Durante siglos, nos hemos contado la misma historia: el ser humano es el único animal capaz de dominar el entorno mediante herramientas. Nos equivocábamos profundamente.
En las profundidades de las selvas del Senegal, un grupo de chimpancés está rompiendo todos los esquemas de la antropología moderna. Lo que hacen allí no es instinto; es, literalmente, ingeniería aplicada a la supervivencia.
La fábrica oculta en la selva
Los investigadores han descubierto que estos primates utilizan bastones de madera para extraer presas de sus escondites en las rocas. Pero no es cualquier palo. Lo seleccionan, lo modifican, le quitan las ramas innecesarias y ajustan su longitud para que sea el arma perfecta.
Es una actividad que requiere una planificación mental previa. No están reaccionando a un estímulo inmediato; están fabricando un utensilio para un problema que aún no ha ocurrido. Es, en términos técnicos, una conducta culturalmente transmitida.
Mientras que nosotros llamamos «tecnología» a nuestros smartphones, los chimpancés han perfeccionado la «tecnología de madera» durante milenios sin necesidad de electricidad.

Una tradición de miles de años
Lo que es más inquietante para la ciencia no es que usen herramientas, sino el tiempo que llevan haciéndolo. Las excavaciones arqueológicas en la zona de Fongoli sugieren que esta técnica ha pasado de generación en generación durante al menos 4.300 años.
Esto significa que, mientras las civilizaciones humanas comenzaban a erigir las primeras estructuras complejas, los chimpancés ya tenían su propia escuela de tecnología funcionando a pleno rendimiento en el corazón de África. (Sí, nosotros también sentimos que nuestra historia es, de repente, mucho menos exclusiva).
¿Por qué esto cambia nuestra historia?
Tradicionalmente, la arqueología buscaba «objetos de piedra» para marcar el inicio de la cultura humana. Pero la madera, al ser un material orgánico, se descompone y desaparece. Hemos estado buscando en el lugar equivocado.
La capacidad de transformar un elemento natural en una herramienta requiere una estructura cerebral de orden superior. La memoria, la previsión y la capacidad de aprendizaje social son los mismos pilares que usamos nosotros para construir rascacielos o diseñar software. La línea que nos separa es mucho más fina de lo que admitimos.
Si ellos pueden mantener un conocimiento tecnológico durante más de cuatro milenios sin un lenguaje escrito, ¿qué otras cosas habremos ignorado por nuestra soberbia antropocéntrica?

El secreto está en la cooperación
Lo que diferencia a este grupo del Senegal es cómo comparten el conocimiento. Las hembras son las que más utilizan esta tecnología y las que enseñan a las crías a manipular los bastones. Es un aprendizaje paciente y pedagógico.
Mientras nosotros vivimos en una carrera constante por la próxima actualización, ellos han mantenido un diseño eficiente que les permite acceder a una fuente de proteínas inaccesible para otros. Han optimizado su existencia basándose en una herramienta que no necesita mantenimiento ni requiere una cadena de suministro global.

¿Qué nos enseña este «alienígena» terrestre?
La próxima vez que tengas un problema técnico en casa, recuerda a estos chimpancés. A veces, la solución más avanzada no es la que tiene más cables, sino la que mejor aprovecha el entorno. La tecnología, al final, siempre trata de resolver problemas.
Esta revelación de National Geographic es una bofetada de humildad que necesitábamos. No somos los únicos ingenieros en este planeta, simplemente somos los que hacemos más ruido con nuestras herramientas.
¿Qué más nos estará enseñando la selva que aún no somos capaces de entender? Quizás la respuesta no está en el futuro, sino en la memoria de los árboles.

