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L’«engolidor» de robots marins: China desvela el gigante buque que llevará sus submarinos de 4 en 4 al océano

Desde hace años, una sombra de misterio ha planeado sobre las instalaciones navales chinas. Y es que China ha estado desarrollando en secreto unos submarinos sin tripulación que desafían nuestra comprensión de los drones marinos. Hablamos de verdaderos gigantes, con esloras que llegan a los 45 metros.

Estas dimensiones extraordinarias los acercan más a un pequeño submarino convencional que a un vehículo autónomo cualquiera. Estos ingenios, llamados XXLUUV (extra-extra large uncrewed underwater vehicle), son la punta de lanza de la carrera china por los sistemas submarinos autónomos, pero hasta ahora solo los habíamos visto en pruebas cerca de la costa.

Nos faltaba una pieza crucial para entender la verdadera escala de esta ambición. ¿Cómo pensaba Pekín desplegar estas bestias robóticas a gran escala, lejos de sus costas? El secreto ha sido finalmente revelado, no por anuncios oficiales, sino por la tecnología más avanzada: las imágenes de satélite.

Estas fotografías indiscretas han capturado un buque de una configuración inusual en el astillero Hudong-Zhonghua de Shanghái. ¿Su misión? Transportar sus submarinos de 4 en 4 directamente al océano, convirtiéndose en el auténtico «engolidor» de robots marinos que el titular ya nos adelantaba.

Se trata de un buque nodriza, la primera nave conocida diseñada específicamente para estos titanes submarinos no tripulados. Esta revelación no solo confirma la existencia de una flota de XXLUUVs en plena maduración, sino que apunta a una transformación radical en la capacidad de proyección de poder de China. Es la solución definitiva a un problema logístico que limitaba su alcance.

El buque que cambia todas las reglas del juego

China ha cruzado una frontera sin precedentes. Ya no experimenta solo con drones de acompañamiento, sino con máquinas lo suficientemente grandes para asumir misiones completas de un submarino convencional. Con modelos de 35 y 45 metros, estos vehículos superan entre seis y ocho veces el tamaño del Boeing Orca XLUUV de la Marina de los Estados Unidos. Es una apuesta colosal que no tiene comparación directa en el panorama naval global actual.

Mover, mantener y recuperar un submarino autónomo de 45 metros es una operación naval por derecho propio. Durante las pruebas, China había usado diques flotantes, una solución válida para prototipos cerca de la costa, pero totalmente inviable para operaciones a miles de kilómetros. Aquí es donde entra en acción este buque nodriza, una infraestructura móvil que lo cambia todo.

Nuestro mundo submarino no será nunca más el mismo. Esta nave es una declaración de intenciones, un paso de gigante hacia una nueva era de dominio oceánico que no podemos ignorar.

A primera vista, el nuevo barco recuerda un transporte anfibio con un gran dique inundable en la popa. Pero su arquitectura tiene una diferencia fundamental: bajo esta zona hay una gran plataforma o cuna que desciende hasta el agua mediante 12 mecanismos verticales. Esto permite colocar uno de los enormes vehículos y sumergirlo para su lanzamiento o recuperación con una precisión quirúrgica.

Y lo que es más sorprendente: en su interior hay un gran hangar. Comparando sus dimensiones con los XXLUUVs conocidos, podría alojar aproximadamente cuatro de estos submarinos gigantes, o un número aún mayor de vehículos más pequeños. Esto es vital para misiones de larga duración, ya que permite mantenerlos fuera del agua durante las travesías, realizar mantenimiento y preparar nuevas misiones sin depender de bases en tierra firme.

Del experimento al poder expedicionario global

Sin este buque nodriza, un XXLUUV tendría que gastar gran parte de su autonomía viajando hasta su zona de operaciones, atravesando además aguas donde sus movimientos podrían ser monitorizados. Con la nodriza, China puede transportar estos vehículos durante miles de kilómetros, mantenerlos operativos durante el trayecto y liberarlos mucho más cerca del lugar donde deben comenzar su misión. Una estrategia brillante que nos impacta directamente.

El buque funciona simultáneamente como transporte, taller flotante, hangar y plataforma de lanzamiento. Esto convierte una flota de enormes drones submarinos, inicialmente dependiente de instalaciones costeras, en un sistema potencialmente expedicionario con un alcance sin precedentes. Es la pieza que permitirá al programa chino salir de sus zonas de pruebas y proyectarse globalmente.

China no ha explicado públicamente qué pretende hacer exactamente con sus XXLUUVs ni qué armamento llevarán. Pero su tamaño colosal proporciona espacio para sensores, sistemas de comunicaciones, fuentes de energía y cargas útiles mucho más grandes que en vehículos submarinos convencionales. Esto abre la puerta a posibilidades como el reconocimiento avanzado, la vigilancia persistente, la recopilación de información acústica o el seguimiento de fuerzas navales durante largos períodos.

Incluso se contemplan configuraciones capaces de transportar minas, torpedos u otras cargas. La idea de operaciones a enormes distancias de China, incluida la costa occidental de los Estados Unidos, ya no es ciencia ficción. Estamos hablando de un cambio sísmico en el equilibrio de poder marítimo.

La inteligencia detrás de la disrupción

Los XXLUUVs vistos en Hainan podían interpretarse como experimentos tecnológicos colosales mientras dependían de diques flotantes. Pero la aparición de esta nodriza cambia radicalmente la perspectiva, sugiriendo que China no solo está construyendo máquinas avanzadas, sino toda la logística necesaria para mantenerlas, transportarlas y operarlas a escala global.

Esto es lo que permite convertir un vehículo experimental en una verdadera capacidad naval utilizable. Quedan incógnitas sobre su autonomía, propulsión, sensores y armamento, sí. Pero las piezas del rompecabezas están encajando: China primero construyó submarinos robot de hasta 45 metros. Ahora parece estar construyendo la criatura que los llevará a todos al océano. (Y la verdad, es para estar atentos, porque esto impacta de lleno en nuestro futuro colectivo).

Realmente, ¿quién sabe hasta dónde llegará esta carrera submarina y qué sorpresas nos depara el fondo marino?

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