L'escapadeta
El impactante pueblo costero de Cataluña con calas turquesas y casas blancas donde veraneaba Alexia Putellas de niña

El ritmo frenético del día a día nos empuja a buscar un refugio desesperadamente. El verano ya se asoma y la necesidad de encontrar ese rincón costero perfecto, lejos de las masificaciones de siempre, se convierte en una auténtica obsesión para nuestro bolsillo y nuestra salud mental.

Existe un rincón paradisíaco que ha permanecido a salvo del turismo de masas más agresivo. (Sí, nosotros también alucinamos al saber que aún quedan lugares así). Un lugar de desconexión absoluta que guarda el secreto mejor guardado de una de las más grandes leyendas del deporte español.

El paraíso de la infancia de una estrella

Hablamos de Calella de Palafrugell, una bellísima y antigua aldea marinera situada en el corazón de la Costa Brava, en la provincia de Girona. Este rincón de aguas completamente cristalinas y magnéticas es el lugar exacto donde la misma Alexia Putellas, dos veces ganadora del Balón de Oro, pasaba sus veranos de infancia con su familia en un camping de la zona.

La prestigiosa publicación Viajes National Geographic ha puesto el foco sobre este núcleo costero perteneciente al municipio de Palafrugell, en el Baix Empordà. La misma futbolista ha confesado que sus padres ahorraban durante todo el año para poder disfrutar de la magia de este litoral, donde los días pasaban entre baños de color turquesa y barcas varadas en la arena.

La Agencia Catalana de Turismo ha blindado este oasis otorgándole los distintivos oficiales de Pueblo con Encanto y de Barrio y Villa Marinera, garantizando la protección de su patrimonio histórico.

Descubre el paraíso marinero de la Costa Brava que robó el corazón a la estrella del fútbol.

Una arquitectura que detiene el tiempo

El gran secreto del éxito de esta localidad reside en su resistencia al cemento. Sus icónicas casas blancas de pescadores, las antiguas bóvedas mirando al mar en la playa de Port Bo y las barcas de madera sobre la arena configuran una postal idílica que parece congelada en el siglo XIX. El viajero puede caminar a la orilla del agua por los espectaculares caminos de ronda, senderos históricos que conectan calas secretas a través de túneles de roca y miradores impresionantes.

Hacia el norte, el camino de ronda guía los pasos de los visitantes hasta la elegante playa del Canadell, rodeada de antiguas residencias de veraneo señoriales. Hacia el sur, el relieve se vuelve más salvaje y abrupto, conduciendo a los más aventureros hacia la cala del Golfet, un rincón virgen rodeado de pinos donde las rocas rojizas contrastan con un mar intensamente azul.

La experiencia en este pueblo no está completa sin sumergirse en su gastronomía de pescadores tradicionales. Los restaurantes locales basan su éxito en el producto de proximidad capturado el mismo día. La joya de la corona gastronómica local es es niu, un guiso marinero ancestral que exige más de cinco horas de preparación y que mezcla sepia, tripa de bacalao, huevo duro y carnes de caza.

Playas cristalinas, caminos mágicos y sabor mediterráneo puro.

El peligro de quedarse sin lugar

¿Sabías que este destino es también el epicentro de la música marinera más importante del Mediterráneo? Cada año, el primer sábado de julio, la playa de Port Bo se llena de gente para celebrar la mítica Cantada d’Havaneres, un festival histórico nacido en 1966 que llena las calas de fogatas, guitarras y el tradicional ron quemado.

Los alojamientos en los alrededores de este paraíso costero ya registran niveles de ocupación históricos para las próximas semanas. Las plazas son muy limitadas debido a las estrictas leyes de protección urbanística que prohíben la construcción de grandes hoteles en su núcleo histórico.

Preparar la maleta y descubrir el refugio original de la mejor futbolista del mundo es la mejor decisión que puedes tomar hoy mismo si buscas huir de las playas masificadas de siempre. ¿Te perderás el verano de tu vida en el rincón más auténtico de la Costa Brava?

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