L'escapadeta
Rosalía recuerda sus orígenes en un pueblo catalán: «Iba en coches tuneados y cantaba por Camarón»

Antes de los Grammys, de las portadas en Vogue y de paralizar el mundo con cada estreno, existía una chica en un pueblo de poco más de 8.000 habitantes que buscaba su identidad entre el ruido de los motores. El fenómeno Rosalía no nació en un conservatorio de élite, sino en las calles de Sant Esteve Sesrovires.

En el Baix Llobregat, donde el paisaje mezcla masías centenarias con polígonos industriales, la cantante vivió un momento de «serendipia» que hoy ya es leyenda. *(Sí, nosotros también nos imaginamos a una Rosalía adolescente entre neones y altavoces a todo volumen).*

El encuentro con el mito a los 13 años

La misma artista lo confesaba hace poco en La Revuelta: su educación musical comenzó con su abuela cantando por Lola Flores, pero el «clic» definitivo ocurrió en una carrera de coches tuneados. Allí, entre el olor de neumático y el rugido de los motores, sonó una voz que le atravesó el alma: la de Camarón de la Isla.

Este contraste entre la modernidad «macarra» del tuning y la pureza del flamenco es, precisamente, la base de su ADN artístico. «Iba en coches tuneados y cantaba por Camarón», recuerda entre risas. Aquel momento marcó el inicio de una obsesión que la llevaría a reinventar el flamenco con electrónica y R&B.

Dato clave: Sant Esteve Sesrovires fue un asentamiento romano y sus colinas conectaban directamente con la antigua Barcino. La historia y la vanguardia siempre han convivido aquí.

Mucho más que el «pueblo de la Rosalía»

Aunque hoy medio mundo sitúa este municipio en el mapa gracias a la Motomami, Sant Esteve Sesrovires tiene una identidad propia que merece el viaje. Es un lugar de contrastes: desde sus torres gemelas en la Iglesia Parroquial hasta su famosa Ruta de las Masías.

Para los que buscan una escapada auténtica, este itinerario recorre más de 20 masías históricas que son joyas de la arquitectura campesina catalana. Lugares como Ca n’Estella o Can Julià no solo cuentan la historia del campo, sino que son el templo de otro gran tesoro local: el vino.

Las bodegas del pueblo son un reclamo absoluto. Pasear por sus viñedos, participar en la pisada de uva estacional o probar los cavas de Rabetllat i Vidal es sumergirse en la Cataluña más profunda y sensorial.

Otoño: La fecha marcada en el calendario

¿Sabías que esto también sirve para los amantes de la gastronomía? Cada año, cuando llega el otoño, la Feria del Vino y del Cava convierte la Plaza del Doctor Tarrés en el epicentro del maridaje y la artesanía. Es el momento perfecto para probar los vinos Clot dels Oms mientras sientes el espíritu de la tierra que vio crecer a la artista más internacional del momento.

Esta mezcla de raíces agrícolas, pasado feudal y modernidad industrial es lo que hace que Sant Esteve sea especial. No es solo un pueblo de paso hacia Montserrat; es el lugar donde una niña de 13 años entendió que se podía ser tradicional y futurista a la vez.

Has dado el paso correcto al leer esto: ahora ya sabes que para entender la música de Rosalía, primero debes pisar la tierra donde el tuning y el quejío se dieron la mano por primera vez.

¿Te imaginas encontrar tu propia inspiración entre las masías y los vinos de este rincón del Baix Llobregat?

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