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La IA y el freno a la inversión enfrían los salarios digitales en Barcelona

El crecimiento del sector digital en Barcelona, crucial para la aceleración económica de la ciudad después de la pandemia, se ha ralentizado en los últimos dos años. Según el reciente informe Digital Talent Overview 2024, publicado por la Mobile World Capital el pasado junio, la ciudad ya ha superado los 130.000 trabajadores con tareas tecnológicas -sea en empresas especializadas o en otros sectores que también se han digitalizado-; un crecimiento del 6% año tras año. Se trata de un alza importante, seis veces más que el conjunto del mercado, pero mucho más modesta que el curso anterior: en 2023, la expansión de la fuerza laboral en el sector fue superior al 12%. La tendencia evidencia, según el jefe de desarrollo corporativo de la entidad, Jordi Arrufí, que la industria se ha estabilizado; y la tensión entre la oferta y demanda de trabajo es menor que años atrás. La calma, sin embargo, también ha afectado negativamente los salarios: la retribución de los especialistas digitales en Barcelona creció en 2024 un 1,73%, hasta superar los 48.000 euros. Un salario bruto anual muy superior a la media de la ciudad, que se queda en los 35.000 euros, pero sustancialmente por debajo -en términos absolutos y en cuanto al crecimiento interanual- que en los grandes mercados tecnológicos del entorno inmediato. «Estamos viendo una tendencia a la moderación de los salarios en el sector«, constata Arrufí, en conversación con Món Economia.

El aumento barcelonés supera la media registrada por las principales ciudades del continente, que se queda en el 1,15%; pero, en el estudio comparativo individual, es mucho más modesta que la de los principales competidores. Según el mismo Digital Talent Overview, Barcelona queda muy por debajo de Roma, que supera los 60.000 euros anuales, cerca de un 3% más que el curso anterior; o de Viena, con 61.000 (+7,37%). También crece mucho menos que Oslo, que, con un alza del 7,6%, se queda cerca de los 67.000 euros anuales; o de Berlín, que compite en la parte alta de la tabla con cerca de 83.000 euros anuales, más de un 6% por encima de 2024. Los grandes líderes del sector son los que han acaparado el podio tradicionalmente: Zúrich, con una media de cerca de 160.000 euros anuales; Copenhague, que roza los 96.000 euros, y Londres, con más de 89.000. Todas ellas, además, evolucionan más rápidamente que Barcelona, con incrementos retributivos del 3,52%, el 4,78% y el 2,35%, respectivamente.

Vale la pena decir, como recuerda Miquel Martí, CEO de la patronal tecnológica Tech Barcelona, que cualquier cálculo debe estar modulado por el precio de la vida en las capitales europeas, normalmente mucho más elevado que en Barcelona. Aplicando este baremo, los sueldos de la capital del país permanecen prácticamente intactos, en unos 48.000 euros adaptados al poder adquisitivo local; mientras que otros lugares, como Zúrich, registran un retroceso marcado, hasta los 77.000 euros. «Es cierto que no llegamos a los crecimientos de otras ciudades europeas, pero hay que tener en cuenta esta comparación«, sostiene Martí; que ve en el diferencial un signo de la madurez de los competidores respecto al estado del tejido digital barcelonés. «A medida que el ecosistema crezca, es probable que los salarios converjan con el resto de mercados», sostiene el experto.

Imagen de uno de los stands del MWC / EP
Imagen de uno de los stands del MWC / EP

Un mercado «más estable»

A juicio de Arrufí, un alza moderada como la que muestra Barcelona no es necesariamente una mala noticia. Si bien es cierto que puede disminuir parte del atractivo de las empresas de la ciudad para el talento de más valor, a la retribución se deben añadir intangibles; como la calidad de vida, el clima o la cultura, que añaden motivos para decidirse por una empresa barcelonesa. Con este matiz, el director corporativo de la Capital sostiene que el equilibrio salarial indica un ecosistema digital más saludable. «Se ha suavizado», asegura, el desequilibrio entre la demanda de trabajadores y la producción y atracción de talento en la ciudad, haciendo que las ofertas de trabajo digitales se puedan cubrir más fácilmente. Después de haber alcanzado máximos en 2023, con cerca de 40.000 posiciones abiertas, la demanda de trabajadores en el sector se ha moderado en los últimos dos cursos, principalmente por la ralentización del ecosistema start-up. De esta manera, la tensión en la búsqueda de trabajadores se ha reducido y, con más oferta de manos y menos empresas que la necesiten, los sueldos van a la baja. Para el director, este aterrizaje motiva el crecimiento futuro, dado que «los inversores no quieren dedicarse a un mercado muy escaso» -es decir, el capital prefiere establecerse donde encontrará trabajadores cualificados sin dificultades-. «Si tienes un escenario de mucha tensión, el salario sube -como ocurre en otras grandes ciudades europeas-, pero es más difícil atraer proyectos», añade.

