L'escapadeta
Las 8 mejores playas de Alicante para una ruta costera perfecta

La costa alicantina esconde una sorprendente dualidad donde las sierras de la Marina Alta se hunden directamente en el Mediterráneo, creando un paisaje de acantilados abruptos y calas escondidas que rivaliza con cualquier postal balear. Para descubrir realmente esta línea litoral, es necesario ir más allá de los núcleos altamente urbanizados y buscar los espacios donde la naturaleza aún dicta las reglas, localizando las mejores playas de Alicante que conservan su esencia salvaje.

La orografía de la provincia, marcada por accidentes como el cabo de la Nao o la sierra Helada, genera microclimas muy concretos que afectan los vientos y la temperatura del agua. Para organizar correctamente tu estancia, es aconsejable dividir el viaje en dos bases logísticas y utilizar la carretera nacional N-332 y la autopista AP-7 como arterias rápidas para moverse entre calas.

A continuación, analizamos los ocho tramos de costa indispensables para comprender la riqueza litoral de esta provincia meridional.

Cala Granadella: una de las mejores playas de Alicante

Cala Granadella
Diego Delso · CC BY-SA 4.0 / Wikimedia Commons

Situada en el municipio de Jávea, esta cala de guijarros blancos y aguas turquesas es uno de los rincones más icónicos del litoral valenciano. Con una longitud de apenas 160 metros, el acceso al espacio está regulado durante los meses de verano para evitar la masificación que amenaza su frágil entorno de pinos.

Es el punto de partida perfecto para los amantes del kayak, ya que sus paredes de piedra protegen la bahía de las corrientes fuertes, facilitando la navegación hacia las cuevas marinas cercanas.

Cala del Moraig

Esta playa se encuentra en el Poble Nou de Benitatxell, cerrada por imponentes acantilados que superan los 100 metros de altura. Su principal atractivo geológico es la cueva de los Arcos, una formación de piedra natural donde el agua dulce del río subterráneo Riu Blanc se mezcla con el mar.

Hay que tener en cuenta que el descenso a pie desde el aparcamiento superior tiene un desnivel de un 22%, un factor clave para los viajeros con movilidad reducida.

Cala Barraca o Portitxol

Reconocible al instante por las antiguas barracas de pescadores con puertas pintadas de azul, esta playa combina historia marinera y un fondo marino rocoso de alto valor ecológico. Justo enfrente se encuentra la isla del Portitxol, un yacimiento arqueológico subacuático clave de la comarca.

La afluencia debe controlarse estrictamente debido a la fragilidad de la barrera de grava natural que conforma la línea de costa de Jávea.

Playa del Carabassí

Situada en Elche, representa uno de los últimos sistemas de dunas vírgenes de la provincia, conectado con el paraje protegido del Clot de Galvany. Se trata de una playa de arena dorada muy fina, libre de construcciones masivas en primera línea gracias a las pasarelas de madera que protegen la flora autóctona.

Es una opción magnífica para los días en que sopla el viento de levante, muy apreciada por los practicantes de windsurf y los bañistas que buscan espacios amplios.

En vídeo

Isla de Tabarca

Illa de Tabarca
Jose A. · CC BY 2.0 / Wikimedia Commons

La única isla habitada de la Comunidad Valenciana es también la primera reserva marina declarada en el estado español, en el año 1986. Sus playas de cantos rodados y arena ofrecen una visibilidad excepcional para hacer snorkel entre praderas de posidonia oceánica.

Se puede llegar a este paraíso mediante las tabarqueras que salen desde Santa Pola en un trayecto de unos 20 minutos que cuesta aproximadamente 15 euros.

Playa de les Arenetes

Localizada al final de la zona de las Rotas en Dénia, esta playa de roca plana delimita el límite norte de la reserva marina del cabo de San Antonio. Es un lugar silencioso, libre de arena, donde es obligatorio el uso de calzado adecuado para acceder al agua transparente.

El paisaje de este tramo de costa está dominado por la silueta de la torre del Gerro, una estructura de vigilancia del siglo XVI que recuerda los antiguos ataques piratas.

Playa de Racó de l’Albir

Platja de Racó de l'Albir
Kisueses · CC BY-SA 3.0 es / Wikimedia Commons

Esta playa de cantos rodados de L’Alfàs del Pi cierra la bahía de Altea por el sur, ofreciendo unas vistas espectaculares de la sierra Helada. Cuenta con una longitud de 500 metros y dispone de todos los servicios necesarios sin perder la tranquilidad de las villas marineras tradicionales.

Desde aquí se inicia la ruta a pie hacia el faro de l’Albir, un sendero asfaltado muy accesible de poco más de 2,5 kilómetros.

Cala de Finestrat

Cala de Finestrat
Joanbanjo · CC BY-SA 4.0 / Wikimedia Commons

El único tramo de costa del municipio de Finestrat es una pequeña bahía de arena fina flanqueada por la imponente roca de la Malladeta. A diferencia de otras zonas cercanas, esta playa mantiene un ambiente marcadamente familiar y protegido de las fuertes corrientes marítimas.

La presencia de yacimientos romanos en la ladera del cerro del castillo aporta un enorme valor patrimonial a este pequeño rincón litoral.

Cómo organizar tu viaje a Alicante

Para disfrutar plenamente de la diversidad del litoral alicantino, se recomienda una estancia mínima de entre 5 y 7 días, lo que permite combinar las calas de acantilado del norte con las playas dunares del sur. La red viaria articulada por la autopista libre de peaje AP-7 conecta los extremos de la provincia en poco más de una hora, aunque la carretera nacional N-332 ofrece un trazado mucho más escénico.

Lejos de los menús turísticos genéricos, la gastronomía tradicional se encuentra en las tabernas de los puertos y en los pequeños restaurantes del interior que sirven el clásico arroz a banda o el espencat. Busca siempre aquellos establecimientos que trabajan directamente con la lonja local para garantizar el pescado más fresco del día.

¿Serás capaz de elegir entre la verticalidad de los acantilados de la Marina Alta y la libertad de las infinitas dunas del sur?

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