Hay lugares que la masificación turística aún no ha logrado devorar por completo. (Y sí, nosotros también alucinamos cuando descubrimos rincones así de bien guardados).
Si pensabas que ya lo habías visto todo por el norte, prepárate para actualizar tu lista de imprescindibles porque este secreto gallego te sacudirá de verdad.
El rugido ocult en la ‘Mesopotamia gallega’
Entre los ríos Cabe, Sil y el imponente curso del Miño se esconde el municipio lucense de Pantón. Estamos hablando de un territorio agreste conocido popularmente como la ‘Mesopotamia gallega’.
En este escenario de cuento, esculpido a fuerza de laderas que rozan los 500 metros de altura, la naturaleza dicta sus propias normas. Y el secreto mejor guardado de toda esta comarca rompe cualquier expectativa previa.
No aparece en las postales más típicas de masas, pero los locales saben perfectamente de qué hablamos cuando se menciona el poder oculto del pequeño arroyo Aguianza.

La cascada de Augacaída y su piscina natural
El plato fuerte de esta escapada es la impresionante cascada de Augacaída, un auténtico espectáculo geológico que despliega 40 metros de caída libre en riguroso silencio verde.
Recuerda que, aunque el salto impresiona todo el año, la recomendación de los expertos locales es visitarlo justo después de la época de lluvias para ver la cascada en su máxima potencia caudalosa.
El agua se precipita con furia sobre una poza de aguas totalmente cristalinas que invita de inmediato a un baño refrescante durante los meses de verano más calurosos.
El entorno natural está blindado por una espesura brutal de castaños y robles centenarios que filtran la luz creando una atmósfera casi mágica e irreal.
Cómo llegar sin perderte en el intento
La aventura comienza mucho antes de llegar a la poza, concretamente recorriendo una ruta de senderismo de unos tres kilómetros perfectamente integrada en el paisaje fluvial.
Debes tomar la carretera de Ferreira de Pantón hacia Escairón y desviarte en dirección a Marce. Al llegar al kilómetro 9,5 encontrarás una pequeña zona de aparcamiento habilitada para dejar el coche.
A partir de ahí toca bajar a pie durante dos kilómetros de vegetación desbordante hasta encontrar el desvío de la antigua bodega de piedra que baja directamente a la pasarela de madera.

Historia, leyendas y hombres-pez
La ruta no se limita solo al agua y al baño. A medio camino puedes mirar adelante y llegar hasta el mirador natural del monte de Marce, un antiguo bastión defensivo sobre el río Miño.
Muy cerca espera también la imponente iglesia románica de Santo Estevo de Chouzán, trasladada piedra a piedra en el siglo XX y famosa por guardar un Juicio Final pintado en el siglo XVI.
Toda esta zona respira un misticismo muy especial, fuertemente ligado a leyendas ancestrales de meigas y a la mítica figura de los xacios, aquellos seres mitad humanos mitad pez.
¿Con qué ganas te has quedado de ponerte las botas de montaña para este mismo fin de semana?
