L'escapadeta
Elsa Pataky: «Si vuelvo a España sería al norte, cerca de la playa, en una ciudad ya no me veo»

Imagina vivir en libertad absoluta, rodeado de naturaleza salvaje y con el océano como patio de recreo. Este es el día a día de los hijos de Elsa Pataky y Chris Hemsworth en Australia. Pero, ¿qué pasa cuando este ritmo de vida choca frontalmente con la rutina de una gran ciudad como Madrid?

La actriz ha desvelado una realidad que muchos padres que han vivido fuera de España conocen bien: el complejo proceso de adaptación de los niños al regresar. Y no, no se trata de un simple cambio de horario, es una transformación radical en su manera de liberar la energía diaria.

La libertad australiana frente al asfalto madrileño

Para India Rose, Sasha y Tristan, la vida en Byron Bay es sinónimo de correr, saltar y ensuciarse sin restricciones. Están acostumbrados a un entorno donde el aire libre es la norma y los límites, más allá de la seguridad, casi no existen. Cuando pisan Madrid, el cambio es drástico.

La misma Elsa ha sido muy clara al respecto: «A mis hijos les cuesta mucho aguantar una semana en Madrid». Es el choque entre dos mundos. Mientras aquí la vida urbana exige ciertos códigos y espacios cerrados, ellos mantienen el chip configurado para la aventura constante. (Sí, nosotros también nos agobiaríamos si nos encerraran en un piso tras vivir en la selva).

El síntoma de trepar por las paredes

¿Qué pasa realmente cuando un niño criado en la naturaleza se enfrenta a la vida de ciudad? Según Pataky, la respuesta es inmediata: trepan por las paredes. No es rebeldía, es puro instinto biológico. Su cuerpo está programado para la actividad física intensa y el espacio madrileño, por muy grande que sea la casa, se les queda pequeño rápidamente.

La actriz admite que sus hijos simplemente no están acostumbrados a la dinámica que requiere estar en la capital. La falta de esta conexión directa con la tierra y el mar les genera una inquietud que se manifiesta en una energía incontrolable. Es el clásico conflicto entre la educación que han recibido y el entorno donde intentan encajar ahora.

La adaptación de los niños a entornos diferentes depende totalmente de la gestión de expectativas. Elsa reconoce que es una batalla constante mantenerlos entretenidos sin que el cambio cultural les resulte demasiado frustrante.

¿Es Madrid una ciudad para niños «salvajes»?

La gran pregunta que surge al leer estas declaraciones es si nuestras ciudades están realmente preparadas para los niños que crecen lejos del asfalto. Madrid ofrece una oferta cultural increíble, pero para un niño que ha crecido persiguiendo olas, un museo o un parque urbano puede parecer una prisión de concreto.

Pataky no intenta cambiar su esencia, pero sí admite que cada visita requiere una logística de paciencia extrema. El objetivo es que la capital no sea para ellos un lugar de encierro, sino un paréntesis necesario antes de volver al refugio australiano. Es un equilibrio precario que muchos padres expatriados intentan lograr sin éxito total.

por qué no aguantan ni una semana en la capital

El valor de mantener sus raíces

A pesar de estas dificultades, Elsa se muestra firme en su decisión: quiere que sus hijos conozcan sus raíces. Por eso, aunque Madrid les suponga un reto de conducta y energía, el esfuerzo vale la pena. La actriz entiende perfectamente que no se trata de que ellos «aguanten», sino de aprender a integrar dos formas de vida que, a priori, parecen irreconciliables.

Quizás el secreto no sea que se adapten a Madrid, sino que Madrid aprenda a integrar esa rebeldía natural que traen de Australia. Al fin y al cabo, esa energía desbordante es el resultado de la vida tan sana que sus padres les han proporcionado desde que nacieron.

¿Y tú, has vivido alguna vez esta odisea de intentar cambiar el ritmo de vida de tus hijos de un entorno salvaje a uno urbano? Es un desafío que, como bien sabe Elsa Pataky, pone a prueba los nervios de cualquier madre o padre.

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