L'escapadeta
El restaurante favorito de Karlos Arguiñano está escondido en un pueblo medieval: «Se come como en el cielo»

Cuando el cocinero más famoso de la televisión dicta sentencia, el mundo de la gastronomía se detiene a escuchar. Karlos Arguiñano lo tiene claro: existe un rincón en España donde la sencillez roza la perfección y donde, según sus propias palabras, «se come como en el cielo».

Lejos de los manteles de hilo y las espumas de nitrógeno, el chef vasco ha puesto el foco en un pequeño establecimiento familiar escondido en un pueblo de La Rioja. (Y sí, si Arguiñano dice que es de diez, es que es de diez).

Fuenmayor: El mapa del tesoro de Arguiñano

El restaurante en cuestión se llama Alameda y está ubicado en Fuenmayor, una localidad que respira vino por cada uno de sus costados. En pleno corazón de la Denominación de Origen Calificada Rioja, este local se ha convertido en el «cuartel general» de Arguiñano cuando busca autenticidad.

Los responsables de esta magia son Esther Álvarez y Tomás Fernández. Ella, una cocinera que domina los tiempos del guiso tradicional; él, un maestro de la brasa que ha elevado la parrilla a la categoría de arte. «A todos los que he llevado al Alameda, todos han vuelto», confiesa el chef con orgullo.

Lo que hace especial este lugar no es el lujo impuesto, sino su cocina de mercado. Aquí no hay una carta rígida que dure todo el año; aquí manda lo que la tierra de La Rioja decide regalar cada mañana.

La parrilla como religión

Si entras al Alameda, lo primero que atrapará tus sentidos es el aroma de la leña. La parrilla es el alma del local y está a la vista de todos, marcando el ritmo frenético de los servicios. Es el orgullo de Tomás y el motivo por el cual comensales de toda España peregrinan hasta este pueblo.

Aunque los pescados salvajes como la raya, el besugo o el cogote de merluza salen de las brasas con una textura insultante, el verdadero reclamo es su chuletón. Es el plato estrella, la joya de la corona que Arguiñano recomienda sin pestañear junto con las clásicas chuletillas de cordero al sarmiento.

Pero ojo, que no todo es carne. El restaurante destaca por sus platos «fuera de carta»: espárragos naturales que parecen mantequilla, trufa negra, setas recién cogidas o las famosas «piparras» de la huerta de La Rioja.

Para rematar, los postres siguen la misma línea de honestidad: una tarta cremosa de queso que ya es viral, torrija caramelizada o un coulant de chocolate para los más golosos.

Mucho más que una comida: Historia y vino

Visitar el Alameda es la excusa perfecta para descubrir Fuenmayor. El pueblo es un laberinto de historia donde destaca la Fuente de los Siete Caños del siglo XVI y el majestuoso Palacio de los Marqueses de Terán.

Bajo sus calles se esconden calados tradicionales y más de una treintena de bodegas. Es el entorno ideal para una escapada de fin de semana donde el buen comer y el buen beber se dan la mano de forma natural.

El Restaurante Alameda es, en definitiva, un refugio de verdad gastronómica. Es la demostración de que con producto de proximidad, una técnica precisa y mucho fuego, se puede alcanzar la gloria culinaria.

Si tienes pensado dejarte caer por La Rioja pronto, haz caso al maestro Arguiñano. Reserva con tiempo, porque después de este secreto a voces, las mesas volarán.

¿Eres más de un buen pescado a la brasa o de los que no perdonan un chuletón de los de verdad?

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