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La junta de Caixabank ratifica a Muniesa y aprueba dividendo de 2.320 millones

La junta de accionistas de Caixabank ha aprobado todos los puntos del orden del día propuestos por la dirección. El encuentro de inversores, celebrado en el Palacio de Congresos de Valencia este mismo viernes, ha aceptado la reelección de Tomás Muniesa como presidente del consejo de administración durante los próximos cuatro años, hasta 2030. Muniesa tomó el relevo del anterior presidente, José Ignacio Goirigolzarri, en enero de 2025, después de que se completara definitivamente la absorción de Bankia, cerca de cuatro años después del inicio del proceso. Además de la extensión del presidente, el accionariado también ha aprobado el nombramiento de Ana Maria Garcia y Pablo Arturo Forero como consejeros independientes.

Más allá de los nombramientos, la junta también ha ratificado un dividendo de 50 céntimos por acción, con una retribución complementaria de 2.320 millones de euros a raíz de los resultados de 2025. Cabe recordar que la entidad de origen catalán superó las previsiones del mercado, con un beneficio anual cercano a los 5.900 millones de euros. Sobre este balance, Muniesa ha reivindicado la «capacidad de creación de valor para el accionista» que conserva la entidad, la primera del mercado del Estado.

Así, Caixabank abonará a sus accionistas el próximo mes de abril un dividendo cercano a los 0,34 euros por acción, que deberá sumarse a los, más o menos, 0,17 euros por acción entregados a cuenta el pasado mes de noviembre. Se trata de un incremento del 15% en términos interanuales; y confirma los objetivos de remuneración al accionista del plan estratégico, que contempla que se repartan entre el 50 y el 60% de los beneficios -este año roza el techo previsto, con más de un 59% de payout-.

El presidente de Caixabank, Tomás Muniesa, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, en la junta de accionistas / EP
El presidente de Caixabank, Tomás Muniesa, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, en la junta de accionistas / EP

Malestar internacional

Más allá del rendimiento de Caixabank, Muniesa ha alertado de la presión sobre la economía que pueden ejercer las tensiones geopolíticas de los últimos años, y que han culminado con la guerra en Irán. Según el presidente, las agresiones estadounidenses -sean bélicas o de carácter comercial- «añaden constantemente incertidumbre al mercado», lo que pone en duda la estabilidad financiera, muy dependiente de las previsiones macroeconómicas. En este sentido, ha reclamado a las administraciones europeas que se adapten a la nueva realidad cambiante; y les ha reprochado el hecho de que se encuentren «cómodos en el mundo de ayer». Entre las recomendaciones del banquero destaca la flexibilización de regulaciones en nuevas tecnologías, para permitir que «la innovación actúe como motor de la economía». «Se necesitan avances reales para que Europa sea más competitiva», ha argumentado.

Sobre el rendimiento económico del Estado español durante 2026, se ha mostrado más optimista que otros observadores financieros. Para Muniesa, la economía española acumula un «efecto positivo de arrastre»: acumula crecimientos más marcados que sus vecinos en los últimos dos años, y llega con un buen ritmo de carrera para continuar avanzando a pesar de las sacudidas internacionales. En este sentido, calcula que el PIB podría expandirse al 2%. Entre las tareas que pone al ejecutivo de Pedro Sánchez, ha puesto el foco en las pensiones, una partida de gasto público que requiere un «debate reflexivo». «Es un desafío que deberíamos enfrentar como una sociedad madura, sin demora y de forma conjunta. Estado, instituciones, empresas, agentes sociales y cada uno de nosotros individualmente», ha concluido.

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