Acostumbrada a acompañar los resultados anuales de anuncios estratégicos, Naturgy ha aprovechado las cuentas de 2025 para estabilizar su consejo de administración, en el centro de la diana por la actualidad accionarial de la compañía. Para responder a las incógnitas que la acompañan desde finales del curso pasado, la energética ha anunciado dos movimientos profundos: la renovación de su presidente ejecutivo, Francisco Reynés, hasta 2030; y el reequilibrio de poderes dentro del consejo para atender la desinversión parcial que BlackRock comunicó hace dos meses, a favor del fondo australiano IFM.
La presidencia de Reynés vencía en 2027 y, por tanto, este año debería ser el último de su presente mandato. El final de la carrera coincidía con el año en que debía culminarse el plan estratégico, presentado en estas mismas fechas el año pasado, y que se extendía durante tres ejercicios. Aun así, la compañía ha querido reafirmar el liderazgo del presidente ejecutivo, que compatibilizará con la vicepresidencia de Criteria, el brazo inversor de la Fundación La Caixa y accionista mayoritario de la energética. De esta manera, la junta de accionistas deberá ratificar el nombramiento cuando sea convocada, previsiblemente el próximo 24 de marzo.

Poder para IFM
La compañía ha aprovechado la oportunidad, también, para responder orgánicamente a la desinversión parcial de BlackRock, que anunció el pasado diciembre que vendería un 7,2% de la compañía, dejando su paquete en el 12,6% de los derechos de voto, de los cuales un 11,4% se encuentra en manos de GIP. El fondo norteamericano perderá uno de sus tres consejeros dominicales. El lugar que deje lo ocupará Lars Bespolka, a propuesta del grupo australiano IFM, que se ha consolidado como el segundo actor más relevante dentro de Naturgy, con un 15,1% de las acciones, solo por debajo de Criteria, que aún supera el 26%.
Los cambios en el accionariado, sin embargo, no responden solo a la salida de parte de la inversión de BlackRock. La auto-OPA anunciada en marzo de 2025, dedicada a aumentar el capital flotante, ha servido para rebajar el peso de algunos de los institucionales más relevantes, que copaban la inmensa mayoría de los títulos. También se deshizo la unión entre CVC y Corporación Alba, que antes se contabilizaban como un accionista conjunto, y ahora lo hacen por separado, con paquetes del 13,8 y el 5%, respectivamente. El conjunto de movimientos ha fortalecido a Criteria, pero también a IFM, que ahora tiene vía libre para crecer dentro de la energética. El fondo especializado ya ha anunciado su intención de ampliar su posición dentro de la energética, y aspira a controlar el 29,9% de la compañía. De esta manera, las partes reiteran el mensaje que ya enviaron a finales del mes pasado: una ambición de permanencia en el capital en un momento de turbulencias.

