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Catalunya impulsa el ecosistema innovador y supera las 2.400 emergentes

El tejido empresarial innovador de Cataluña continúa en tendencia alcista. Así lo ha confirmado la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat, Acció, en su informe anual de empresas emergentes, que revela que el Principado ya contabiliza 2.403 start-ups, un 5,2% más que al cierre de 2024. Esta cifra, la más elevada de la serie histórica, «evidencia un entorno cada vez más favorable al desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas», según ha asegurado el conseller de Empresa y Trabajo del Gobierno, Miquel Sàmper, en la presentación del informe, celebrada este mismo lunes en el Palau Robert. Sobre este ritmo de crecimiento, el ejecutivo aspira a llegar a las 3.000 empresas emergentes activas en el país en el año 2030.

La presencia de empresas innovadoras en Cataluña ha escalado con fuerza en los últimos 10 años, según revela el documento del departamento. De acuerdo con los datos de Acció, desde 2016 la cifra de emergentes se ha más que duplicado. La mayoría de los nuevos proyectos, cabe decir, son jóvenes: cerca del 44% del total se ha constituido en los últimos cinco años, después de la pandemia. Gracias a esta expansión, Barcelona consolida su posición como primer hub de emergentes del sur de Europa; y se sitúa en el top 5 de ciudades de la Unión Europea en cuanto a capacidad tecnológica, solo superada por París, Berlín, Estocolmo y Ámsterdam. Según el secretario de Empresa y Competitividad y consejero delegado de la agencia, Jaume Baró, el Principado -y su capital- se encuentran en «una posición privilegiada» respecto a los innovadores. «Disponemos de un ecosistema muy vivo, con centros de investigación y de supercomputación, clústeres especializados, hubs digitales y empresas industriales que actúan como motores», ha celebrado.

En línea con el modelo de crecimiento de las tecnológicas catalanas de los últimos años, el segmento de las tecnologías de la salud lidera ampliamente la nueva creación de compañías, con un 30,8% del total del ecosistema. Quedan lejos ámbitos como el comercio electrónico, los medios de comunicación y la publicidad o las tecnologías de la educación, todos ellos con ratios de entre el 5 y el 6% de todos los negocios activos. Esta diversidad demuestra la penetración de las nuevas tecnologías en cada vez más eslabones de la economía del país: más del 57% de todas las emergentes operando desde el Principado utilizan computación en la nube, soluciones fundamentadas en inteligencia artificial o big data, entre otras herramientas digitales. Baró ha reiterado, en este sentido, la relevancia del ecosistema tecnológico para crear un círculo virtuoso en la innovación catalana: «el entorno permite a las start-ups desarrollar tecnología puntera y proyectarse al mundo sin perder la raíz y el impacto local», lo que atrae cada vez más capital y, en consecuencia, fomenta la creación de aún más iniciativas.

El conseller d'Empresa i Treball de la Generalitat, Miquel Sàmper / ACN
El conseller d’Empresa i Treball de la Generalitat, Miquel Sàmper / ACN

Más capital, más negocio

El fundamento tecnológico de las emergentes catalanas les ha permitido mantener una actividad más eficiente y, por tanto, más provechosa. Según el estudio de Acció, la facturación del conjunto de las start-ups del país se ha elevado hasta los 2.947 millones de euros, un 26% más que el año anterior -un aumento que multiplica por cinco el de la población de empresas-. Así, el tejido innovador se acerca a aportar el 1% del producto interior bruto catalán, y ya dan empleo a más de 30.000 personas. Según el conseller, las start-ups ya se han consolidado como un «actor económico clave para contribuir de manera estructural a la competitividad catalana».

Gracias a este buen ritmo de negocio, las emergentes del Principado también pueden celebrar un crecimiento sustancial del nuevo financiamiento. La captación de capital por parte de empresas tecnológicas se ha elevado hasta los 1.131 millones de euros, un 8% más que en 2024. Cabe decir que la cifra queda aún lejos de los máximos de 2021 y 2022, cuando se rondó los 1.600 millones de euros gracias a un entorno de tipos de interés bajos y un exceso de capital disponible a la salida de la pandemia. Entonces, primaban las rondas de inversión de más de 88,5 millones de euros, las conocidas como megarondas, que ahora han retrocedido con fuerza: en 2025, solo se efectuaron dos en Cataluña. A pesar de ello, la tendencia dibuja una Cataluña capaz, por primera vez, de levantar inversión al ritmo necesario para hacer crecer sus empresas: desde 2021, el ecosistema start-up catalán ha atraído más de 6.100 millones de euros; por los solo 2.659 movilizados en el quinquenio inmediatamente anterior a la pandemia.

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