L'escapadeta
El pueblo entre viñas y mar que es el refugio más especial de Marc Cucurella en Cataluña

Cuando eres una estrella del fútbol mundial, la fama te persigue incluso en la sopa. Los estadios, los focos y la presión constante hacen que cualquier figura pública sueñe con un solo objetivo: desaparecer. Y Marc Cucurella, el lateral que nos hizo vibrar a todos, no es una excepción. Ha encontrado su lugar en el mundo, un rincón de Cataluña que mezcla lo mejor de nuestra tierra.

No hablamos de las zonas más masificadas de la Costa Brava, ni de los puntos calientes donde los paparazzi hacen guardia. Marc ha optado por la discreción absoluta. Se ha refugiado en un pequeño municipio donde el paisaje cambia de repente: el verde intenso de las viñas se funde con el azul profundo del Mediterráneo. Es este tipo de contraste que reinicia tu sistema nervioso.

La combinación ganadora: tierra y mar

¿Qué busca alguien que vive entre Londres y el mundo entero? Sencillo: raíces. En este pueblo, que se ha convertido en su búnker personal, la vida transcurre a otra velocidad. Aquí no hay prisas ni alfombras rojas. Hay gente de toda la vida, aire puro y esa tranquilidad que solo te da estar rodeado de viñas mientras hueles la salinidad del mar.

Lo que hace especial este destino, y por lo que el futbolista lo tiene bajo llave, es su capacidad para pasar desapercibido. Puedes estar tomando un vino de la zona en una terraza local y, a pocos metros, tener una de las vistas más espectaculares de la costa. Es una experiencia de lujo, sí, pero de un lujo silencioso y natural.

El refugio de Cucurella no es una mansión de diseño frío; es una apuesta por la tradición catalana. Un lugar donde la cultura del vino se une con la brisa marina para ofrecer el escenario perfecto de desconexión total. Sí, nosotros también nos hemos quedado sorprendidos al confirmar que, entre tanto entrenamiento y viaje, el lateral encuentra tiempo para perderse por los caminos de tierra que cruzan las viñas.

Es la prueba de que, por mucho que brillen en el campo, el cuerpo siempre te pide volver a lo básico, a lo que nos hace sentir en casa. Es un respiro necesario que todos querríamos tener en la agenda después de una temporada tan intensa.

Cucurella en la costa catalana

Por qué este rincón está en boca de todos

La zona que rodea el municipio es una joya que aún está fuera de los grandes radares del turismo masivo. Por eso, el futbolista puede caminar por sus calles con una libertad que ya querrían otros. La orografía del terreno, con colinas suaves que descienden hasta la orilla, crea pequeñas calas y miradores donde la privacidad está garantizada.

Además, la oferta gastronómica del entorno es otro de sus grandes secretos. Si visitas la zona, no puedes irte sin probar los productos de kilómetro cero. Desde el pescado que entra en el puerto cada mañana hasta los caldos que salen de las viñas que rodean el pueblo. Es una experiencia que te cambia la forma de ver las vacaciones.

¿Sabías que el clima en esta parte de la costa permite disfrutar de la naturaleza casi todo el año? Es el motivo principal por el que muchos deportistas de élite eligen estas latitudes para comprar una segunda residencia. Buscan ese punto medio entre accesibilidad y paz extrema que parece haber desaparecido en el resto de Europa.

Un pueblo con encanto, rodeado de viñas y vistas al Mediterráneo, que debes conocer.

El legado que Marc está construyendo fuera del campo

No se trata solo de tener una casa, se trata de tener una historia con el territorio. Al instalarse allí, Marc Cucurella ha reafirmado su conexión con sus raíces, algo que sus seguidores valoran muchísimo. Es inspirador ver que, a pesar de todo el éxito acumulado, su refugio sigue siendo este lugar sencillo donde puede ser él mismo.

Si alguna vez sueñas con hacer una escapada de fin de semana, apunta la zona de las viñas que miran al mar. Quizás no te encuentres con él —porque la discreción es la norma de la casa—, pero te garantizamos que encontrarás algo igual de valioso: un pedazo de paraíso donde el reloj simplemente deja de hacer ruido.

Al final, la verdadera calidad de vida no está en el precio de la propiedad, sino en la capacidad de desconectar del mundo digital y volver a conectar con la tierra. Y parece que el futbolista ha encontrado la fórmula exacta en este rincón mágico de nuestro mapa. ¿Te animas a explorar las rutas entre viñas este próximo verano?

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