Pedro Corchado Fontserè
En 1962, Brendon Grimshaw adquirió una pequeña isla abandonada en las Seychelles. Con la ayuda de un amigo, plantó 16.000 árboles, recuperó la fauna autóctona y la convirtió en un santuario natural que continúa protegido hoy. Su vida es un ejemplo único de conservación ambiental, perseverancia y amor profundo por el planeta.