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La retirada de Trump con los aranceles al metal reactivaría 200 millones en Cataluña

Las encuestas no son favorables a la administración Trump. Más de la mitad de los estadounidenses, según la última encuesta de opinión publicada por The Economist, suspenden la gestión del presidente, y su índice de aprobación se encuentra, 13 meses después de haber vuelto al Despacho Oval, en un abismal -18, 10 puntos por debajo de los peores momentos de su predecesor, Joe Biden, justo después de la pandemia. Las cifras macroeconómicas son positivas, con un crecimiento del PIB superior al 4% en el tercer trimestre y una mejora del empleo en 130.000 trabajadores. La percepción social, sin embargo, es mucho peor: tal como se desprende de un reciente sondeo de la agencia Reuters, el 60% de los estadounidenses suspenden la gestión económica del gobierno federal -una mayoría que incluso erosiona la base trumpista, con un 20% de republicanos críticos con las políticas de la Casa Blanca-. Para solucionarlo, el presidente ha abierto la puerta a retirar una de las medidas insignia de su mandato; y también una de las más impopulares: los aranceles. Y comenzará, según ha adelantado el Financial Times, por las tarifas al hierro, el acero, el aluminio y los derivados del metal, las primeras barreras que erigió, con un recargo del 50% a las importaciones de este sector. En caso de que lo haga, Cataluña podría frotarse las manos, en tanto que la metalurgia es, según un informe de la agencia de la Generalitat para la competitividad de la empresa, Acció, el quinto sector exportador del Principado a los EUA.

Según el mismo documento, publicado poco después del 2 de abril de 2025 que Trump bautizó como el Día de la liberación, la metalurgia y los productos metálicos aportaron a las arcas de empresas catalanas unos 224 millones de euros el año anterior, un 5,2% del total del comercio catalán con los EUA. Solo lo superan los tradicionales líderes del comercio exterior del país, como la química, la farmacia, la maquinaria y equipamiento industrial y la agroalimentación, todos ellos bien sacudidos por la guerra comercial declarada desde Washington.

Entre los subsectores que mejor se han comportado históricamente, destacan las manufacturas de hierro y acero, que generaron cerca de 91 millones de euros en facturación para las exportadoras catalanas hace dos años; seguidas por las herramientas metálicas, con más de 30 millones de euros en ventas; y la fundición de hierro y acero, con unos 26 millones de euros generados.

Las barreras al metal, en cifras

En la mayoría de estos casos, la guerra arancelaria ha sido un golpe casi mortal para los flujos comerciales con los Estados Unidos. Los datos anuales del Idescat, cabe decir, están aún incompletos, en tanto que solo se han contabilizado las operaciones que se han ejecutado hasta noviembre. Incluso con esta salvedad, sin embargo, las caídas en el negocio han sido históricas. En la rama más productiva del mercado catalán, los productos derivados del hierro y el acero, las metalúrgicas del país registran unos 57 millones de euros en ventas al país norteamericano, unos 33 millones menos que el año anterior, a la espera de diciembre.

El presidente de los EUA, Donald Trump / EP
El presidente de los EUA, Donald Trump / EP

El golpe ha sido menos llamativo en el ámbito de las herramientas metálicas, que, una vez añadidas las últimas ventas del año, quedarán cerca del curso pasado: hasta noviembre, las vendedoras facturaron poco más de 21 millones de euros, cerca de 10 millones menos que el año anterior completo. En términos relativos, la caída más significativa se ha registrado en la fundición general de hierro y acero, que ha pasado de vender 26 millones de euros en 2024 a unos cinco millones en 2025 -a la espera, de nuevo, del último puñado de ventas del año-, un agujero próximo al 80% año a año. Una tendencia completamente opuesta han registrado los derivados del aluminio, que podrían incluso cerrar el año por encima del curso anterior: el instituto estadístico les atribuye hasta noviembre cerca de 21 millones de euros facturados, solo 500.000 euros por debajo de 2024 completo.

La herida americana de los aranceles

A pesar de la bajada de las ventas que han registrado las empresas catalanas, que se reproduce en la mayoría de los sectores industriales europeos, las víctimas del programa comercial de Trump no están en territorio europeo. Como han insistido diversas asociaciones sectoriales a lo largo del año, la guerra comercial ha servido para iniciar programas de diversificación geográfica, y las -relativamente escasas- ventas catalanas a los EUA se han ido modulando y redirigiendo a otros mercados de interés. Según la Reserva Federal, sin embargo, dentro del país norteamericano sí se han notado los estragos del nuevo orden económico: un informe elaborado por la Fed de Nueva York ha demostrado que el 90% de la carga de los impuestos al comercio global la han asumido las empresas y los consumidores estadounidenses.

Durante los primeros meses del curso, hasta agosto, los expertos del instituto emisor aseguran que hasta el 94% de los costos extraordinarios los asumían los vendedores y compradores locales, con un efecto mínimo sobre los precios de los productos en origen. Es decir, los exportadores -catalanes y europeos- no han tenido que asumir una rebaja marginal de ingresos por las tasas aduaneras; lo han tenido que hacer los importadores y los usuarios. La proporción se ha ido reduciendo a partir del tercer trimestre, pero el tejido económico receptor aún soporta el peso del 86% de las tarifas. «Las empresas y consumidores estadounidenses llevan el peso de la mayor parte de la carga económica de los aranceles» de Trump, insisten los economistas de la Fed. Si Trump se rinde en este sector, indican los medios locales, podría ser una primera indicación para un apaciguamiento comercial; la primera gran claudicación de su programa económico ni 12 meses después de haber comenzado a ponerlo en marcha.

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