A solo 20 minutos de Barcelona hay un restaurante que desafía el mundo gastronómico de hoy, y busca impresionar con luces de neón, menús en inglés y conceptos extravagantes.
Imagina una escapada de fin de semana de otoño para caminar entre murallas centenarias mientras disfrutas de los bosques pintados de oro, ocre y rojo. ¿Vamos?