Veu del Consumidor
Karlos Arguiñano y la yuca: el error viral de su pelado y cómo hacerlo correctamente

El chef Karlos Arguiñano, un tótem de la televisión española, ha provocado un auténtico terremoto en las redes sociales, y no precisamente por una receta revolucionaria. Un gesto tan cotidiano como pelar una yuca en su programa desató una oleada viral de comentarios e indignación. ¿El problema? Su manera de hacerlo, que fue calificada de «crimen» por miles de seguidores de América Latina.

Pero, ¿qué hay detrás de esta polémica aparentemente trivial? ¿Por qué un simple pelador de papas ha podido encender tanto los ánimos y generar tantos memes? La respuesta esconde no solo una cuestión de técnica culinaria, sino también de salud y profundo respeto cultural. Un error que, aunque parezca inocente, pone de relieve la importancia de conocer a fondo los productos que incorporamos a nuestra cocina.

Arguiñano se disponía a preparar unos chips de yuca, afirmando que se «pela superfácil con el pelador de siempre». Las imágenes llegaron a Instagram, TikTok y Facebook, donde acumularon miles de comentarios. «Más de un latinoamericano sufriendo un infarto al verlo» o «¿Qué ley permite denunciar este crimen?» son solo algunos ejemplos de la reacción masiva. Tatiana Barreto, periodista colombiana, reaccionó al video con uno de los clips más virales, revelando el secreto de por qué el enfoque del chef era un problema.

La revelación definitiva: el truco para pelar la yuca sin errores (y sin riesgos)

La yuca, consumida habitualmente en Sudamérica, Centroamérica, el Caribe, África y Asia, no es como una papa. Esta raíz contiene glucósidos tóxicos que, al ser ingeridos, liberan cianuro. La mayoría de estos compuestos se concentran en la piel, de ahí la importancia crucial de pelarla correctamente y cocinarla bien. Sin una preparación adecuada, puede ser peligrosa para la salud. (Sí, nosotros también alucinamos con la toxicidad oculta que puede tener un ingrediente).

El chef Miguel Ángel Méndez, hijo de migrantes ecuatorianos y propietario de Ayawaskha en Madrid, explica que el truco radica en la anatomía del producto. «Hay que hacer un corte longitudinal e ir introduciendo el cuchillo o la mano, y automáticamente la piel sale sola», asegura. Además, al cortar una yuca por la mitad, a menudo se observan vetas negras, una señal clara de que el producto está en mal estado y no debería consumirse. También es necesario eliminar una segunda capa blanquecina que hay bajo la corteza marrón exterior.

La clave para pelar la yuca es saber que su piel es como una armadura: hay que hacer un corte longitudinal con un cuchillo y luego, con un punto de palanca, la piel se desprende sin esfuerzo. Si lo intentamos con un pelador de papas, nos romperemos las uñas y quizá algo más.

Tatiana Barreto, que aprendió el método correcto de su madre, una experta en yuca, subraya que la yuca de importación a España a menudo lleva una cera protectora que la hace aún más dura. Intentar pelarla con un pelador de papas es una tarea casi imposible. Dejar partes rosadas o moradas de la piel puede hacer que la yuca sepa ácida, alterando su sabor. Su recomendación imprescindible es precocerla siempre, incluso si la queremos freír, para garantizar su buen sabor y seguridad.

Conexión cultural y el eterno debate gastronómico

La polémica viral sobre la yuca de Arguiñano no es un caso aislado. Recordemos, por ejemplo, la indignación que generó Jamie Oliver hace una década al poner chorizo en la paella. Estos incidentes demuestran que la gastronomía, especialmente cuando se trata de platos o ingredientes que forman parte de la identidad cultural de un pueblo, puede encender pasiones y desatar reacciones muy intensas. No es solo comida, es patrimonio.

Creadoras de contenido como Ladis Vlogs, dominicana, han publicado videos didácticos que muestran el proceso correcto de pelar la yuca con cuchillo, alcanzando casi 400,000 visualizaciones. Estos videos no solo solucionan la duda de muchos, sino que también generan un debate enriquecedor. Por un lado, curiosidad genuina por aprender; por otro, indignación por señalar un error a un chef respetado.

Ciertamente, debemos reconocer que no todos lo podemos saber todo, y el aprendizaje mutuo es lo que nos enriquece. Más allá de las expresiones desafortunadas de xenofobia que a veces aparecen en las redes sociales, lo que prevalece es el interés por conocer y aprender de las diferentes culturas culinarias. La despensa española es inmensa, pero la de Latinoamérica también, y es vital que esta fusión de conocimientos fluya de manera respetuosa.

Así pues, la próxima vez que se encuentren con una yuca en el supermercado, recuerden el error viral de Arguiñano y, sobre todo, el método correcto: un corte longitudinal con cuchillo, eliminando con cuidado ambas capas de la piel, y un precocido para asegurar el mejor sabor y seguridad. Nos evitaremos disgustos, disfrutaremos más en la cocina y, lo más importante, respetaremos las raíces de un ingrediente con mucha historia. Un pequeño gesto que nos hace más expertos y, ¿por qué no?, más respetuosos con el mundo. ¿No les parece un imprescindible en nuestra lista de trucos culinarios?

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa