El norte de España esconde secretos geográficos que desafían por completo nuestra imaginación. (Sí, nosotros también alucinamos al descubrirlo).
No hablamos de efectos digitales ni de parques temáticos prefabricados. Hablamos de un rincón costero donde la historia de nuestro planeta quedó grabada en piedra pura hace más de 150 millones de años.
El refugio marinero que esconde un portal al pasado
Bajo la atenta mirada de la imponente sierra del Sueve se alza un pueblo marinero de calles empinadas y casas escalonadas hacia el mar. Desde su icónico mirador, el paisaje del Cantábrico deja sin aliento a cualquier viajero.
Pero la verdadera magia de este enclave asturiano se esconde justo a los pies de su litoral más famoso. Nos referimos al concejo de Colunga y, de manera muy especial, a la sorprendente playa de La Griega.
Un arenal dorado de 820 metros donde el río Libardón se funde con el océano de manera majestuosa. Recuerda marcar en el calendario la bajamar como norma de oro si quieres ver los fósiles en todo su esplendor.

Pisando las huellas de gigantes olvidados
En el extremo oriental de este arenal, la erosión marina ha dejado al descubierto un auténtico archivo paleontológico de categoría mundial. Un estrato calcáreo inclinado hacia el agua que funciona como un lienzo prehistórico intacto.
Aquí caminaron auténticos colosos de la naturaleza durante el período Jurásico Superior. Los expertos confirman que las huellas de saurópodo encontradas en este punto alcanzan los 1,30 metros de diámetro, situándose entre las más grandes del planeta.
Introducir literalmente los pies en el interior de estas icnitas gigantes produce un vértigo absoluto. Junto a ellas, pequeños rastros de estegosaurios y marcas tridáctilas de dinosaurios carnívoros completan un escenario digno de cualquier superproducción.

El complemento perfecto para redondear la escapada
¿Sabías que toda esta franja costera se conoce oficialmente como la Costa de los Dinosaurios? El viaje en el tiempo no termina sobre las rocas de la playa porque a pocos minutos de allí espera el MUJA.
La silueta inconfundible del Museo del Jurásico de Asturias se alza en la rasa de San Telmo con una colección brutal. Además, sus jardines exteriores exhiben réplicas a tamaño real de un Tyrannosaurus y un Diplodocus.
El otoño y los meses de buen tiempo se presentan como la excusa definitiva para recorrer este tramo del litoral asturiano. Toma el saco, revisa las mareas y prepárate para cruzar la frontera del tiempo en un paraje único en el mundo.
