Las protestas del sector agrícola vuelven a marcar la agenda en el Parlamento Europeo. El Europarlamento ha aprobado este jueves un nuevo paquete de medidas para proteger a los agricultores de la competencia desleal internacional. Las nuevas normativas buscan atender las quejas del sector primario, que ha vuelto a estallar en los mercados agrarios de la UE con el nuevo intento de aprobar el tratado comercial del Mercosur. El texto ha sido aprobado con una amplia mayoría: 555 votos a favor, ninguno en contra y solo 26 abstenciones; y busca «garantizar remuneraciones justas» para los productores comunitarios, amenazados por los nuevos flujos comerciales procedentes de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.
Dentro del paquete regulador, Estrasburgo permite a los estados miembros intervenir el mercado sin necesidad de consenso de todos los 27 si entiende que un sector agrario relevante sufre los estragos de las importaciones masivas. De esta manera, cada país podría bloquear prácticas comerciales que considere «desleales» por parte de países terceros sin tener que presentar una denuncia formal ante las autoridades de Bruselas. El objetivo es que el sector agrícola de la UE tenga una mejor posición negociadora frente a los «grandes operadores» alimentarios latinoamericanos, así como procedentes de otros países que hayan firmado tratados comerciales con Bruselas. Además, garantiza que las empresas que vendan productos alimentarios dentro de la UE tengan un «representante o punto de contacto responsable» dentro del territorio comunitario para evitar que puedan incumplir la legislación deslocalizando su sede.

Unión reguladora
Con este nuevo reglamento, Estrasburgo facilita también la comunicación entre las autoridades comerciales nacionales, a través de la plataforma de información del mercado exterior. Se trata de una aplicación que ya está a disposición de las autoridades nacionales, aunque se verá reforzada a partir de este nuevo acuerdo, con el objetivo de «acelerar las respuestas y reforzar el efecto disuasivo» frente a prácticas internacionales irregulares. Cabe señalar que los gobiernos de los 27 aún tendrán que ratificar la reforma en la próxima reunión del Consejo. En caso de que supere el escollo ejecutivo, Bruselas amplificará la Directiva sobre Prácticas Comerciales Desleales con herramientas de «cooperación transfronteriza» para evitar el enfrentamiento con proveedores y clientes externos, así como con competidores internacionales.

