El suelo bajo el mar Mediterráneo se está rompiendo y lo está haciendo mucho más cerca de nuestras playas de lo que imaginábamos. Un equipo de científicos acaba de localizar una fractura tectónica activa que cambia completamente el mapa de riesgo en España. El peligro real ya no es una hipótesis de futuro.
Hasta ahora, la calma histórica de nuestras costas nos había hecho vivir en una falsa sensación de seguridad colectiva. (Sí, nosotros también pensábamos que el sur estaba lejos de grandes cataclismos). Sin embargo, la tecnología submarina más avanzada acaba de desenterrar una estructura oculta que amenaza con romper esta paz de golpe.
El enemigo oculto en el mar de Alborán
Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias del Mar, un centro dependiente del CSIC, ha descubierto un sistema de fallas incipiente situado a tan solo 60 kilómetros de las costas de Almería. El hallazgo, que se acaba de publicar en la prestigiosa revista científica Tectonics, confirma que la corteza terrestre en el mar de Alborán está sufriendo una deformación activa y peligrosa.
Los científicos han logrado registrar las fases iniciales del crecimiento de esta falla, una letra pequeña importante que cambia las reglas del juego. Se trata de un fenómeno geológico único, ya que observar el nacimiento exacto de una fractura submarina es un hecho que pocas veces se puede captar en tiempo humano.
Para conseguir este mapa milimétrico del fondo marino, el equipo tuvo que sumergir un vehículo submarino autónomo (ROV) en las zonas abisales. Los escarpes detectados al suroeste de Almería forman parte del llamado sistema de fallas Norte-Sur, una zona de contacto crítico donde chocan de forma constante la placa euroasiática y la placa africana.

El fantasma del terremoto de 1910
Los datos científicos indican que este entramado tectónico no es nuevo, sino que ya sabe lo que es golpear la península. Los expertos apuntan que esta estructura fue el origen exacto del violento movimiento telúrico que destrozó el municipio de Adra en el año 1910. La amenaza actual es que esta formación acabe integrándose en la falla de Al-Idrissi, la misma que provocó el gran sismo de magnitud 6,4 en Marruecos.
¿Qué significa esto para nuestro bolsillo y nuestra seguridad? Las conclusiones del estudio son un toque de atención directo para las administraciones públicas. Los geólogos exigen que se integre de forma obligatoria esta nueva información en los planes de ordenación urbana del litoral mediterráneo occidental.
Saber con exactitud por dónde se romperá la tierra es la única herramienta real que tenemos para anticipar la aparición de olas gigantes de origen tectónico. Las zonas costeras de deformación lenta tienden a ignorar estos peligros porque los grandes sismos ocurren cada cuantos miles de años, pero el riesgo de sufrir un terremoto de magnitud superior a 6 está latente.
La investigación deja claro que los modelos de prevención de catástrofes en España deben actualizarse inmediatamente para diseñar estrategias de edificación mucho más seguras. La tierra bajo el agua se mueve rápido y la ventaja es que, esta vez, los científicos la han capturado a tiempo.

