Amb curiositat
Un equipo de arqueólogos no sale de su sorpresa: descifran los símbolos de una emblemática puerta en Libia

Llevaban más de dos milenios a la vista de todos y nadie entendía qué significaban. Pensábamos que eran simples arañazos del tiempo. Nos equivocábamos completamente.

Un equipo de investigadores acaba de descifrar el mensaje oculto grabado en las murallas de la antigua ciudad de Ptolemais, en la actual Libia. (Sí, nosotros también nos quedamos en shock al ver las fotos).

No se trata de una maldición ni de mitología. Es el secreto de ingeniería mejor guardado de la antigüedad clásica.

La arqueóloga Anna Urszula Kordas, de la Universidad de Varsovia, ha conseguido identificar y clasificar 626 marcas de cantero en la imponente Puerta de Tauchira.

El truco maestro de los antiguos constructores

Las marcas estaban divididas en 27 códigos diferentes. No eran símbolos al azar, sino un sistema perfecto de logística y control de calidad.

Un primer grupo de símbolos gigantes se tallaba en la cantera para rastrear el transporte de los bloques. Eran las etiquetas de envío del siglo II a.C.

El segundo grupo se grababa en la fachada final. A diferencia de otros monumentos donde se borraban, aquí se dejaron visibles a propósito para certificar el trabajo bien hecho.

Las letras del alfabeto griego revelan que la obra se organizó en 7 equipos de élite. Cada grupo firmaba su bloque para cobrar el trabajo o presumir de su patrocinio.

Gracias a estas inscripciones, los expertos sitúan la gran construcción bajo el reinado de Ptolomeo VIII, entre los años 145 y 116 a.C.

Dato clave para apasionados de la historia: estas marcas funcionan exactamente como los sellos de calidad medievales, pero aplicados 1.500 años antes de lo que creíamos.

Un descubrimiento que lo cambia todo

¿Sabías que este tipo de organización logística es el antecesor directo de la construcción moderna? Mover miles de toneladas de piedra exigía una precisión matemática obsesiva.

Los monumentos antiguos aún esconden secretos cruciales bajo nuestras narices. La próxima vez que visites ruinas históricas, abre bien los ojos antes de que los detalles desaparezcan para siempre.

Definitivamente, prestar atención a la letra pequeña de la historia vuelve a demostrar que los antiguos jugaban en otra liga.

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