Hay rincones en el mapa que lograrán sorprenderles incluso cuando creen que ya lo han visto todo en materia de viajes nacionales. A veces, la fama de un personaje público sirve para poner el foco en un tesoro escondido que de otra manera pasaría totalmente desapercibido para el gran público. (Sí, nosotros también tuvimos que mirar el mapa dos veces para ubicarlo correctamente). San Marcial del Vino se ha convertido de un día para otro en el destino más comentado gracias al portero Unai Simón.
El futbolista, que acaba de ganar el Balón de Oro a mejor portero y se ha proclamado campeón del Mundial con la Selección Española, tiene una conexión muy estrecha con esta pequeña localidad zamorana. Aunque nació en Murguía, un municipio de Álava, sus raíces paternas se hunden profundamente en este territorio castellano-leonés donde su padre, que era guardia civil destinado en el País Vasco, mantenía viva la llama de su tierra de origen. Durante los veranos y cada vez que había vacaciones, el joven Unai hacía las maletas para plantarse allí y disfrutar de la libertad del campo.
Hablamos de una pedanía de apenas 125 habitantes que pertenece al municipio de El Perdigón, un lugar donde la discreción es la norma y donde cualquier residente recuerda perfectamente verlo pasear en bicicleta o entrenar su agilidad defendiendo la portería en el frontón de la plaza. Para él, este entorno rural en plena comarca de Tierra del Vino ha funcionado siempre como el refugio definitivo. (Seguro que muchos firmarían cambiar la presión mediática por una tarde tranquila en este rincón).
Un pasado romano y ganadero
La historia de este municipio va mucho más allá de ser el patio de juegos de verano de una estrella del fútbol internacional. Las tierras que pisaba el portero esconden restos arqueológicos que prueban la presencia humana ya en época romana, un legado que se fortaleció durante la Edad Media gracias a la repoblación impulsada por los reyes de León. En la posterior Edad Moderna, el núcleo pasó a formar parte del histórico Partido del Vino de la provincia de Zamora, consolidando una identidad propia que aún hoy se respira en cada una de sus calles.
Poder caminar por un puente de origen romano y sentir que el tiempo se ha congelado hace que cualquier escapada de fin de semana valga realmente la pena.
Entre los elementos patrimoniales más destacados sobresale el llamado puente Andaluz, una estructura de origen romano conservada en excelentes condiciones que cruza la ribera del Campeán. El curioso nombre de este paso viene determinado por el hecho de encontrarse integrado en la histórica Cañada Leonesa de la Mesa, la antigua ruta por donde circulaban los rebaños en sus desplazamientos estacionales entre el norte peninsular y Andalucía. Este pasado pastoril se mantiene vivo también a través de galerías, pozos y manantiales subterráneos que surcan el subsuelo de una zona marcada por la tradición agrícola.
La cultura vinícola como estandarte
Haciendo honor total a su nombre, la localidad respira cultura de la uva en cada uno de sus rincones y ofrece al viajero un paisaje agrario inconfundible. A menos de diez kilómetros de esta pedanía se extienden las famosas bodegas subterráneas de El Perdigón, auténticas joyas de la arquitectura popular zamorana que consisten en cuevas excavadas a gran profundidad bajo la tierra. Su acceso requiere a menudo bajar entre treinta y cinco y ochenta escalones a través de pasillos sinuosos donde el silencio solo se rompe por la humedad de la piedra.
Las zarceras, aquellas pequeñas chimeneas o respiraderos que sobresalen a ras de suelo para ventilar las cavidades, delatan un entramado subterráneo fascinante que hoy en día se ha transformado en muchos casos. Numerosas de estas bodegas funcionan actualmente como mesones y restaurantes rurales donde la clientela puede disfrutar de una buena comida en un ambiente auténtico. Allí, los vinos de la zona maridan a la perfección con carnes a la brasa, parrilladas y platos tradicionales como el pulpo o el contundente cocido zamorano que seguramente forman parte de la memoria gastronómica del portero.
Este pequeño oasis rural demuestra que los mejores refugios para desconectar de la rutina a menudo se encuentran donde menos te lo esperas, luces de neón y grandes aglomeraciones. Si tienen pensado hacer una escapada cercana para conectar con la naturaleza y la historia más auténtica, quizás deberían seguir los pasos del atleta y poner el foco en este mapa. (Lograrán volver con las baterías cargadas al cien por cien).
