Un edificio de montaña, apartado y de difícil acceso, acaba de entrar en una nueva etapa tras un dictamen institucional. La clave es un estudio técnico impulsado por la administración catalana y difundido en el comunicado oficial del Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña.
Durante décadas, la obra se ha movido entre la tradición oral, atribuciones discutidas y reformas que han desdibujado la lectura original. Ahora, la documentación comparada y el análisis geométrico han puesto el foco en detalles constructivos que no encajan con una autoría cualquiera, sino con una manera de proyectar muy específica.
El edificio en cuestión es el Xalet del Catllaràs, en el término de la Pobla de Lillet (Berguedà). Y el nombre que queda acreditado como autor del proyecto es Antoni Gaudí, según el informe promovido por la Dirección General del Patrimonio Cultural. La confirmación no se basa en una sola prueba, sino en un conjunto de evidencias: desde documentación histórica hasta lectura constructiva, levantamientos y modelado tridimensional.
Qué se ha confirmado y por qué cambia el valor del edificio
La novedad no es que existiera una sospecha previa. Lo que cambia el escenario es que la autoría deja de ser una hipótesis y pasa a sostenerse en una acreditación técnica con metodología explícita. En términos patrimoniales, esto impacta en cómo se explica el inmueble, cómo se prioriza su conservación y cómo se integra en el relato del modernismo catalán.
El estudio sitúa el proyecto en un intervalo aproximado entre 1901 y 1908, en un contexto industrial ligado a explotaciones mineras y a la actividad de la zona. En aquel período, la intervención de terceros y una ejecución no fiel al proyecto podían hacer que un arquitecto no firmara o no reivindicara públicamente una obra, sobre todo si el resultado construido se alejaba del planteamiento original.
Un dictamen con sello académico y encargo institucional
La investigación ha sido encargada a Galdric Santana, arquitecto y profesor vinculado a la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), director de la Cátedra Gaudí, en el marco de trabajos promovidos desde Patrimonio Cultural. La misma UPC ha difundido la confirmación del encargo y la conclusión principal del informe en su información institucional, remarcando el alcance del análisis y el encaje con procedimientos de atribución basados en evidencias.
El elemento diferencial es el enfoque: no se trata solo de semejanza estilística, sino de rastrear decisiones de proyecto y soluciones geométricas que aparecen de manera recurrente en obras del mismo autor, con especial atención a arcos, secciones y relaciones espaciales.

Gaudí proyectó, pero no dirigió la construcción
El informe sostiene que Gaudí es autor del proyecto, pero no habría dirigido la obra ejecutada. Esta distancia entre diseño y ejecución ayuda a explicar por qué el edificio quedó en un territorio ambiguo: modificaciones posteriores, desaparición de elementos y adaptaciones funcionales hicieron menos evidente la lógica formal original.
En el debate histórico se menciona la posible intervención de colaboradores en la fase constructiva. En momentos de alta actividad profesional, la ejecución podía recaer en manos del entorno técnico, con ajustes sobre el terreno que alteraban el resultado final.
Las pistas arquitectónicas que sostienen la atribución
La acreditación se fundamenta en una combinación de pruebas. Por un lado, documentación histórica. Por otro, un análisis comparativo del edificio a partir de planos, geometrías y lectura estructural. El objetivo es responder una pregunta concreta: si el inmueble contiene decisiones de proyecto que, por singularidad y coherencia, resultan compatibles con una autoría determinada.
Geometría, arcos y una manera de ordenar el espacio
Uno de los campos de estudio es la geometría de arcos y secciones, con atención a tipologías asociadas a Gaudí en aquella época. La lectura no se limita a decir que hay arcos apuntados o soluciones orgánicas, sino a medir y comparar trazados, proporciones y relaciones estructurales.
También se subraya el uso de recursos espaciales muy característicos: cambios de dirección, transiciones entre estancias y distribuidores con ángulos poco habituales en arquitectura doméstica convencional. Estos elementos, cuando se repiten en obras contemporáneas del arquitecto, se convierten en indicios útiles para una atribución sólida.
