La consultora inmobiliaria Laborde Marcet cierra el ejercicio 2025 con una facturación de 5,3 millones de euros, un 61% más que el año anterior, lo que demuestra «la solidez del modelo de negocio de la compañía». A lo largo del pasado curso, la firma ha culminado 106 operaciones inmobiliarias y ha incrementado el volumen de activos en su cartera hasta los 190 millones de euros, el más alto de su historia; gracias, principalmente, al aumento en «volumen y complejidad» de las iniciativas ejecutadas desde el área de mercados de capital. Según Gerard Marcet, cofundador de la consultora, el crecimiento es fruto de una «estrategia claramente decidida» de especialización hacia sus segmentos de mercado clave, como retail high street, oficinas y living. «El objetivo para 2026 es claro: consolidarnos como la consultora inmobiliaria de referencia en Barcelona», declara; con un modelo orientado a la «calidad del servicio, la anticipación, la agilidad, el conocimiento del mercado y la capacidad de ejecución», tal como ha añadido el otro cofundador, Miquel Laborde.
La mayoría de las operaciones completadas -57 de las 106- se han concentrado en el segmento de capital markets, la gestión de activos inmobiliarios; mientras que las 49 restantes han sido arrendamientos y traspasos, en la rama de retail. Los 190 millones de activos bajo gestión corresponden a una superficie total en cartera de 40.000 metros cuadrados. Los inversores que han pasado por Laborde Marcet presentan perfiles diversos, desde privados hasta entidades financieras, pasando por institucionales, family offices o aseguradoras.

La «redefinición del mercado» de Barcelona
El producto estrella, según han detallado, han sido los locales comerciales en ubicaciones prime, cada vez más en alza en Barcelona. Entre los grandes movimientos que ha gestionado Laborde Marcet destaca la llegada del restaurante Big Mamma al número 44 del paseo de Gràcia, en un local de 810 metros cuadrados; o la llegada de Chaumet, marca del grupo LVMH, al número 73 de la arteria barcelonesa, en un espacio de 210 metros cuadrados. También destacan el asesoramiento en un edificio residencial en el paseo Joan de Borbó y en la Calle París, ambos de más de 2.000 metros cuadrados. La diversidad de operaciones responde a la «redefinición del mapa comercial de Barcelona», que ofrece «oportunidades extraordinarias» incluso en zonas que, hasta ahora, no habían sido correctamente valoradas en cuanto a su comercio. «Nuestra obligación es anticiparnos a estos cambios y generar oportunidades donde el resto aún no las ven», razona Laborde.
En adelante, Barcelona continuará ampliando su liderazgo en segmentos como las oficinas y los hoteles, dos negocios claramente marcados por la atracción de nueva actividad corporativa en la capital del país. La tasa de disponibilidad inmobiliaria en entornos profesionales ha caído sustancialmente en 2025, hasta el 20%, gracias a la mejora de la demanda en espacios como el 22@, en constante expansión. A juicio de Carlos Bajo, managing director de Laborde Marcet, el mercado de oficinas en la ciudad se encuentra en un punto «saludable»; si bien los promotores permanecen a la espera de que el mercado «absorba» el stock disponible antes de lanzar nuevas iniciativas.
«Oportunidades» para 2026
Ante la atracción de nuevas compañías y el crecimiento «firme» de los flujos turísticos, permiten plantear un 2026 optimista. Contribuirán, a juicio de Bajo, un escenario macroeconómico favorable, con un euríbor contenido en torno a los tipos de interés y una inflación controlada. Además, los clientes continúan reclamando espacios comerciales de calidad, en busca de establecimientos que se conviertan en «auténticos hubs de experiencias». «El retail vive una transformación profunda. Vemos un crecimiento claro del micro retail y los formatos efímeros, que permiten a las marcas probar los mercados con menos riesgo». Por la parte del living, el directivo subraya la nueva demanda por modelos flexibles, así como por residencias de estudiantes; nuevas alternativas al retroceso de la inversión en alquiler residencial, una respuesta del capital inmobiliario a la regulación en Cataluña. «El escrutinio regulador en materia de arrendamiento tensa los modelos y obliga a los inversores a ser más selectivos», lamenta Bajo.
