Barcelona vuelve a enfrentar una nueva crisis urbana: la escalada de los precios de los alquileres. Esto ha llevado al cierre de un restaurante clásico italiano que ya no ofrecerá su emblemática pizza.
Ca l’Amador mantiene abierta su cocina desde 1563 en Casserres, convirtiéndose en un símbolo de tradición y autenticidad que no tiene equivalente en España.