El gran congreso internacional de la industria audiovisual, Integrated Systems Europe, eligió un momento complejo para aterrizar en Barcelona. Pocos meses después de que se trasladara a la capital, en busca de un entorno más favorable para su crecimiento que su anterior sede -Ámsterdam, que se había quedado pequeña-, estalló la pandemia. El director general de la feria, Mike Blackman, recuerda cómo se desmoronaron «los planes A, B y C» para toda la industria. «¡Te puedes imaginar los nervios!», exclama. Seis años después, sin embargo, ISE ya es una de las ferias más reconocidas de la capital catalana; y también una de las que tiene más potencial de crecimiento. En la edición de 2026, que se celebrará en el recinto Gran Vía de Fira de Barcelona, se espera un 7% más de visitantes, y alcanzar un impacto económico en la ciudad de más de 500 millones de euros. Blackman recibe a Mundo Economía para hablar del encaje del congreso en la ciudad, del sector audiovisual catalán y de la relación de un evento de esta magnitud con los barceloneses. «Queremos que el ISE pertenezca a Barcelona, y no al revés», confiesa.
El ISE ha recorrido un camino paralelo a la recuperación de Barcelona tras la pandemia. ¿Cómo valoran su tiempo en la ciudad?
Cuando llegamos, estábamos muy nerviosos. Movimos el congreso de una ciudad donde había sido exitoso, pero que se había quedado pequeña; a otra completamente diferente, donde no teníamos experiencia. Yo, personalmente, había organizado ferias en Barcelona muchos años antes, a finales de los 70. Pero era un ambiente completamente diferente. Y, aún más, llegó la Covid. En toda la industria, nadie sabía qué hacer. Teníamos nuestros planes A, B y C. Pensábamos que todo terminaría en unos tres meses, pero tuvimos que esperar dos años para comenzar la actividad de verdad.
Nos dio mucha confianza cómo la ciudad, el Ayuntamiento y la Generalitat nos apoyaron. Había interés en recuperar la ciudad, claro; pero nos ayudó. Llegamos en un momento en que Barcelona se encontraba en una disrupción, y trajimos con nosotros un mensaje positivo que ayudó a conseguir el apoyo que buscábamos. Primero con la alcaldesa Ada Colau; y ahora con Jaume Collboni y Albert Dalmau en la Generalitat, aún más.
Si miramos el crecimiento, en 2022 tuvimos menos gente que en el último año en Ámsterdam. Era de esperar, recién salíamos de la pandemia; pero fue un congreso fuerte, sólido. Mejor de lo que habíamos anticipado, incluso. Pero en 2023, volvimos por completo. Desde entonces, hemos experimentado un crecimiento espectacular. Y esto refuerza la idea de que Barcelona era el lugar correcto para llevar el ISE; la ciudad donde debíamos estar. Muchas ciudades de Europa intentaron atraer la feria, pero Barcelona demostró su fuerza: la colaboración público-privada, toda la ciudad trabajando con nosotros para sacar adelante un evento sólido.

Mirando atrás, ¿acertaron con el análisis de Barcelona que hicieron para trasladarse allí?
Hicimos una investigación exhaustiva. El primer factor era el recinto, lo suficientemente grande para garantizarnos el crecimiento. Luego, habitaciones de hotel: ISE trae visitantes de más de 160 países, y deben alojarse. Tercer punto, el aeropuerto: ¿Podemos traer a nuestros visitantes? Y el cuarto, la comunicación dentro de la misma ciudad, si es fácil moverse dentro. Elaboramos una lista de candidatos muy corta y les propusimos el proyecto. Una vez hecha, se lo preguntamos a nuestros asistentes. Barcelona estaba en la parte superior de todas las listas; y era el número 1, muy por encima del resto de candidatos, en hostelería y entretenimiento -¡un factor muy significativo para nuestros visitantes!-.
En el resto de ciudades que exploramos, las administraciones no tenían especial interés en hablar con nosotros, en atraernos. Ayuntamiento y Generalitat fueron los únicos que se acercaron, hablaron con nosotros y se aseguraron de que viniéramos.
¿Y la industria audiovisual local?
Era un factor que no teníamos tan localizado. Conocíamos el Clúster Audiovisual, otras organizaciones y empresas relevantes. Pero no nos habíamos dado cuenta de la fuerza real que tiene el sector audiovisual en Cataluña; del interés de todos los actores para que Barcelona se convierta en un hub europeo para la industria. Cuando llegamos, y nos encontramos con las empresas, nos dimos cuenta inmediatamente de que se nos había escapado todo este ecosistema. Es, en parte, por esta fuerza que hemos recibido el apoyo que hemos recibido.
Tenemos 150 empresas del Estado español en el congreso, muchas de ellas catalanas. Y creo que el ISE es un catalizador para el crecimiento de esta industria en Cataluña. Las cifras de negocio del sector que publica la Generalitat confirman que el audiovisual está creciendo, y que ISE tiene una posición significativa acelerándolo. Una consecuencia esencial de esta contribución son las empresas que vienen a Cataluña: un montón de compañías han mirado hacia Barcelona para establecer sus filiales del sur de Europa. Eso es crecimiento, y eso parte del ISE. Y también las start-ups, que el tejido de Barcelona es fantástico.
