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Daniel Gómez, biólogo, encabeza la lucha urgente contra el avispón oriental en Sevilla

Sevilla enfrenta una nueva amenaza silenciosa. Un invasor volador pone en peligro nuestro tesoro más verde y podría cambiarlo todo.

No es una simple molestia de verano, (nosotros también lo pensamos). Hablamos de un depredador que ya ha colonizado otras provincias y ahora apunta directamente al corazón de la ciudad. Su presencia es más que un aviso: es un llamado a la acción más imprescindible.

El avispón oriental (Vespa orientalis), una especie exótica y sorprendentemente adaptable, ha puesto un pie en el Parque de María Luisa. Daniel Gómez, biólogo y director de Coplaga, ya encabeza la batalla más urgente para frenarlo. Una lucha contra el tiempo.

Esta avispa, adaptada a climas extremadamente cálidos, tiene una capacidad de dispersión que nos alarma. Los expertos auguran una rápida colonización similar a la que ya han sufrido Cádiz y Málaga. (Sí, esto es un problema real). Si no se actúa con contundencia, la presencia de este insecto será una realidad cotidiana.

La invasión silenciosa: cómo actúa el avispón

Daniel Gómez, un biólogo de renombre, nos explica los hábitos de este insecto. La simple visión de algunos ejemplares en el Parque de María Luisa no implica necesariamente una colonia, pero sí que hay muchas posibilidades. Las obreras pueden desplazarse cientos de metros buscando alimento.

Pero atención: si vemos varios ejemplares de forma continuada, entrando y saliendo en una dirección concreta, podríamos tener un nido relativamente cerca. (Esto es un secreto que nos puede salvar). Encontrar los posibles nidos es ahora la solución más urgente.

Estos meses las colonias pueden llegar a tener entre 700 y 2,000 obreras con mucha actividad. Debemos estar alerta.

Un parque urbano como el de María Luisa es un imán para esta especie. Encuentra lugares para nidificar (tierra blanda para nidos subterráneos, árboles viejos con cavidades, muros de edificaciones antiguas), agua abundante y alimentos, como flores, frutos y otros insectos. Un paraíso para el invasor.

Ahora, a principios de septiembre, es cuando podemos ver más ejemplares. La Vespa orientalis tiene un ciclo anual. A partir de mayo o junio, la colonia crece exponencialmente, alcanzando su máximo desarrollo entre agosto y octubre. Es el momento clave para la acción.

La propagación de esta especie es un hecho, sobre todo si no se toma una acción drástica inmediata. Entró por Algeciras en 2018 y colonizó rápidamente el Campo de Gibraltar. Después saltó a Cádiz y Málaga. Era cuestión de tiempo que llegara al resto de Andalucía.

Sevilla, un caldo de cultivo para el invasor

El clima de Sevilla, con veranos largos y muy calurosos, se ajusta a la perfección a la biología del avispón. Esta especie es originaria de zonas tropicales y templadas, con una alta tolerancia térmica superior a otras avispas. Un error fatal sería subestimar su adaptabilidad.

Además del clima, Sevilla ofrece abundantes recursos en diversas épocas del año. No solo el calor es un factor determinante para su expansión. El cambio climático puede estar contribuyendo a su penetración hacia el interior o el norte, zonas antes desfavorables.

Pero la dispersión de especies exóticas no solo es climática. El transporte de mercancías y personas a gran escala facilita su llegada. (Nuestro día a día tiene consecuencias que no vemos).

Una buena noticia, si se puede decir así: sí que está legalmente catalogada. La Orden TED/452/2025 modificó el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, incluyéndose expresamente la Vespa orientalis. Su inclusión tardó casi tres años en tramitarse, una espera demasiado larga.

La amenaza oculta para nuestro ecosistema

Los adultos necesitan alimentos ricos en azúcares, como frutas o néctar. Pero las larvas, (y aquí viene el truco letal), necesitan proteínas. Su principal fuente son otros insectos, especialmente las abejas melíferas. Un auténtico desastre para los apicultores y para la naturaleza.

Su depredación no se limita a las colmenas gestionadas. También actúan sobre colmenas silvestres y otros insectos polinizadores. Podría alterar la dinámica de polinización de la flora del parque. El impacto es directo y devastador. Es un peligro latente para todo el ecosistema.

Esto va más allá de la apicultura. Puede alterar el equilibrio ecológico de un parque urbano, con efectos en cadena.

Existen depredadores y competidores potenciales autóctonos, pero no son suficientes. Cuando una especie exótica llega a un nuevo ecosistema, este no posee un número adecuado de enemigos que puedan controlar eficazmente su población. La naturaleza no puede sola contra este inválida.

La presencia de la Vespa orientalis en Sevilla se espera que sea consolidada en pocos años si no se actúa con la contundencia necesaria. En Jerez de la Frontera, en menos de cinco años, ha pasado de ser una presencia ocasional a constante, no solo en los parques sino también en las calles. (Una advertencia que no podemos ignorar).

¿Qué podemos hacer? La acción rápida es la única vía. Daniel Gómez nos lo advierte con claridad. Estamos ante un reto ambiental que requiere nuestra atención y la de las autoridades. (Es nuestro futuro el que está en juego).

Debemos ser conscientes de la gravedad de la situación. Leer esto hoy no es una casualidad; es una decisión inteligente para estar preparados. ¿Crees que podemos detener esta invasión?

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