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El mercado castiga al Sabadell tras resultados y salida de González-Bueno

El Banco Sabadell ha enviado señales al mercado de que las turbulencias del último año, bajo el yugo de la OPA hostil del BBVA que centró su actividad desde mayo de 2024, ya han terminado. La entidad catalana ha comunicado este viernes un beneficio de 1.775 millones de euros, cerca de un 3% por debajo de 2024, pero exactamente en línea con las expectativas de los analistas. Incluso ha aceptado prescindir de su consejero delegado, César González-Bueno – «el héroe de la OPA», según lo ha llamado con sorna un periodista madrileño en la rueda de prensa de presentación de las cuentas – para «evitar la especulación» sobre su sucesión y nombrar al heredero natural, Marc Armengol, hasta ahora CEO de la filial británica TSB, el hombre que capitaneó la digitalización del grupo. Todo esto, sin embargo, no ha sido suficiente para convencer a los inversores, que miran con lupa todos los movimientos del banco catalán desde el fracaso de la ofensiva de la Vela: la sesión bursátil de este viernes ha cerrado con un retroceso cercano al 5% para los vallesanos, que los ha dejado en torno a los 3,1 euros por acción.

Los expertos, cabe decir, reconocen que los inversores son más estrictos con el Sabadell que con otros actores del mercado bancario. Frente a los resultados, los analistas del banco Renta 4 alertaban, ya a primera hora de la mañana, de una «reacción negativa de la cotización ante un mercado exigente». No obstante, desde fuera de la volatilidad del parquet, observan «una lectura positiva» tanto del mantenimiento de los objetivos financieros para los próximos dos años como del programa de recompra de acciones que han anunciado esta misma mañana. Celebran, en este sentido, la «reiteración de los objetivos del Plan Estratégico y unas guías 2026 sin sorpresas»; en busca de una nueva normalidad tras un año y medio de batalla pública, privada e institucional con el BBVA.

Desde Renta 4, sin embargo, añaden la sorprendente salida de González-Bueno a la lista de factores que han contribuido a la inseguridad entre los inversores. El todavía consejero delegado, cabe decir, no lo ve así; y asegura que el relevo y la puerta abierta a Armengol forman parte de una estrategia de estabilidad. «Elimina la especulación y evita la parálisis» que acompaña cualquier proceso de relevo al frente de un gran banco, según ha argumentado el directivo. En este sentido, y a pesar de que desde la cúpula sabadellense han quitado hierro a los movimientos bursátiles en día de resultados – «todo el mundo baja en la bolsa cuando presenta las cuentas», ha espetado el CEO -.

El consejero delegado saliente del Sabadell, César González-Bueno, y su sucesor, Marc Armengol / Banc Sabadell
El consejero delegado saliente del Sabadell, César González-Bueno, y su sucesor, Marc Armengol / Banc Sabadell

Un banco «infravalorado»

Más allá de los movimientos inmediatos, González-Bueno ha señalado en varias ocasiones durante la presentación de resultados que, a juicio de su equipo, la acción del Sabadell está «infravalorada». Ya lo advertían durante la OPA del BBVA – entonces, como argumento para contrarrestar los vaivenes del presidente del banco vasco, Carlos Torres -: en comparación con el resto de entidades financieras españolas, los títulos de la entidad catalana están «baratos» según los dos marcadores más comunes, el retorno por dividendos y los múltiplos sobre el beneficio. De hecho, las cotizaciones de Bankinter, BBVA y CaixaBank ya duplican su valor en libros; mientras que las del Santander lo multiplican por 1,5. El Sabadell, prácticamente a la cola, solo lo hace por 1,2.

En esta ocasión, González-Bueno y el director financiero, Sergio Palavecino, han evitado incluir precios objetivo concretos, según sus cálculos, para las acciones. Sí lo hicieron, sin embargo, durante la OPA, cuando apuntaron a un horizonte de cotización – según el método de cálculo – que oscilaba entre los 3,8 y los 4,2 euros por título, un diferencial de entre el 25 y el 35%. El consenso de los analistas, cabe decir, es menos optimista, y le otorga un margen de crecimiento del 6%, hasta los 3,47 euros; aunque la horquilla de valoraciones es muy amplia. Desde Renta 4, sin ir más lejos, ponen a las acciones catalanas la etiqueta de sobreponderar, y les otorgan un valor objetivo próximo a los 3,8 euros por acción.

En busca de una valoración más precisa de los títulos, González-Bueno ha defendido el nuevo programa de recompra de acciones, que servirá para que los inversores que queden en el capital «sean propietarios de una parte más grande del banco» y, por lo tanto, cada fragmento sea más valioso. La reducción de títulos será necesaria, también, para mantener la guía de dividendos que marcaron en el plan estratégico tras la venta de TSB al Banco Santander. La filial británica aportaba al grupo cerca del 20% de su beneficio total – cerca de 320 millones de euros – y, hasta que logre cerrar este gap, la redistribución unitaria será más valiosa con menos acciones en circulación.

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