Además, está el impacto económico, que también ha crecido: la contribución a hoteles, restaurantes, movilidad… En 2023, fueron unos 368 millones de euros. En 2024, creció hasta los 486 millones; y en 2025, más de 520 millones de impacto. El congreso crece, y más y más gente viene y deja dinero en la ciudad.
¿Está mejorando la percepción que esta industria tiene de Cataluña y Barcelona desde fuera de las fronteras?
Indudablemente, sí. Hay un cierto problema en Europa, y es que las empresas que vienen a operar al continente suelen optar por las localizaciones donde hacer negocio es más fácil. Si vienen de EE.UU., eligen el Reino Unido, o los países nórdicos, por el idioma. Pero empiezan a ver la fuerza que tiene Barcelona, del talento que se forma en la ciudad. Todas las universidades que aportan talento, emprendedores, a la economía local. Uno de los grandes problemas de la industria audiovisual es la falta de talento. Y, por mucho que una región dé muchas facilidades para realizar una actividad, no tiene sentido estar allí si no hay personas que la hagan. Eso, en Barcelona, está presente.
¿Cómo ha contribuido el ecosistema político? ¿Barcelona y Cataluña se han vuelto más ‘business friendly’?
Creo que siempre ha sido amistosa. Siempre ha sido business friendly, pero la gente no era consciente. Quizás eso es parte de nuestra contribución: estamos creando una ventana para mostrar al sector las oportunidades que hay. Somos un escaparate de Barcelona para el resto del mundo.

Mirando hacia adelante, ¿cuál es el margen de crecimiento que tiene el ISE en Barcelona?
Este año anticipamos un crecimiento del 10% en expositores, y cerca del 10% en visitantes. Es una cifra prometedora.
¿Es posible mantener esta tendencia?
Hemos intentado enfocar mucho el ISE en nuestro sector. Pero es que el audiovisual se ha imbricado cada vez más con otros sectores. El mejor ejemplo es el retail: si caminas por la Diagonal o por el paseo de Gracia, cada vez ves más instalaciones audiovisuales en las tiendas. O en las oficinas. O en nuestra casa, que cada vez es más inteligente. Cada vez más consumidores y empresas son conscientes de ello, y buscan sacar provecho. Además, la pandemia instauró el teletrabajo, el trabajo híbrido; y las herramientas que traen expositores como Zoom o Google son las que hacen posible esta experiencia.
El crecimiento dependerá de las obras del Hall 0 del recinto Gran Vía de Fira de Barcelona. Este año podrán aprovechar todo el espacio, pero en 2027 será complicado. ¿Qué planes tienen para el próximo curso?
Tenemos un plan de contingencia. Hay una relación muy buena con Fira de Barcelona, y estamos trabajando para buscar soluciones para el próximo año. Evidentemente, es una pena que no tengamos el Hall 0 disponible en 2027. Pero debemos ser pragmáticos, y atender las cuestiones de seguridad que se nos plantean. Estamos trabajando en algunas soluciones, como añadir estructuras temporales fuera de la Fira para añadir espacio a las zonas disponibles. También nos expandiremos hacia Montjuïc, donde se celebrarán EdTech y Spark. No nos dará el crecimiento que quisiéramos, pero sí que abre más potencial. Es una situación bastante buena, será fácil decir que hemos vendido todo el espacio.
¿Les preocupa que algunos actores relevantes del sector reconsideren su asistencia, o el tamaño de su apuesta, por las obras del Hall 0?
Esperamos que no. No anticipamos que haya este problema. Ya hemos comenzado las reservas para el 27, porque trabajamos con 15 meses de antelación. De hecho, los 65 expositores más relevantes ya han reservado su espacio, y vemos más o menos la misma posición. El problema de no tener el espacio el próximo año es que no podemos animar a los expositores a crecer, porque debemos reservar espacio para nuevas incorporaciones; y es importante que haya más empresas que formen parte del éxito del congreso.
Fira asegura que, una vez esté operativo el Hall 0, el espacio jugará en las grandes ligas de los espacios feriales europeos. ¿Comparten la valoración?
Absolutamente. Ya forma parte del top 5 europeo en tamaño. Gran Vía se encuentra entre los espacios feriales más modernos de Europa. Uno de los retos que hay a la hora de organizar un congreso como este es ayudar a los asistentes a navegar las instalaciones. Pero en Barcelona, es muy sencillo. Es una buena instalación, con buenas infraestructuras; y, cuando la expansión esté acabada, creemos que mejorará sustancialmente.
Aterrizando en 2026, ¿cuáles serán las tecnologías que marcarán tendencia en el congreso de este año?
