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El colapso de bitcoin anticipa un nuevo invierno en el mercado ‘cripto’

El otoño de 2025 fue el pico de la recuperación del mercado de criptomonedas. El valle de más de dos años en que se desplomó el valor de los activos digitales ya quedaba lejos, y el bitcoin, la moneda que marca el ritmo del resto del sector, alcanzaba máximos históricos inimaginables en los momentos más críticos. En octubre del año pasado, el token creado por Satoshi Nakamoto llegó a cotizar a más de 122.000 dólares, rozando los 110.000 euros al cambio. Las valoraciones del sector eran, entonces, más que optimistas: si bien la mayoría de expertos, traders y carteras reconocían que estas cotas eran insostenibles a corto plazo, advertían que se había logrado estabilizar la cotización. Es decir, que habría caídas, pero progresivamente menos intensas; y que bitcoin -y todas las monedas alternativas que le siguen- tendría cada vez un suelo de precio más alto. Seis meses después, la crypto por antonomasia ha perdido la mitad de su valor: tocó fondo el pasado viernes, poco por encima de los 52.000 euros. En los últimos días, ha disfrutado de un pequeño rally, una subida de unos 6.000 euros al inicio de la semana. Sin embargo, la escalada duró solo unas horas, y este martes ya se ha vuelto a congelar la evolución en unos 59.000 euros. Los analistas, tras esta racha bajista, ven indicadores preocupantes: «las condiciones permanecen defensivas. La rentabilidad está comprimida, y los flujos de capital son negativos«, advierten desde la consultora Glassnode. Sin una inyección inmediata de capital, advierten, no habrá recuperación.

Los motivos para la caída de bitcoin, según los analistas, son diversos, y tienen raíces en muchos de los fenómenos financieros que han marcado la actualidad internacional desde mediados de 2025. Para el analista de mercados de XTB, Manuel Pinto, parte de la culpa la tiene la erosión de la liquidez global, provocada en buena medida por la desconfianza que ha generado entre los inversores la guerra abierta entre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y el presidente de los EUA, Donald Trump. Esta «incertidumbre reguladora», afirma el experto, ha hecho que los capitales lo hayan visto como «otro activo especulativo volátil, en lugar de una reserva de valor»; y se han desentendido al primer signo de turbulencias. De hecho, entre las principales fugas está la de los ETF, los instrumentos de inversión en la bolsa tradicional indexados a bitcoin, más vinculados a inversores institucionales tradicionales que no al perfil de entusiasta crypto, más joven y amante del riesgo. Sucede, además, en pleno cambio de ritmo de Wall Street, que mira ahora con recelos cualquier inversión de fundamento tecnológico para diversificar sus carteras.

Una difícil salida

Los niveles bajo mínimos actuales presionan a todos los actores del mercado crypto. Incluso después de la corta recuperación, los inversores norteamericanos ven cómo sus activos permanecen por debajo del precio de coste. El precio del minado de monedas, sin los costos añadidos, ronda los 87.000 dólares, unos 18.000 dólares por encima de una única moneda. Esta situación ya se dio en los últimos bear markets -mercados bajistas- que dejaron cicatrices en el sector: en 2019, justo antes de la pandemia, y en 2022, la bajada que provocó el último criptoinvierno, que arrastró el activo por debajo de los 15.000 euros. Como entonces, según las consultoras, la mayoría de indicadores financieros que fundamentan el precio del activo se encuentran en niveles críticos: la demanda spot es baja, como también lo son las apuestas en futuros. Las previsiones de rentabilidad y de flujo de capitales están en claro descenso, mientras que las inversiones en el mercado tradicional, vía ETF, van a la baja, según las estimaciones de Glassnode. Las cifras, apuntan los expertos, muestran que el mercado «sufre estrés en su camino hacia la estabilización».

Imagen de un Bitcoin / Pixabay
Imagen de un Bitcoin / Pixabay

De hecho, hay analistas que ven imposible recuperar la tendencia alcista a corto plazo. En una publicación en sus redes sociales, el experto en el mercado crypto y fundador del fondo CryptoQuant, Ki young Ju, aseguraba que el bitcoin «no responderá a inyecciones de capital ahora mismo». Es decir, la presión de la salida masiva de activos es más elevada que la que podría generar un nuevo influjo de demanda. Y, hasta que no lo sea, la conservación del activo no dará resultados «hasta que no vuelva a ser sensible a las entradas». De hecho, según el fundador del fondo MN Fund, Michäel van de Poppe, alertaba que, por primera vez en cerca de cuatro años, la mayoría del mercado se encuentra en pérdidas -es decir, compró activos por encima del precio actual-, una tendencia que recuerda a «los últimos mercados bajistas, en 2015, 2018 y 2022». Aun así, Van de Poppe revierte el análisis, y asegura que es el momento de hacer hucha a un precio bajo a la espera de un posible rebote mucho más pronunciado que el de 2024. «Ahora toca acumular posiciones», ha afirmado en un tuit.

Para Pinto, el único camino de bitcoin para recuperar el impulso es pescar en aguas bravas. La desconfianza del inversor americano en los valores de alta tecnología, especialmente las que se fundamentan en la IA, está generando cierta volatilidad en un mercado muy dependiente de firmas como las nuevas 9 Magníficas. El Nasdaq, el índice tecnológico de la bolsa de Nueva York, se mantiene en rojo en la sesión de este martes, con pérdidas del 0,21%; mientras que el Dow Jones industrial celebra más estabilidad, con ganancias del 0,1%. Espera, en este sentido, más sacudidas «entre el resto de activos, y que el miedo y el apalancamiento sirvan de catalizador para volver a crecer».

Desmentida la teoría de «el oro digital»

Tras las subidas de 2024 y 2025, que hicieron soñar al sector crypto con la estabilización, buena parte del mundo de las finanzas descentralizadas se refería a bitcoin como un activo de reserva. Ante la mala mar geopolítica que se vislumbraba con la reelección de Donald Trump, muchos financieros instaban a tratar el token como el oro: un centro de valor independiente de la influencia de los bancos centrales donde mantener los recursos resguardados en momentos de crisis económica. La criptoeuforia que provocó el retorno de Trump a la Casa Blanca parecía fundamentar esta teoría: de hecho, justo antes de las elecciones, la cotización se encontraba más o menos a los mismos niveles que esta semana, y se disparó en cuestión de semanas.

El retroceso de las últimas semanas, sin embargo, desmiente esta interpretación estructural. En una reciente entrevista con la CNBC, el jefe de estrategia de inversión de la firma Stifel, Barry Bannister, negó que bitcoin se haya comportado nunca como el oro. «Es más similar a un instrumento financiero especulativo con altas liquididades», argumentaba el directivo. Similar es la lectura del analista de mercados de la firma XTB, Manuel Pinto, que sostiene que bitcoin «no es ni una reserva de valor a corto plazo ni una salvaguarda contra las turbulencias del mercado».

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