Levantamientos 3D y comparación con otras obras del período
El trabajo incorpora levantamientos y reconstrucciones que permiten objetivar la lectura del edificio. Este tipo de herramientas facilita distinguir lo original de lo que se ha transformado y entender qué partes responden a una lógica común con otros proyectos modernistas del mismo autor.
La comparación no busca una copia literal. Busca patrones: cómo se resuelven esfuerzos, cómo se organiza la volumetría, qué tipo de transición hay entre soporte y cierre, y qué soluciones se eligen cuando el edificio debe funcionar en un entorno de montaña.

Dónde está, qué papel tuvo y por qué quedó fuera del gran relato
El Xalet del Catllaràs se sitúa en un entorno forestal de la Serra del Catllaràs, en el Berguedà, y nació con una función ligada a la actividad económica del territorio. No era un palacete urbano ni un encargo monumental de exhibición, sino un edificio de uso práctico asociado a técnicos y trabajadores vinculados a la explotación de recursos y a la infraestructura industrial del momento.
Este origen explica parte de su invisibilidad mediática: queda lejos de las rutas urbanas, no compite con los iconos de Barcelona y, durante años, su estado y las intervenciones acumuladas dificultaron percibir su interés arquitectónico sin una lectura experta.
Protección patrimonial y situación de conservación
En el inventario patrimonial local y supramunicipal, el inmueble figura con protección como bien cultural de interés local. La ficha patrimonial consultable en el catálogo de la Diputación de Barcelona recoge datos de identificación, catalogación y protección, además de observaciones sobre conservación y acceso, lo que permite contextualizar su situación administrativa y el reto que supone el mantenimiento en un enclave de montaña.
Con la autoría acreditada, el debate se desplaza hacia la gestión: qué actuaciones son prioritarias, cómo se explica al visitante qué es original y qué son añadidos, y cómo se equilibra el interés cultural con la fragilidad del lugar.
Cómo visitarlo y qué tener en cuenta antes de subir
El atractivo del Xalet del Catllaràs no es solo su valor arquitectónico. También lo es el emplazamiento: bosques, pistas y miradores que convierten la visita en una experiencia de paisaje. Pero esta misma condición exige planificación y prudencia, sobre todo en épocas de meteorología adversa.
Acceso, temporada y recomendaciones prácticas
- Acceso: a menudo requiere desplazamiento por pista forestal y, en algunos tramos, condiciones variables según mantenimiento y clima.
- Tiempo: conviene prever margen, ya que no es una visita de paso. El entorno invita a caminar y detenerse.
- Equipamiento: calzado de montaña, agua y ropa de abrigo en temporada fría. En días húmedos, el firme puede ser resbaladizo.
- Respeto por el entorno: se recomienda seguir caminos señalizados y minimizar el impacto en un espacio natural sensible.
Información útil en una tabla rápida
| Dato | Qué significa para la visita |
|---|---|
| Ubicación | Entorno forestal del Berguedà, fuera de circuitos urbanos |
| Tipo de edificio | Xalet de montaña con origen funcional ligado a actividad industrial |
| Interés principal | Proyecto atribuido y acreditado a Antoni Gaudí por estudio técnico |
| Planificación | Es necesario revisar accesos y condiciones meteorológicas antes de subir |
Qué abre este hallazgo en el mapa gaudiniano
La confirmación añade una pieza que cambia la lectura del modernismo fuera de Barcelona. No se trata de sumar un nombre por sumar, sino de entender cómo el lenguaje arquitectónico de Gaudí también se adapta a encargos menos monumentales, en entornos duros y con una lógica de uso diferente de la ciudad.
También refuerza una idea clave para el patrimonio: la atribución rigurosa depende de métodos verificables. Cuando un edificio ha sido reformado y su historia se ha contado a fragmentos, el análisis comparado, el trabajo documental y la lectura estructural permiten separar intuición de evidencia.
Para el Berguedà, el resultado es tangible: un edificio que muchos conocían como curiosidad local entra ahora en una narrativa internacional. Y para quien sigue la obra del arquitecto, el caso demuestra que aún hay rincones donde el modernismo guarda sorpresas, aunque estén a kilómetros del foco turístico habitual.