Siempre intentamos avanzar, traer cosas nuevas cada edición. Pero este año es muy evidente que la IA se mantiene a la vanguardia del sector. Las empresas y los consumidores han comenzado a saber más sobre la inteligencia artificial, pero aún no están seguros de las ventajas que aportará. En términos del contenido del congreso, intentamos informar a las empresas sobre las ganancias de aplicar soluciones basadas en IA; pero también sobre los riesgos de la tecnología, y cómo aconsejar a sus clientes para evitarlos.
En la misma línea, la ciberseguridad será uno de los temas centrales: cada vez más empresas entienden que los sistemas audiovisuales son, por desgracia, una puerta de entrada para las amenazas digitales. Cuando un integrador debe explicar la seguridad de sus productos a su cliente, debe entender las respuestas que ofrezca. También se podrán encontrar un montón de soluciones inmersivas.
ISE se describe a sí mismo como principalmente un congreso B2B, para la industria. También lo era el MWC, y ahora es una gran atracción popular. ¿Está una transformación similar en sus previsiones?
Los compradores que buscan soluciones para sus negocios, ¡claro que son bienvenidos! Pero el riesgo de nuestro congreso para el consumidor general es que, sin una guía explícita, solo verán pantallas y altavoces, sin entender la solución que hay detrás. Podríamos decepcionarlos, y eso no lo queremos en absoluto. De hecho, nos gusta que los visitantes corporativos vengan al ISE con sus integradores, que son los que les pueden explicar las tecnologías y las soluciones, que van mucho más allá de la pantalla y el audio. No somos un congreso para consumidores.
Pero se muestran cada vez más fuera del congreso, con el ‘mapping’ en la Casa Batlló, por ejemplo. Hay un cierto atractivo popular.
Así es como intentamos satisfacer esa faceta del consumidor final. Salir del congreso y entrar en la ciudad. Queremos que el ISE pertenezca a Barcelona, y no al revés. Queremos ser intrínsecos a Barcelona. Esta es la parte creativa que sí es atractiva para el usuario final: no es necesario entender cómo se hace el mapping, solo hay que disfrutarlo.

Con el paso de los años, ¿ha aumentado la exigencia de sus visitantes? ¿La parte corporativa espera más de la tecnología que se expone?
Sí, sí. El audiovisual cada vez es más sofisticado. Los visitantes esperan televisores de 4k, o de 8k, ahora que llegamos a ellos. El avance tecnológico es cada vez más rápido, pero también el conocimiento de los compradores. Por tanto, la demanda es mayor. Como industria, intentamos mejorar todo el tiempo.
A la vanguardia de la tecnología se suelen encontrar empresas emergentes. Este año, el ISE las incluirá en el programa. ¿Cómo han encontrado este ecosistema en Barcelona?
Para la zona de start-ups, buscamos empresas que han comenzado en los últimos tres años, muy enfocadas en la industria audiovisual. Buscamos ser una plataforma para ellas. Y muchas vienen de Cataluña. Traemos inversores, empresas más establecidas que buscan colaborar con ellas. Recuerdo el caso reciente de una empresa catalana, WindoSight, de Terrassa. Han desarrollado una solución que convierte en arte la pantalla apagada de un televisor, para que no sea un cuadrado negro en la pared cuando no se está utilizando. Y grandes fabricantes -Samsung, LG…- han empezado, a raíz de esto, a convertir la pantalla del televisor en una pieza más de la decoración del hogar. Esto es un gran ejemplo de una solución corporativa que se ha colado en el consumo general. En Barcelona hay creatividad de escala mundial que llega a las empresas.
¿Esperan ser capaces de crear sinergias entre emergentes y empresas establecidas? Proyectos de innovación abierta, por ejemplo.
¡Ya las hay! Trabajamos con Acció (la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat) con el Open Innovation Challenge, para que las grandes empresas que buscan una solución la encuentren en el mundo start-up. En muchas ocasiones, estas corporaciones se mueven como dinosaurios. Las emergentes pueden ser más creativas, trabajan más rápidamente. Una compañía establecida puede ahorrarse millones si encuentra un equipo pequeño y creativo que puede pensar sin las restricciones del mundo corporativo.
Para terminar, hablan del encaje en el entorno de la ciudad. Como muchas ciudades europeas, Barcelona está inmersa en una crisis residencial grave. ¿Afecta esto a un espacio como el ISE?
Barcelona nos proporciona espacio suficiente para nuestros asistentes. Se están creando más hoteles en el entorno, más facilidad para acoger a los congresistas. En cuanto a la vivienda, no es un problema barcelonés, es un problema europeo. Debemos tener empatía con los jóvenes que no pueden permitirse residir en la ciudad. Hay un lugar para ambas partes del debate. Es un problema que debemos tener en el radar, pero intentamos no incidir demasiado en él. El hecho de que hubiera suficiente alojamiento hotelero fue una de las claves para elegir Barcelona; estar seguros de que no impactamos a la comunidad local. Encontramos que en la ciudad, y en su entorno, hay suficiente espacio para acomodar a todos nuestros visitantes sin entrar en conflicto con el vecindario.

