L'escapadeta
La carretera de Cataluña más hermosa y de las mejores del planeta: tiene 365 curvas y 21 kilómetros

Hay viajes que no se miden por el destino, sino por la intensidad del recorrido. Cuando pensamos en las mejores carreteras del mundo, a menudo se nos van los ojos hacia las costas de Italia o los desiertos de Estados Unidos, pero nos hemos equivocado de dirección. Cataluña acaba de colocar uno de sus tramos más icónicos en el podio mundial de las vías más espectaculares.

No es una carretera cualquiera. Es un tramo que desafía la gravedad, flirtea con el mar Mediterráneo y ofrece un espectáculo visual que ha dejado boquiabiertos a los expertos en viajes internacionales. Sí, nosotros también hemos tenido que frotarnos los ojos al confirmar que tenemos esta joya tan cerca de casa.

Cuando la conducción se convierte en un arte

La vía que ha acaparado todos los titulares es la GI-682, el tramo que conecta Tossa de Mar con Sant Feliu de Guíxols. Esta carretera no es apta para quien sufre de mareo, pero es un paraíso para cualquiera que busque el placer de conducir. Hablamos de decenas de kilómetros donde cada curva es una nueva postal.

La ingeniería se puso al servicio del paisaje para crear un trazado que se adapta a la Costa Brava como si fuera un guante. Se trata de una sucesión de curvas cerradas, cambios de rasante y acantilados que caen directamente sobre el agua. Es, sin duda, el tipo de ruta que aún conserva la esencia de aquella libertad que creíamos perdida.

La GI-682 no se limita a unir dos puntos; te sumerge en una experiencia sensorial donde el azul del mar compite con el verde de los pinos.

El secreto de su éxito internacional

¿Por qué ha sido reconocida ahora a escala global? El motivo no es solo su belleza salvaje, sino el estado de conservación de su entorno. A diferencia de otras zonas costeras masificadas, este tramo de la Costa Brava mantiene una vegetación intacta que abraza el asfalto, ofreciendo una experiencia inmersiva que no encontrarás en ninguna gran vía rápida.

El recorrido es especialmente popular entre los motoristas y los amantes de los coches clásicos, que la consideran una auténtica «catedral de la curva». Pero no te engañes: cualquier vehículo permite disfrutar de sus vistas si se conduce con la calma que el lugar exige. Porque, en esta carretera, lo último que quieres hacer es correr.

Consejos de experto para una experiencia definitiva

Si tienes pensado hacer esta ruta estas semanas, hay un par de cosas que debes saber. La primera es el horario: evita las horas punta de los fines de semana. Esta carretera es mucho más gratificante cuando puedes circular a un ritmo pausado y detenerte en los múltiples miradores naturales que encontrarás a lo largo del recorrido.

No hay mejor plan que coger el coche por la mañana, poner música que acompañe el ritmo de las curvas y hacer la primera parada en cualquiera de las calas que se ven desde arriba. Es una ruta que cambia completamente según la estación, pero que en primavera y el inicio del verano ofrece una luz dorada que transforma la roca en oro.

Más allá de la carretera: la vida alrededor

¿Sabías que este tramo también conecta algunos de los pueblos con más historia y personalidad de Cataluña? Tossa de Mar, con su icónica muralla medieval, es el punto de partida ideal. Desde allí, el camino se convierte en una oda a la geología, donde el granito rojo de la Costa Brava crea un contraste insuperable con el agua cristalina.

Estamos ante un recorrido que desafía la lógica. Mientras el mundo se mueve hacia carreteras más rectas, más rápidas y más aburridas, este tramo de la GI-682 nos recuerda que el mejor camino es, a veces, el que nos obliga a frenar. Es el tipo de viaje que te recuerda por qué nos gusta movernos, por qué exploramos y por qué, al final del día, lo que recordamos no son los kilómetros hechos, sino las vistas que nos han robado el aliento.

Si alguna vez has dudado de si hacer esta escapada o no, la respuesta es un sí rotundo. El reconocimiento mundial no es un capricho; es la constatación de que tenemos uno de los mejores planes del mundo a un par de horas de conducción. Tu cámara, y sobre todo tu retina, te lo agradecerán eternamente. ¿Alguna vez has sentido que una carretera te cambiaba el ánimo? Pues esta es la oportunidad perfecta para experimentarlo.

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