L'escapadeta
La «casa museo» de Berto Romero en Cardona: de broma en Google Maps a su inesperado último deseo

Internet tiene una capacidad sorprendente para convertir lo cotidiano en un fenómeno surrealista. Lo que comenzó como una simple travesura digital en Google Maps ha terminado transformando la antigua casa familiar de Berto Romero en Cardona en un punto de peregrinación improvisado.

Todo nació de un usuario que decidió marcar el edificio donde creció el cómico como la «Casa natal del mejor humorista español». Lo que comenzó como un guiño gracioso escaló hasta límites insospechados, llenando las redes sociales de reseñas falsas y convirtiendo un inmueble normal y corriente en la supuesta Casa Museo Berto Romero.

Reseñas falsas y un éxito inesperado

La imaginación de los usuarios no tiene límites. En los portales de geolocalización se pueden leer comentarios tan disparatados como que el edificio conserva «frescos de la época fenicia» o que la gente tarda meses en conseguir una reserva para visitar sus «colecciones especiales».

El impacto fue tal que el propietario del edificio se puso en contacto con Berto Romero para proponerle una idea que, a priori, parecía lógica para cualquier vecino ilustre: colocar una placa conmemorativa en la fachada. La reacción del cómico en su programa Nadie sabe nada fue, como era de esperar, absolutamente divertidísima.

El último deseo de Berto Romero

Berto confesó haberle dicho al propietario que, por favor, se ahorrara el homenaje. «A mí me da mucha vergüenza tener que pasar por allí y ver la placa», admitió el cómico. Pero no cerró la puerta definitivamente, dejando clara cuál es la única condición para que acepte ser inmortalizado en la piedra de su pueblo natal.

El deseo es contundente: «Esperad a que me muera». Berto dio dos razones clave para esta petición. La primera, que una vez fallecido, poco le importará lo que hagan con su nombre. La segunda, un toque de realismo cínico muy propio de él: «Da tiempo a ver cómo envejezco, porque los artistas sabéis que en el último tramo es cuando se les va la olla y entonces da vergüenza quizá tener la placa. Imagínate que hago un Miguel Bosé».

Por ahora, la casa continúa sin placa oficial, aunque el Ayuntamiento de Cardona ha querido rendir un homenaje más sobrio al cómico dedicándole un espacio en su web oficial. Mientras tanto, el edificio sigue allí, en el corazón medieval de la localidad, esperando que el tiempo —y el comportamiento futuro de Berto— decidan si algún día se convertirá en un monumento histórico o si todo quedará, simplemente, en una de las mejores bromas de internet.

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