Hay lugares que tienen el poder de reiniciarte el sistema en un solo fin de semana. No hace falta irse al Sudeste Asiático cuando el Baix Empordà nos regala una combinación que parece diseñada por un algoritmo de felicidad.
Torroella de Montgrí y l’Estartit han dejado de ser solo destinos de verano para convertirse en el refugio preferido de quien busca naturaleza salvaje sin renunciar a la buena mesa. *(Y sí, ahora es el momento perfecto antes de que lleguen las hordas de julio).*
Pero lo que está haciendo que este rincón sea tendencia absoluta este 2026 no es solo su playa kilométrica, sino una silueta que vigila todo el Empordà y que guarda una leyenda en cada piedra.
El castillo que domina el mundo (o casi)
Nosotros nos hemos calzado las botas para subir al Castillo de Montgrí y, sinceramente, la recompensa es de las que te dejan sin aliento.
Hablamos de una fortaleza del siglo XIII que nunca se terminó, pero que ofrece la panorámica más espectacular de toda la Costa Brava: desde el Canigó hasta el Cabo de Creus, con las Islas Medas flotando en el horizonte.
Los expertos locales recomiendan hacer la subida a primera hora de la mañana. El esfuerzo de 45 minutos vale la pena solo por sentir el viento de tramontana limpiándote las ideas mientras dominas el «planeta Empordà».
Lo que más nos ha fascinado es cómo la villa de Torroella mantiene ese aire señorial, con palacios y calles estrechas que invitan a perderse con un helado artesanal en la mano.

Las Islas Medas: un acuario gigante a tus pies
Si bajas hacia la costa, l’Estartit te recibe con una de las reservas marinas más importantes de todo el Mediterráneo occidental.
No hace falta ser una experta en submarinismo para alucinar con la biodiversidad de las Islas Medas. Basta con un paseo en barco con fondo de vidrio o una sesión de esnórquel para ver meros que parecen hechos para un documental.
La protección de este archipiélago ha permitido que la vida marina estalle en mil colores. Es, literalmente, un santuario de paz a solo un kilómetro de la costa firme.
Si eres de las que prefiere tierra firme, el paseo por el Passeig del Molinet te ofrece la brisa marina más pura de la zona, bordeando los acantilados con vistas directas a las islas.
Si tienes pensado subir al barco para visitar las islas, la reserva online es innegociable. El cupo de visitantes está muy controlado para proteger el ecosistema y las plazas vuelan.

Gastronomía con sabor a mar y huerta
Sabemos que una buena escapada no está completa si el estómago no está contento. Aquí la ventaja es doble: tienes el pescado fresco de la lonja y los productos de la huerta del Ter.
Comer en esta zona sigue siendo un placer para los sentidos gracias al famoso arroz a la cazuela, que en los restaurantes del puerto de l’Estartit cobra otra dimensión.
Además, al ser una zona de grandes productores, los precios se mantienen sorprendentemente honestos si sabes alejarte de la primera línea más turística.
Es una apuesta segura: producto de kilómetro cero, recetas tradicionales y ese toque de vanguardia empordanesa que tanto nos gusta. *(No te vayas sin probar las manzanas de «relleno», son un pecado necesario).*

La ruta de los humedales: paz absoluta
A veces las guías pasan por alto el Parque Natural del Montgrí, las Islas Medas y el Bajo Ter, pero perderse por los humedales de la Pletera es una experiencia casi mística.
La recuperación de estas dunas y ciénagas ha devuelto el equilibrio a un paisaje que te permite caminar entre naturaleza mientras escuchas el canto de aves migratorias.
No te limites a la playa principal; busca las calas escondidas como Cala Calella, donde el acceso es a pie y la privacidad está casi asegurada incluso en días concurridos.
Este destino se ha posicionado como el referente del turismo activo de este año, ideal para quien no sabe estarse quieto en la toalla.
Ten en cuenta que el acceso en coche al centro de Torroella está restringido para residentes en algunas zonas. Busca los aparcamientos gratuitos en la entrada para evitar multas innecesarias.
Si aún no has decidido dónde desconectarás este próximo puente, deja de buscar. El Empordà siempre tiene la respuesta.
¿Dejarás que te lo cuenten por «stories» o serás tú quien suba la foto desde lo alto del castillo?