Según el dirigente, dos tendencias han marcado la nueva demanda laboral: por un lado, la llegada de la inteligencia artificial, que genera dudas respecto a las posiciones tecnológicas de nivel más básico, como los desarrolladores de aplicaciones o de web. Estos perfiles, con más de 9.000 ofertas publicadas, son todavía los que más demandan las compañías barcelonesas; pero prevén una ralentización sustancial a corto plazo. «Muchos directores de IT nos han explicado que han ralentizado la contratación no porque comiencen a sustituir personal por aplicaciones de IA, sino porque esperan hacerlo en el futuro», augura Arrufí.

Por otro lado, el mundo start-up ha arrastrado a la baja el ritmo de búsqueda de profesionales, con un descenso próximo al 12% año a año. El problema es endémico de Cataluña: el freno a la nueva financiación por la falta de capital riesgo; pero se ha visto exacerbado por el ciclo de tipos de interés elevados, que han encarecido sustancialmente estas apuestas. Según datos de la Generalitat, el mundo emergente del Principado captó en 2024 unos 1.125 millones de euros en inversión; un golpe importante si se compara con 2022, cuando se aterraron más de 1.600 millones. Además, el mercado del país en el último curso ha tenido como protagonistas varias megarondas de inversión, mucho más intensivas en capital, pero que marcan movimientos excepcionales. Todo hace prever, sin embargo, que las bajadas de tipos que ha implementado el BCE desde finales de 2023 -y que culminarán previsiblemente el otoño de este año- revivirán la capacidad de las empresas catalanas para atraer inversores, y pueden reactivar la demanda de talento y, con ella, la evolución de los salarios.

Inteligencia Artificial / Europa Press

Reforma de los sectores

Vale la pena decir que la evolución de los salarios digitales en la ciudad va por barrios, y es la disponibilidad de trabajadores la que marca el ritmo. En las tecnologías que requieren especializaciones más marcadas, no solo el sueldo bruto es más elevado: también evoluciona mucho más rápidamente que en el mercado general. El caso más flagrante es el de los profesionales expertos en computación en la nube: en 2024, han superado en las empresas de la ciudad los 56.000 euros anuales, un 12,1% más que el curso anterior. Destaca también el aumento de los trabajadores del ámbito de la ciberseguridad, que cobran, de media, unos 61.000 euros al año, un crecimiento interanual superior al 6%; o los de la IA, que ven cómo su retribución mejora un 5,8% en 2024, hasta superar los 54.000 euros al año. «Estas profesiones tienen más escasez, y mucho más perfil internacional», explica Arrufí; lamentando que no se esté produciendo suficiente talento local para cubrir las vacantes en las empresas. Aun así, observa cómo el sistema educativo del país comienza a encararse a las necesidades del sector. Eso sí, a un ritmo lento: «es un mundo muy regulado, crear un grado es muy difícil», critica.

En el otro lado de la tabla están los profesionales con más disponibilidad en el mercado: el desarrollo web y de aplicaciones, que rondan el 1% anual, ambos con sueldos por debajo de la media. Son espacios, además, que los modelos de lenguaje automatizados podrían ocupar en un futuro no muy lejano. «Las líneas de automatización harán las tareas que, hasta ahora, hacía un junior», avisa Arrufí. Esto puede generar una distorsión importante en la industria, dado que, sin recién llegados, será imposible generar los perfiles séniores que supervisarán las tareas a corto plazo. «La solución no está clara», comenta el director; si bien recomienda que todos los nuevos profesionales «aprendan a trabajar con la IA, salgan de la facultad con nociones de cómo hacerlo».

Más allá de la salud concreta del mercado laboral, Barcelona tiene el reto de crear empresas digitales más provechosas. El de la capital es un ecosistema diversificado, y menos dependiente de ámbitos de bajo valor añadido como la consultoría que, entre otros, Madrid. Pero no ha sido capaz de generar de forma sostenida líneas de «producto digital» atractivas para los compradores. «En el producto es donde está la rentabilidad; el reto es crear productos digitales propios», analiza Arrufí, que pone como ejemplos grandes nombres como Factorial o TravelPerk. En este sentido, se muestra optimista: «la segunda generación de start-ups de la ciudad es consciente de que se necesitan patentes», celebra. Por su parte, Miquel Martí avisa que será necesario crear empresas más provechosas y, por tanto, capaces de remunerar mejor, dada la evolución del costo de la vida en Barcelona. «Es importante que haya ajustes orgánicos, que mantengan el equilibrio de una Barcelona atractiva para los profesionales y habitable para los ciudadanos», concluye el CEO del Tech.

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