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Grifols acelera en la bolsa y deja atrás la apuesta de los bajistas

Las primeras sesiones bursátiles del curso 2026 han servido a Grifols para ratificar un nuevo impulso hacia sus valores máximos anuales en la bolsa. En un año, el pasado, históricamente fuerte para la bolsa española, con el Ibex subiendo cerca de un 50% hasta cimas históricas, la multinacional catalana de hemoderivados ha registrado un avance mucho más modesto, inferior al 20%: comenzó el pasado enero en torno a los 9,5 euros la acción, y cerraba diciembre con un alza reducida en comparación con el selectivo, por debajo del 18%, con 10,7 euros por título justo antes de la noche de Año Nuevo. Inversores y analistas miraban extrañados la cotización de la farmacéutica: en la escala de los últimos meses, estancada en torno a los 10 euros, mostraba un potencial de más de un 50%, y los accionistas minoritarios calculaban que la cotización debería haberse disparado hasta los 15 euros la acción a partir de los resultados del tercer trimestre. Las alzas prometidas no se materializaron, en buena medida bajo el peso de una brecha bajista que abrieron dos fondos especuladores a principios de noviembre. Todo ello hasta este viernes, que ha cerrado con un salto potente, cercano al 4,7%, que lo ha dejado rozando los 11,2 euros la acción. Con esta nueva valoración, la catalana deja atrás las apuestas contra ella, y se marca como objetivo asaltar por fin el precio previo a la crisis provocada por el informe de Gotham City Research, en enero de 2024.

Con la subida de este viernes, Grifols cierra el gap bajista iniciado el 3 de noviembre, cuando sufrió una caída cercana a un euro por acción en solo cuatro sesiones. El retroceso del otoño coincidió con el afloramiento de dos posiciones cortas relevantes por parte de dos conocidos de la bolsa del Estado: la londinense Kintbury Capital y la neoyorquina Millenium Management, que apostaron contra la cugatense con una posición del 0,82 y el 0,59%, respectivamente. Desde la aparición de estas dos posiciones contra el rendimiento de la compañía, el accionariado la ha mirado con sospechas, dado que ya consideraba que al nivel de entonces -11,105 euros- tenía un descuento importante.

Además, desde entonces se han sucedido las «buenas noticias» para la catalana: la autoridad farmacéutica estadounidense aprobó a finales de diciembre el uso de su medicamento para la falta de fibrinógeno; y también el uso pediátrico del tratamiento para el déficit de antitrombina. En Europa, Biotest también ha recibido luz verde para vender el producto en Alemania, y la AEM ha aceptado toda la cadena productiva de plasma en Egipto; una bolsa de producto que, según el presidente de la Asociación de Accionistas Minoritarios de Grifols, Eduardo Breña, tendrá un efecto positivo «sobre el beneficio y sobre el flujo de caja», porque contribuirá a reducir sustancialmente el costo de la principal materia prima de la empresa. Y, aun así, la acción permanecía bloqueada por debajo de los 11 euros, un «lastre artificial del potencial en corto» de los títulos, a ojos de la AMG.

Con la salida del agujero bajista, los analistas ven camino para enfrentar una mejora sustancial en la cotización para comenzar el 2026. El buen comportamiento de la sesión lo ha llevado a romper el umbral de la media dinámica a largo plazo de la cotización, y se queda a solo unas décimas de romper la resistencia clave del 11,45 euros, coincidiendo con las últimas cifras del pasado mes de octubre. Con esta perspectiva, la inmensa mayoría de los analistas que estudian el rendimiento de la catalana recomiendan a sus clientes adquirir acciones: de los 15 activos, 12 la ven infravalorada; mientras que dos se mantienen neutrales, más escépticos respecto de su potencial. Solo el siempre extremadamente crítico equipo de análisis de Bankinter la ve estimada por encima de sus posibilidades, y hace una recomendación de vender más que solitaria.

La Junta General de Accionistas de Grifols celebrada en junio de 2025 / EP

Presión a la CNMV

La presencia de posiciones cortas en Grifols, con la actualidad corporativa a favor, levanta sospechas entre los inversores minoritarios, que ven intenciones ulteriores detrás de las apuestas -cada vez más desaforadas- contra la multinacional. Hasta el punto que el presidente de AMG ha insistido en las últimas semanas que la Comisión Nacional del Mercado de Valores debería investigar una posible manipulación de la cotización por parte de los dos fondos especuladores que irrumpieron en noviembre. De hecho, avanzan que se presentaría una petición ante el regulador bursátil para que analice a instancia suya una posible «actuación concertada» contra el valor de la farmacéutica, «no sabemos si con ánimo de destruir o que alguien acumule acciones». La relación de los minoristas de la multinacional de hemoderivados con la Comisión es ambivalente ya desde el ataque de Gotham, cuando el organismo que entonces presidía Rodrigo Buenaventura mantuvo abierta la cotización de Grifols en medio de caídas de dos dígitos a pesar de la ofensiva del fondo de Daniel Yu. Entonces, la compañía perdió cerca de un 20% de su valor en solo unas horas. Entonces, la acusación era que la catalana «valía cero» por culpa de su elevado endeudamiento, una afirmación que «no era cierta ni de lejos».

Un curso de estabilización

Si la CNMV logra limpiar el entorno de Grifols, el accionariado espera que se estabilice el capital, tras años de muchísimo volumen negociado. El 2025 ya se redujo la cadena de compras y ventas, con una disminución del 57% del cambio de manos de acciones respecto del 2024, según un análisis elaborado por el broker bursátil Degiro. Aun así, se mantuvo entre las firmas del Ibex con más movimientos en la propiedad, junto con el Banco Santander, Repsol o Indra. Para Breña, sin embargo, todo indica que el 2026 calmará las aguas alrededor de la farmacéutica. En un momento en que muchos sectores dentro de la bolsa podrían haber tocado techo –un ejemplo es la banca, que ha duplicado su valoración en 2025– muchos inversores institucionales buscarán valores industriales seguros para garantizarse un crecimiento continuo. La industria del medicamento constaba, de hecho, entre las inversiones más atractivas para la mayoría de bancos de inversión, tanto estatales como internacionales, de cara al curso próximo; y Grifols debería estar bien posicionada para aprovechar esta tendencia, especialmente mientras mantenga un potencial de revalorización como el actual, superior al 30%. «Las rotaciones de fondos de inversión de SGIIC desde compañías con rentabilidades casi agotadas favorecerán la entrada de long investors en Grifols», describía el accionista en una reciente publicación en la red social X.

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