L'escapadeta
El pueblo de calles de cuento para recorrer a pie donde podrás comer en abundancia de forma económica

Llevas meses posponiendo esa escapada que tanto necesitas y el cuerpo te pide cambiar el asfalto por historia. La rutina nos tiene atrapados, pero a veces solo hace falta un mapa y una buena excusa para desconectar de verdad.

No busques más. Existe un rincón en el corazón de Navarra que parece sacado directamente de un libro de cuentos de los hermanos Grimm. Hablamos de Olite, una villa que no solo conserva su alma medieval, sino que te transporta a ella solo al cruzar sus murallas.

El palacio-fortaleza que dejó boquiabiertos a los reyes

Lo primero que verás al llegar no es un edificio cualquiera, sino una estructura que desafía el paso del tiempo. El Palacio Real de Olite es, sencillamente, una de las construcciones más espectaculares de toda Europa.

Fue Carlos III quien, entre los siglos XIV y XV, se encargó de convertir esta fortaleza en una residencia palaciega de ensueño. Imagina jardines colgantes, torres que alcanzan el cielo y ventanales que parecen encaje de piedra.

La construcción se divide en dos partes: el Palacio Viejo, que actualmente funciona como Parador Nacional, y el Palacio Nuevo, donde puedes perderte por pasillos y patios que parecen el escenario de una serie de época. Es el lugar perfecto para hacer fotos que nadie creerá que son en España. Además, desde 1925 está catalogado como Monumento Nacional, lo cual garantiza que cada piedra que pisas está protegida y conservada con cuidado.

Perderse por sus calles es el mejor plan posible

Olite es una de esas localidades diseñadas para olvidarse del coche. El casco antiguo es un laberinto de piedra declarado Conjunto Histórico-Artístico donde cada fachada te cuenta una historia diferente.

No puedes irte sin visitar la iglesia de San Pedro, que presume de tener una de las torres románicas más antiguas de toda la región. Es un ejercicio de introspección caminar por estas calles estrechas, rodeado de escudos nobiliarios, sin el ruido ensordecedor de las grandes ciudades.

Comer en abundancia: el paraíso del buen vivir

Aquí es donde Olite se gana el corazón de cualquier viajero. La gastronomía navarra no es un mito; es una realidad que se sirve en platos generosos y con un sabor que te devuelve a la infancia.

Si buscas comer en abundancia, has llegado al lugar correcto. Sus restaurantes no tienen reparos: espárragos frescos, pimientos del piquillo que se deshacen en la boca y el clásico cordero al chilindrón son los protagonistas absolutos.

Si decides ir a finales de agosto, te espera una sorpresa: la Fiesta de la Vendimia. Entre los días 30 y 31, el pueblo se transforma con pisado de uvas, mercados artesanales y un ambiente que te hará sentir parte de la familia. Y por supuesto, al ser la capital del vino, no puedes irte sin probar la producción local. Muchas bodegas de la zona, como Ochoa o Piedemonte, abren sus puertas para visitas guiadas que terminan con catas que son, a nuestro parecer, el broche de oro perfecto.

Cómo organizar tu escapada este fin de semana

Olite está situado estratégicamente a solo 40 minutos de Pamplona por la AP-15, lo cual lo convierte en un destino increíblemente accesible. Si prefieres no conducir, la red de trenes con la línea Castejón-Pamplona te deja prácticamente a las puertas de este viaje al pasado.

Aunque el Parador esté temporalmente cerrado por reformas, la oferta de casas rurales y hoteles con encanto en el pueblo es más que suficiente para que tu estancia sea de lujo sin dejarte el sueldo en el intento.

¿Habías pensado alguna vez que un palacio medieval y el mejor vino de la región estaban tan cerca?

Comparteix

Icona de pantalla completa