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Así es el volcán más colosal del sistema solar: supera al Everest y lleva activo 3.000 millones de años

Imagina una montaña tan vasta que, si estuvieras de pie a su pie, su base se extendería más allá del horizonte. Eso es lo que sentirías en el Monte Olimpo, el volcán más grande de nuestro sistema solar, situado en la superficie de Marte.

Este monstruo geológico no solo es alto, es una estructura de escala planetaria. Sus dimensiones desafían la comprensión humana: con unos 600 kilómetros de diámetro, su base ocuparía prácticamente toda la superficie de la península Ibérica. Cuando hablamos de altura, las cifras son vertiginosas: supera los 22-25 kilómetros, lo que lo hace 25 veces más alto que el Everest.

¿Cómo se formó este coloso?

A diferencia de la Tierra, donde las placas tectónicas están en movimiento constante y «apagan» los volcanes cuando la placa se desplaza respecto al punto caliente, en Marte la corteza es estática. Esto permitió que el Monte Olimpo se formara sobre un único punto caliente durante miles de millones de años.

La erupción constante de lava, fluida y acumulada lentamente, creó lo que llamamos un volcán en escudo. Esta forma, con pendientes muy suaves, es el resultado de una lava que recorrió distancias inmensas antes de enfriarse.

3.000 millones de años de historia

Los datos sugieren que este volcán ha estado activo durante un período increíblemente largo: aproximadamente 3.000 millones de años. Aunque actualmente se considera inactivo, los científicos no descartan que todavía pueda tener un pequeño pulso geológico en su interior.

El Monte Olimpo no es una montaña escarpada y puntiaguda. Su ascensión sería extremadamente gradual. El problema, sin embargo, es la atmósfera: a esta altura, el aire es tan fino que la presión atmosférica es casi nula, convirtiendo su cima en un entorno completamente hostil, más parecido al vacío del espacio exterior que a cualquier cima terrestre.

¿Por qué es importante para la ciencia?

Estudiar este volcán nos ayuda a entender cómo evolucionó el interior de Marte y por qué el planeta rojo perdió su actividad geológica y magnética en comparación con la Tierra. Es, en esencia, un registro geológico de la historia de nuestro vecino planetario escrito en lava solidificada.

La presencia de formaciones como esta nos recuerda la inmensidad del cosmos y cómo, en nuestro propio barrio galáctico, existen estructuras que hacen que nuestros hitos geológicos más grandes parezcan pequeños. El Monte Olimpo no es solo una montaña; es el recordatorio de una época en que Marte era un mundo volcánicamente vivo y dinámico.

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