Llega el calor, montas la piscina en el jardín y, al cabo de pocos días, el agua empieza a verse turbia. Es el gran problema del verano que todos hemos sufrido alguna vez. Lo peor de todo es que, cuando vemos ese tono verdoso, corremos a comprar el primer producto que encontramos en el supermercado, sin saber que estamos cometiendo un error costoso.
Mantener el agua impecable no es una cuestión de usar más cloro, sino de entender cómo funcionan los ciclos de filtrado. La mayoría de los usuarios se obsesionan con el producto químico y olvidan el verdadero motor de la limpieza: la física del movimiento del agua.
La regla de oro del filtrado diario
Si tu piscina desmontable tiene un sistema de depuración, el error más común es programarlo solo unas pocas horas al día. Para que el agua no se convierta en un caldo de cultivo bacteriano, el sistema debe trabajar en función de la temperatura exterior.
Si el termómetro marca más de 30 grados, el tiempo de filtrado debe duplicarse obligatoriamente. No intentes ahorrar electricidad apagando la depuradora, porque lo que ahorras hoy, lo gastarás mañana en vaciar, limpiar y volver a llenar la piscina. Es una batalla perdida contra la evaporación y la suciedad.
El mantenimiento preventivo es tu mejor aliado. Un agua que se filtra correctamente requiere la mitad de cloro que un agua estancada y, a la larga, tu cuenta bancaria lo agradece.

El secreto está en el pH y el cepillado
No sirve de nada añadir cloro si el pH del agua no está equilibrado. Si el nivel no se mantiene entre 7,2 y 7,6, el cloro pierde toda su efectividad, por mucho que vacíes el bote en el interior. Es como intentar limpiar una mancha con un trapo sucio.
Además, el fondo de la piscina es donde reside la mayor parte de la suciedad y las algas incipientes. Debes pasar el limpiafondos o cepillar las paredes al menos dos veces por semana. Al remover la suciedad, permites que el filtro la atrape antes de que se descomponga y altere la química del agua.
Productos que realmente funcionan
Olvida los tratamientos «todo en uno» de baja calidad. Los expertos recomiendan utilizar pastillas de cloro de disolución lenta y, sobre todo, no olvidar nunca el antialgas. Es un producto preventivo que, si se aplica en la dosis exacta semanalmente, marca la diferencia entre un baño placentero y una tarde perdida limpiando.
Si el agua ya se ha puesto verde, no entres en pánico. Realiza una cloración de choque, deja la depuradora en funcionamiento continuo durante 24 horas y mantén la cubierta puesta siempre que no estés usando la piscina.

La protección invisible: la cubierta
Mucha gente piensa que la cubierta es solo para evitar que caigan hojas, pero es mucho más que eso. Evita que la luz solar directa llegue al agua, frenando de golpe la fotosíntesis de las algas. Si mantienes la piscina cubierta cuando no se usa, verás cómo el consumo de químicos desciende de manera drástica.
Recuerda que el agua es un bien escaso y, en muchos municipios, su uso está bajo vigilancia constante este verano. Cuidar el agua no es solo un tema de higiene, es pura responsabilidad. ¿Tenías pensado seguir vaciando la piscina cada vez que se ensucia o probarás este método hoy mismo?

