L'escapadeta
Woody Allen compra una mansión modernista en Barcelona: la descubrió rodando ‘Vicky Cristina Barcelona’

Hace semanas que el rumor corría por los círculos cinéfilos y por las tranquilas esquinas de Sarrià-Sant Gervasi: Woody Allen ha adquirido una de las mansiones modernistas más singulares de Barcelona. El edificio, obra de Enric Sagnier y construido en 1917, combina la elegancia del modernismo catalán con la calidez de una antigua masía. Pero lo más sorprendente es que el director ya había pisado este espacio años atrás: aquí se rodaron algunas escenas de Vicky Cristina Barcelona, momento en el que Allen quedó profundamente cautivado.

Un refugio discreto en el corazón de Sarrià-Sant Gervasi

Situada en el barrio del Putxet, la mansión se encuentra en uno de los entornos más privilegiados y tranquilos de la ciudad. Calles arboladas, casas señoriales y silencio de barrio residencial definen este enclave, que seduce a artistas y familias que buscan privacidad sin renunciar a los equipamientos culturales. Para Allen, acostumbrado al ritmo frenético de Nueva York, la zona supone un equilibrio perfecto entre inspiración y vida pausada.

La tradición burguesa del barrio y su atmósfera armoniosa hacen que la elección del director no sorprenda. Barcelona le ofrece museos, teatros y música a pocos minutos, pero también la discreción necesaria para alejarse de los focos cuando lo desea.

Una joya modernista firmada por Enric Sagnier

Esta mansión es uno de los tesoros menos conocidos del prolífico arquitecto Enric Sagnier, autor de más de 300 edificios repartidos por toda Barcelona. El inmueble, con cerca de 1.100 m² construidos y una parcela de 1.600 m², es una pieza única en la que se enlazan mosaicos hidráulicos, escaleras de roble, vitrales de colores y forja artesanal que recuerda a la Barcelona modernista más refinada.

La restauración reciente ha respetado la esencia del conjunto, pero incorporando todas las comodidades contemporáneas. El resultado es una casa que respira historia y luz, una combinación que encaja plenamente con la sensibilidad artística del director neoyorquino.

Una conexión cinematográfica que se vuelve personal

Durante el rodaje de Vicky Cristina Barcelona en 2007, Allen visitó esta propiedad como posible localización y, según varios miembros del equipo, quedó fascinado por el juego de luces, la calidez de las estancias y la atmósfera poética de la casa. Aquel entusiasmo, aparentemente anecdótico, ha acabado convirtiéndose en una decisión vital: transformar la antigua localización de cine en un hogar real.

Barcelona, que ya había sido musa del director, vuelve ahora a ser protagonista en su vida. La compra da forma a una relación que comenzó como inspiración artística y que se ha convertido en un vínculo emocional duradero.

Una compra millonaria con trasfondo simbólico

Aunque la cifra exacta no ha trascendido, varias fuentes del sector inmobiliario sitúan la operación cerca de los 25 millones de euros. En Barcelona, donde la arquitectura singular es un reclamo internacional, este tipo de operaciones no son extrañas. Pero en este caso, la compra va más allá del lujo: es una declaración de amor a la ciudad.

Allen no solo compra una propiedad, sino que se integra en una Barcelona que ya forma parte de su imaginario cinematográfico. El escenario de sus ficciones se convierte ahora en espacio íntimo de su vida cotidiana.

Barcelona: musa, escenario y refugio

Desde París hasta Roma, Europa ha sido siempre un mapa emocional para el director, pero Barcelona ocupa un lugar singular. Aquí ha encontrado belleza urbana, arquitectura que emociona y un ritmo vital que conecta con su manera de mirar el mundo. La ciudad es inspiración, pero también refugio; un lugar donde puede caminar, observar y dejarse llevar por el azar, como los personajes de sus películas.

Un hogar que continúa contando historias

La nueva mansión de Woody Allen no es solo una casa emblemática: es un nuevo capítulo en la historia compartida entre el cineasta y Barcelona. Cada mosaico, cada forja y cada ventana son testigos de una ciudad que combina memoria y creatividad, tradición y futuro.

Y ahora, esta casa suma una nueva historia: la de un director que, tras años de admiración, ha elegido Barcelona como hogar. Si te apasiona la arquitectura modernista o la huella del cine en la ciudad, esta es una noticia que invita a mirar Barcelona con otros ojos. Porque, como Allen, quizás también descubras una musa inesperada.

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