarlo? Al ritmo actual, tardaremos bastante”, ha reconocido.

Limitar usos no residenciales
Ante esta situación, el organismo apuesta principalmente por aumentar la oferta de vivienda, pero también plantea medidas temporales para contener la demanda en determinadas zonas especialmente tensionadas. Entre estas iniciativas, el Banco de España apunta a limitar algunos usos no residenciales de las viviendas, como los vinculados a la actividad turística. El informe señala que las compras de no residentes y los alojamientos turísticos reducen el stock disponible en territorios como la costa mediterránea, las Islas Baleares o los centros de grandes ciudades como Barcelona, Madrid o Sevilla. Aun así, el organismo defiende que estas restricciones deben ser “focalizadas y temporales” y acompañadas siempre de políticas destinadas a incrementar la oferta.

Más construcción y menos trabas administrativas
El Banco de España reclama una estrategia integral basada en la movilización de suelo, la promoción de vivienda pública, la rehabilitación del parque existente y la construcción industrializada. También insta a las administraciones a simplificar los procedimientos urbanísticos y reforzar la coordinación entre municipios y áreas metropolitanas. El informe destaca igualmente la necesidad de mejorar las infraestructuras y el transporte público para facilitar el acceso a la vivienda fuera de los centros urbanos más tensionados.
El organismo advierte que la escasez de vivienda está provocando un aumento sostenido de los precios de compra y alquiler y genera un “enorme problema social y económico”. Según sus datos, adquirir una vivienda exige actualmente el equivalente a 6,8 años de renta neta de un hogar arrendatario, una cifra que se eleva hasta los diez años en ciudades como Barcelona o Madrid. A pesar de esta situación, el Banco de España considera que el contexto actual es muy diferente del que desembocó en la burbuja inmobiliaria de los años 2000 y atribuye la tensión del mercado, sobre todo, a la falta de oferta disponible para satisfacer una demanda cada vez más elevada.
