Amb curiositat
Aquest és el único rincón de Europa con la mayor cantidad de huellas de dinosaurios

Prepárate, porque estamos a punto de revelar un secreto guardado durante millones de años que cambia nuestra percepción de Europa. Olvídate de la prehistoria lejana y exótica; el continente que creías conocer esconde un tesoro paleontológico absolutamente increíble, un lugar donde el tiempo se detuvo y los dinosaurios dejaron su huella definitiva. De verdad, esta historia nos ha dejado boquiabiertos a nosotros también.

Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que el lugar con la mayor cantidad de huellas de dinosaurios de toda Europa está mucho más cerca de lo que imaginas? Y no hablamos de unas pocas marcas aisladas, sino de un santuario prehistórico que rivaliza con los más grandes del mundo, uno que la ciencia apenas comienza a descifrar. Estamos hablando de una revelación mayúscula.

Este rincón prodigioso se encuentra en La Rioja, concretamente en su zona baja y oriental, en los valles de los ríos Cidacos, Linares, Leza y Jubera. Esta área, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco, no solo alberga una riqueza natural incalculable, sino el mayor número de icnitas (huellas fosilizadas) y yacimientos paleontológicos de toda Europa. Sí, lo has leído bien, toda Europa. De hecho, solo hay tres lugares en el mundo con una cantidad tan masiva de estos rastros prehistóricos.

La historia de su descubrimiento es casi de película y nos remonta a mediados del siglo XX. Un joven pastor llamado Blas Ochoa reconoció en un libro de ciencias sociales unas huellas de dinosaurios idénticas a las que la tradición popular de su pueblo, Enciso, atribuía a seres fantásticos o al caballo del apóstol Santiago. Nadie le creyó entonces, pero cuando años después se convirtió en maestro, contactó con el Instituto de Paleontología de Sabadell. Los doctores María Lourdes Casanovas, Vicente Santafé y Sebastián Calzada viajaron hasta allí y, guiados por Ochoa, confirmaron el descubrimiento sin precedentes en Valdecillo. Aquí comenzaba la leyenda que hoy podemos visitar.

Este hallazgo dio origen a la conocida Ruta de los Dinosaurios, un itinerario de unos treinta kilómetros que te lleva por un fascinante viaje en el tiempo, uniendo las localidades de Igea y Enciso. No solo caminarás por los mismos parajes que pisaron estos gigantes, sino que descubrirás centros de interpretación modernos donde, gracias a paneles interactivos y recreaciones a escala, podrás entender el origen y la evolución geológica de estos valles. Hace ciento veinte millones de años, el Mar de Tetis cubría Europa y La Rioja era una zona costera idónea para la vida de los dinosaurios.

Las huellas que observamos no son simples marcas; son auténticas cápsulas del tiempo que nos cuentan cómo eran esos seres, cómo se movían, e incluso cómo se comportaban en manada. Es una ventana única al Cretácico Inferior.

Entre los yacimientos más impactantes, cabe destacar la Era del Peladillo en Igea. Con más de mil setecientas icnitas, es el lugar con la mayor concentración de huellas de dinosaurios de Europa. Aquí encontrarás rastros de terópodos y ornitópodos, incluidas las llamadas “dinoturbaciones”, que revelan el comportamiento gregario de estos animales. También en Igea, el Tronco Fósil es otra joya: un tronco de conífera de más de once metros de longitud, un fenómeno mundial del cual solo se conocen dos ejemplares. Es casi irreal.

Pero la ruta no se detiene aquí. Cerca de Cornago, el yacimiento de Los Cayos esconde más de seiscientas huellas, incluyendo cincuenta y dos rastros de dinosaurios carnívoros, cuatro de aves y casi sesenta impresiones de tortugas. Y en la zona de Enciso, Villar-Poyales nos regala el secreto mejor guardado: ochenta y cuatro huellas únicas en el mundo, pertenecientes a un plantígrado con una membrana interdigital, bautizado como Theroplantigrado Encisensis. Aquí también se han encontrado las marcas del dinosaurio más pequeño de La Rioja. (¿Cómo lo sabrían antes de leer esto?)

Un museo vivo que detiene el tiempo

El final o inicio de esta aventura jurásica es Enciso, el pueblo donde todo comenzó y que alberga el primer museo paleontológico creado en la región, uno de los pioneros del país. Ubicado en una antigua fábrica de alpargatas, este espacio te sumerge en los orígenes de los estudios paleontológicos, mostrando cómo investigan los expertos y los tesoros descubiertos cada año. Desde las patas de un Thescelosaurus hasta el esqueleto de un rinoceronte del Plioceno con tres millones de años, es una inmersión total.

Visitar estos yacimientos es totalmente libre y gratuito, una auténtica oportunidad de oro para nuestra cultura y nuestro conocimiento. Si quieres una experiencia más completa, los museos de Enciso e Igea organizan visitas guiadas. La entrada a estos centros tiene un coste simbólico, que ayuda a la conservación de este patrimonio inestimable (5 euros en Enciso, 3 euros en Igea). Una auténtica inversión en historia para toda la familia.

No dejes escapar el detalle que todos quieren ver

Pero hay un truco final, uno de esos momentos que no olvidarás, que hace de esta experiencia algo casi mágico. En la plaza mayor de Enciso, a las 12h, las 14h y las 18h, debes estar allí. En esas horas, las puertas del reloj se abren y aparece un dinosaurio que camina y ruge, marcando las horas. Es un espectáculo viral que cautiva a grandes y pequeños, la culminación perfecta de un viaje al pasado más primitivo de Europa.

La Rioja no es solo vino, es una puerta secreta a un mundo perdido, una alarma para nuestros sentidos que nos recuerda la inmensidad del tiempo y la vida que fue. No te quedes con la curiosidad, esta es una de las aventuras imprescindibles que podemos vivir en nuestro propio continente. ¿A qué esperas para poner tus propios pies donde lo hicieron los gigantes?

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