L'escapadeta
Nomás sucede una vez: el banquete en Girona que reúne 21 estrellas Michelin bajo un mismo techo

Girona vivió una de esas noches en que la gastronomía se convierte en relato colectivo: una cena con muchas firmas, un hilo conductor claro y una idea que va más allá del plato. El contexto no es menor: Cataluña ostentó la distinción de Región Mundial de la Gastronomía, un reconocimiento institucional que sitúa su patrimonio culinario en el centro de la conversación: información oficial de la Generalitat sobre Región Mundial de la Gastronomía 2025.

En el marco del Fòrum Gastronòmic, la propuesta se planteó como un menú en cadena: cada cocina aportó una elaboración y el resultado fue una secuencia larga, con maridaje y un objetivo evidente. Lo más singular es que no se trató de una cena “de autor”, sino de una cena “de territorio”.

El dato clave es que la segunda edición del Esperit Fòrum reunió una cena firmada por 14 restaurantes con estrella Michelin de la provincia de Girona y Disfrutar (Barcelona), sumando 21 estrellas Michelin en una sola noche. El encuentro se celebró en el restaurante Esperit Roca, en Sant Julià de Ramis, y se enmarcó en los actos del Fòrum Gastronòmic de Girona, que se celebra en el Palau de Fires: información del Fòrum Gastronòmic Girona 2026.

Una cena diseñada como homenaje: el menú como mapa de cocina catalana

El eje conductor de la noche fue la cocina catalana entendida como repertorio vivo: guisos de cuchara, mar y montaña, producto local, caza, setas, romesco, escabeches y un tramo final donde la pastelería se permite jugar con ingredientes inesperados. La idea del homenaje no se planteó como nostalgia, sino como lectura contemporánea: técnicas actuales para hablar de platos reconocibles.

El maridaje también formó parte del discurso. Los platos se acompañaron con vinos del Empordà, una denominación estrechamente ligada a la identidad gastronómica de la provincia. En una cena con muchos pasos, este detalle no es decorativo: ayuda a mantener coherencia y evita que el menú parezca una suma de propuestas desconectadas.

El formato que lo cambia todo: un plato por restaurante

El esquema del Esperit Fòrum es claro: una sola cocina no “interpreta” las otras, sino que cada casa aporta su elaboración. En la práctica, esto obliga a resolver tres retos a la vez: ritmo de servicio, uniformidad de calidad y continuidad narrativa. Que funcione depende de un elemento que a menudo se pasa por alto: un guion común que marque el tono del menú.

La señal de identidad: tradición sin repetición literal

El homenaje se hizo visible en la selección de platos y en cómo se reescribieron. Hubo referencias directas a la escudella i carn d’olla, al cap i pota, al pollo con cigalas, a los fideos a la cazuela y al recetario de caza. El resultado fue un menú largo que evitó la (re)presentación literal: misma tradición, enfoques diferentes.

Los platos que definieron la noche y quién los firmó

Más allá de la cifra de estrellas, la foto real es el contenido. Entre los platos destacados figuraron una versión de escudella i carn d’olla de Massana (Girona), el pollo con cigalas de Miramar (Llançà), los fideos a la cazuela con guiso de tendones y gamba roja de Castell de Peralada, la ternera estofada con setas de L’Aliança (Anglès), la liebre a la Royal de Ca l’Enric (La Vall de Bianya) y un cap i pota con cigala y judías del ganxet de Arbúcies servido por Les Magnòlies.

Antes del inicio del menú, los anfitriones de Esperit Roca y Celler de Can Roca abrieron la noche con un aperitivo donde convivieron trufa, mar y montaña en clave vegetal y picadas de alta cocina como hígado graso con cacao y avellanas. El menú principal se estructuró en 12 platos y dos postres, con una primera elaboración basada en champiñones y queso de oveja a cargo de Divinum (Girona).

Tabla rápida de elaboraciones clave del menú

Plato o pasoRestauranteIdea culinaria
Escudella i carn d’olla reinterpretadaMassanaCocina de cuchara catalana en clave contemporánea
Pollo con cigalasMiramarMar y montaña clásico
Fideos a la cazuela con tendones y gamba rojaCastell de PeraladaGuiso potente y producto del litoral
Ternera estofada con setasL’AliançaRecetario de interior y de temporada
Liebre a la RoyalCa l’EnricCaza y técnica de alta cocina
Cap i pota con cigala y judías del ganxetLes MagnòliesTradición y contraste marino

El momento Disfrutar: calçotada en un formato inesperado

Disfrutar fue el único restaurante de fuera de la provincia de Girona invitado a la cena. Su paso se centró en una calçotada reinterpretada: un calçot liofilizado con miso de romesco. La elección tiene lógica dentro del homenaje: el calçot no es solo producto, es ritual social y temporada, y el romesco funciona como uno de los sabores que mejor identifican el repertorio catalán.

El resto del menú mantuvo esta línea de guiños reconocibles con ejecución contemporánea. Les Cols (Olot) presentó una cebolla dulce con tortell de Olot y migas de pan; Els Tinars (Llagostera) firmó una ensalada con perdiz escabechada, hierbas y verduras; Voramar (Llançà) sirvió una anchoa con alga codium, cabello de ángel agridulce y níscalo en escabeche suave; y Empòrium (Castelló d’Empúries) trabajó un huevo de gallina de perdiz con brandada de bacalao, coliflor, setas y alforfón.

Por qué Girona puede reunir tantas estrellas sin perder el foco

La provincia de Girona es uno de los territorios con mayor densidad de restaurantes reconocidos por la Guía Michelin en Cataluña. No es solo una cuestión de nombres célebres, sino de red: cocinas que conviven con un tejido de productores, tradición de sala y un público que entiende el valor del producto local. Para hacerse una idea del mapa gastronómico de la zona, la Guía Michelin mantiene un listado específico de restaurantes en Girona y alrededores: selección Michelin de restaurantes en Girona.

En este contexto, un evento como el Esperit Fòrum funciona como escaparate y como declaración: la cocina catalana no es una suma de platos sueltos, sino una identidad capaz de dialogar con la alta cocina actual sin perder sus códigos.

La sede también es parte del mensaje

La cena se celebró en Esperit Roca, en el Castell de Sant Julià de Ramis, un espacio vinculado a los hermanos Roca. El lugar no es un detalle menor: refuerza la idea de hospitalidad y de “casa anfitriona” para un menú coral. Para quien sigue la escena gastronómica, es un punto de interés por sí mismo: información oficial de Esperit Roca.

El cierre dulce: postres con un giro de guion

Los postres estuvieron a cargo de Fonda Xesc (Gombrèn), con una propuesta que combinó membrillo al vino blanco, mandarina, limón y flor de azahar, y un final donde los champiñones y la almendra se defendieron como pareja posible en clave dulce. En una cena homenaje, este final tiene intención: recordar que el recetario catalán puede ser tradicional y, a la vez, sorprendente.

Cómo se entiende el impacto real de una cena así

Una cena con 21 estrellas Michelin no se explica solo por la cifra, sino por lo que activa alrededor: cooperación entre cocinas, visibilidad para un territorio y una narrativa que conecta evento, producto y cultura gastronómica. El Fòrum Gastronòmic, con su programación profesional y su ecosistema de productores y restauración, actúa como marco natural para este tipo de encuentro.

Cuando el menú se construye como homenaje y se ejecuta como trabajo colectivo, la lectura cambia. Ya no es una “cena de gala” al uso: es una manera de enseñar, plato a plato, por qué la cocina catalana puede sostener una identidad propia incluso cuando la firman decenas de manos.

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